Sinceramente aún no salgo de mi sorpresa por la situación que me tocó vivir. Según recuerdo, el refrán era "el ladrón que roba a otro ladrón tiene 100 años de perdón". Pero el policía que roba al ladrón, ¿tiene perdón? El viernes a la noche fui a cenar a un restaurant en la zona de Pichincha y dejé estacionado el auto en la calle junto a cientos de autos. Hice todo lo que indican las normas de seguridad y precaución: saqué el estéreo y lo dejé abajo del asiento junto al MP3, el bolso en el baúl, nada a la vista, vidrios polarizados, en fin, un auto más, aunque no para un par de ladrones que lo eligieron como el protagonista de esa noche. Y así fue como violando la cerradura me robaron todo y casualmente, mientras cenaba, vi a un par de policías que corrían y atrapaban a dos ladrones. No imagine que era por mí, recién lo comprobé cuando volví al auto y me encontré con la sorpresa. Por suerte la gente de seguridad del restaurant me dijo que me quedara tranquilo, que vieron que los habían atrapado. Llamé al 911 y allí, atendiéndome muy deferentemente, me dijeron que fuera a la comisaría 7ª, que allí estaban mis cosas. En la 7ª, y luego de tomarme los datos y relatar lo sucedido, me mandaron a la 6ª diciéndome que allí "realmente" estaban mis cosas. En la 6ª se repite la escena, doy mis datos, cuento lo sucedido y nada, me mandan a la 3ª. Por tercera vez cuento lo que me pasó, doy mis datos, hacen un par de averiguaciones, espero, espero, y una vez más mis cosas no aparecen. Finalmente, los ladrones tampoco ingresaron a ninguna comisaría. Entonces decidí que ya había peregrinado lo sido suficiente por esa noche y estaba cubierta mi experiencia entre ladrones y policías, y en lugar de pasar a integrar la lista de los agradecidos a nuestra policía por protegernos, contenernos, cuidarnos, y hacernos sentir seguros, pasé a engrosar la lista de las víctimas, de los que experimentan la injusticia, la impunidad, la impotencia. Recientemente leí que Rosario sumó casi 400 nuevos agentes de policía ante la ola de inseguridad y el actual escenario de reclamos que piden ampliar recursos humanos y materiales para mejorar la prevención. Entonces pienso y quiero creer que no todos los policías son iguales, que quizás los que conocí el viernes son parte de una simple minoría. Soy joven, hace muy poquito que tengo el auto y es la primera vez que lamentablemente experimento esto, espero no curtirme ni acostumbrarme a asta situación de los robos como me dicen todos: bienvenido al mundo, real. No me convence, no quiero esta ciudad para mi, quiero creer en la policía, esa que cuando era chico me inspiraba respeto y me hacía sentir por sobre todas las cosas seguro y me permitía dormir tranquilo.


































