El 18 de noviembre de 2011, organizada por la Comisión Económica para América Latina (Cepal) se realizó en República Dominicana la VI Conferencia Estadística de las Américas. Se reunieron los responsables de las oficinas de estadísticas de toda la región. Su consigna fue que sin estadísticas confiables las políticas públicas se diseñan a ciegas y las democracias se debilitan. Por nuestro país asistió la directora del Indec, Ana María Edwin. Se analizó un código de buenas prácticas estadísticas basado en la independencia de los institutos. Edwin lo suscribió, pero en un discurso dijo que la independencia "es una insensatez porque los pueblos eligen a sus gobiernos y todo lo demás carece de legitimidad". Los otros asistentes quedaron boquiabiertos. Hasta los venezolanos -que no mienten con sus números- tomaron distancia de la "compañera". Alguien comentó: "Al Indec ya ni Chávez le cree". Ahora bien, en la reunión del Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) del pasado 1º de febrero, se "aprobó una decisión que llama a Argentina a implementar medidas específicas, dentro de un plan de 180 días, para mejorar la calidad de los datos reportados sobre el IPC-GBA (Indice de Precios al Consumidor del Gran Buenos Aires) y el PBI (Producto Bruto Interno) de modo tal que la calidad de dichos datos se torne consistente con el cumplimiento de la referida obligación prevista en el Convenio Constitutivo del FMI. La directora gerente informará al Directorio Ejecutivo, a más tardar el 6 de septiembre del 2012, sobre el estado de implementación por parte de la Argentina de las medidas mencionadas anteriormente". Como se esperaba, no hubo sanciones. El Directorio (24 miembros) ha considerado que si bien nuestro país no ha cumplido con su compromiso en materia de estadísticas, hay espacio para darle una oportunidad más. ¿Se aprovechará?




































