El domingo pasado fui a votar al complejo educativo de calle Solís 1157 bis. La escuela no cuenta con rampas y tiene un escalón que impide el ingreso de sillas de ruedas. El encargado del colegio manifestó que se avisó a la Junta Electoral de este problema pero se hizo caso omiso. Cabe destacar, que con el temporal de lluvia la persona con discapacidad que utiliza silla de ruedas debía quedarse afuera del establecimiento y mojarse. En mi caso particular, utilizo un caminador para desplazarme y tuve que subir con mucha dificultad ese escalón; padezco distrofia muscular progresiva. Por otra parte, se gastan millones en campañas electorales y no se puede hacer una simple rampa. Todos tenemos derechos y obligaciones pero el Estado debe dar el ejemplo en el tema de la inclusión. No es un simple escalón, es una barrera arquitectónica que debe resolverse lo antes posible. Esto es anular el derecho de la persona con discapacidad a ingresar a un cuarto oscuro y además no debe ser atendido en la vía pública, votar en la calle, una vergüenza. Es demasiada la vejación y la discriminación de un Estado ausente y de una política de "unos pocos".




































