Buenos Aires. — Martín Ríos, conocido como el tirador serial de Belgrano, se
negó a declarar en la jornada inicial del juicio oral en el que se lo acusa de asesinar al joven
Alfredo Marcenac y de herir a otras personas. Además, una de las peritos de la querella aseguró que
"es un simulador" y que cometía esos ataques "por diversión".
Ríos estuvo por primera vez frente a la prensa acreditada y a los padres de
Marcenac durante la primera hora del debate. Con la mirada perdida en el piso, visiblemente cansado
y con un constante balanceo hacia delante y hace atrás —movimiento conocido como
"rocking"—, Ríos se mostró despreocupado y algo perdido y sólo habló cuando los jueces le
preguntaron sus datos personales.
Silencio y traslado. Mirando a su abogado, Angel Ramallo, dijo que no iba a
declarar, tras los cual se retiró de la sala hacia la alcaidía por pedido de su defensor.
La imputabilidad de Ríos en relación a si en el momento de los hechos pudo o no
comprender la criminalidad de sus actos y dirigir sus acciones será el eje del debate y esta
temática no escapó a lo que fue el comienzo del juicio a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal
(TOC) 12 de Capital Federal.
Por eso, los jueces Ana Dieta de Herrero, Alfredo Rizzo Romano y Carlos Bruno
decidieron que los primeros testigos en declarar sean los peritos psiquiatras y psicólogos de parte
de la familia Marcenac. Esos profesionales fueron los únicos que a lo largo de los tres años de
causa no estuvieron de acuerdo con las pericias oficiales que concluyeron que Ríos es
esquizofrénico inimputable.
La más contundente y contraria a esta postura fue la psiquiatra Ana María Arias,
quien aseguró que firmó en disidencia y presentó un informe por separado porque cree que Ríos
padece "una trastorno antisocial de la personalidad", pero que "no es un psicótico esquizofrénico",
un cuadro que lo incapacita para comprender la realidad y por lo tanto lo convierte en
inimputable.
Arias dijo además que Ríos como "un simulador" que actuó de determinada manera
en las entrevistas con los peritos para salir favorecido en los estudios y en relación a ellos
mencionó los largos silencios que tuvo Ríos en sus encuentros con los expertos.
Para argumentar esta afirmación, Arias dio como ejemplo una entrevista que
tuvieron en la alcaidía de tribunales en la que Ríos permaneció con la mirada fija en su perito de
parte, Mariano Castex, y recién cuando éste se retiró y le dijo que podía hablar, Ríos lo hizo.
Cuando el fiscal de juicio Carlos Giménez Bauer, le preguntó cuál podía ser el
móvil de los ataques a tiros cometidos por Ríos, Arias contestó: "Mi criterio es que fue por
diversión. Primero practicó, pasó del tiro al blanco, a cazar animales y de eso a algo más
interesante".
Arias también afirmó que una de las pruebas de que Ríos comprendía lo que hacía
es que había una "preparación de los hechos" (llevaba el arma, compraba balas y las preparaba con
punta hueca) y sobre todo que "sabía del ilícito que cometía porque emprendía la huía". l
(Télam).