Gustavo Alfaro siempre se caracterizó por saber armar los equipos desde atrás
hacia adelante. No fue ninguna sorpresa lo que puso en práctica en La Plata, donde por primera vez
desde que asumió en Central allá por mediados del Apertura esa idea pareció tener correlato en la
cancha. El técnico auriazul buscó en el receso fortalecer la trinchera y el debut con empate en
cero ante Estudiantes le dio la primera razón. Vaya a saber qué hubiera pasado si ese partido se
jugaba en las postrimerías del torneo pasado, donde cualquier ventisca era capaz de derribarlo,
pero lo cierto es que su equipo adquirió un mínimo de consistencia que augura mejores dividendos.
Más con la llegada de Moreno, al que ahora el técnico deberá darle su lugar en el mundo
canalla.
Ganó en experiencia Central. Pablo Alvarez fue el que se la dio desde su lateral
derecho, en el estreno más promisorio de todas las incorporaciones que realizó el plantel canalla,
más porque jugó poco en el 2008 y su último partido oficial había sido hace cuatro meses. Pablo
Lima también pretendió hacer pata ancha, pero no lo consiguió, un poco porque el otro refuerzo,
Choy González, no le prestó la asistencia adecuada delante suyo, y otro poco porque en algunos
pasajes perdió en el toqueteo que le planteó Verón por su banda.
A favor del ex Vélez hay que decir que se hizo dueño de los tiros libres como si
llevara mucho tiempo en el plantel, y aunque no le acertó a los tres palos, insinuó la personalidad
que Central precisa para la situación en que se encuentra. Hay que darle crédito.
Choy González no dio el piné, pero se sabe que el uruguayo tiene con qué
superarse. Alfaro apuntó en toda la pretemporada que era el que más le faltaba acoplarse al
circuito que pretendía y su predicción se cumplió a la hora de la verdad. Es de esperar que de
local, donde todo el equipo tendrá más obligaciones ofensivas, pueda lucirse más, pero hay que ver
qué lugar ocupará cuando se sume desde hoy Iván Moreno y Fabianesi.
Es que el Gallego, volante derecho natural, le sobra para ocupar cualquier lugar
del mediocampo. Y si se tiene en cuenta que Franzoia cumplió en una función que no le apetece, que
el doble cinco Escobar-Méndez terminó asentado en La Plata después de un primer tiempo donde parió
bastante, no es ilógico suponer que Alfaro saque al que menos rindió en el debut para incluir a su
último refuerzo.
Moreno va a jugar seguramente. Y la esperanza canalla es que rápidamente haga
sociedad con Ezequiel González que, o necesita un mejor socio, o debe meterse más en juego. Debe
haber un poco de cada cosa, porque en La Plata fue demasiado intermitente y una de las causas por
las que Central jugara tan lejos de Andújar.
No varió el dibujo de finales del Apertura, pero las nuevas caras se la lavaron
un poco a Central. Ahora, ante otro equipo que está para el diván como River, deberá aplicar
nuevamente la terapia que en La Plata rindió frutos: hacerse fuerte desde atrás y jugar con máxima
concentración para no desordenarse. Y bajo esa premisa, tratar de crecer hacia adelante para
recuperar aún más la confianza. Ese es el camino.
PorGustavo Conti [email protected]
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