Overland Park. — Ha pasado casi un año desde la última vez que Todd Wilson
cobró su salario por última vez. Este vendedor de computadoras de Kansas no estaba muy preocupado
al principio, ya que tenía sólidos antecedentes laborales, ahorros y una esposa con trabajo. Pero
ahora, con el desempleo creciendo a su alrededor, como los nuevos 10.000 despidos anunciados por
Sprint Nextel, con sede en Overland Park, Kansas, la competencia por los pocos puestos de trabajo
que quedan está aumentando, y la desesperación comienza a instalarse.
"Es un tsunami". "Cualquiera que esté buscando trabajo está sintiendo un tsunami
económico", afirma Wilson, de 48 años, quien dice haber agotado los ahorros de su familia y ahora
se pasa los días buscando empleo. "Uno siente como si de repente todo se ha venido abajo".
Lejos de Washington, en comunidades de todo Estados Unidos, las versiones de
planes federales de estímulo económico ofrecen poca esperanza. Sólo esta semana, compañías como
Sprint, Home Depot, Caterpillar, Texas Instruments y otras anunciaron que eliminarían más de 60.000
puestos de trabajo. Este jueves, el Departamento de Trabajo dijo que el número de personas que
solicitó por primera vez subsidio de desempleo subió a la cifra récord de 588.000 semanales.
Todo esto se agrega a los 598.000 puestos de trabajo perdidos en enero, lo que
ha llevado la tasa de desempleo al 7,6 por ciento ese mes, frente al 7,2 por ciento de diciembre.
En total, más de 11 millones de trabajadores están desempleados, un salto de 48 por ciento anual.
La economía estadounidense ha perdido 3,6 millones de empleos desde que se inició la recesión en
diciembre de 2007. Y la mitad de esa cifra se perdió en los últimos tres meses.
Cuatro por uno. Cerca de cuatro personas se postulan por cada puesto de trabajo
que se crea en Estados Unidos, según Heidi Shierholz, del Instituto de Política Económica.
"Literalmente, hay millones de trabajadores desempleados sin esperanza de encontrar un nuevo
empleo", dice Shierholz. Las pérdidas de empleos contribuyeron a que la confianza del consumidor se
desplomara a niveles récord este mes, señaló el instituto The Conference Board. Un nuevo estudio de
la Sociedad para la Administración de Recursos Humanos también encontró que casi 75 por ciento de
los profesionales de recursos humanos esperan para los próximos meses mayores recortes de puestos
de trabajo.
Economistas y trabajadores por igual dicen creer que los esfuerzos del
presidente Barack Obama por impulsar la economía tomarán al menos un año o más. "Con el paquete
adecuado, la economía comenzará a crecer en el 2010 y el mercado laboral empezará a repuntar un
poco después", estima Shierholz. Esto es de poco consuelo para los trabajadores y propietarios de
pequeños comercios. "Hace menos de cuatro meses que conseguí este empleo y ya me preocupa que pueda
conservarlo", confiesa Anna Chung, de 30 años, que trabaja para un pequeño proveedor de autopartes
en Detroit, donde el índice local de desempleo fue de 10,6 por ciento en diciembre, reflejando los
problemas de la industria automotriz. "Tengo miedo de ser la próxima," agrega.
Familias en peligro. En Overland Park, donde la sede central de la Sprint domina
el paisaje de esta ciudad cerca de Kansas City, los despidos han dejado a muchos tambaleando.
"Detrás de cada número hay una persona y una familia", remarca Tracey Osborne, presidenta de la
cámara local de comercio. Las cada vez más numerosas pérdidas de puestos de trabajo se traducen en
menores ventas para una serie de comercios de servicio y apoyo. Las ganancias impositivas están
cayendo y el dinero para escuelas y los servicios sociales escasea.
Bares vacíos. Kyle Witherspoon es el propietario de un bar deportivo ubicado
frente a la sede de la Sprint, y durante años ha atendido al flujo sostenido de empleados de la
firma. Pero ahora dice que las ventas han disminuido debido a los recortes laborales. Esta semana
su bar estuvo ocupado por las reservas que se hicieron para despedir a los ahora ex empleados de
Sprint, y se prepara para la posibilidad de perder más clientes. "Se sentirá el impacto cuando esta
gente se vaya", dice Witherspoon.
Pérdidas en cadena. En el Consejo Regional del Centro de Estados Unidos, en
Kansas City, el economista Frank Lenk calcula que por cada empleo perdido en las compañías, se
perderán en promedio dos más. "Estos son tiempos lúgubres. La gente siente mucha incertidumbre por
su seguridad financiera".
El programador informático Larry Martel sabe qué es la incertidumbre. Había
cumplido seis meses despedido el año pasado antes de conseguir un empleo como consultor en una
firma de la zona de Kansas. Ahora Martel, de 50 años, está simplemente agradecido por recibir un
cheque cada mes. "Hay gente que está realmente sufriendo. Ocurre donde quiera que mires",
Probablemente empeore antes de mejorar", señala.