Haciendo referencia a la nota del último domingo relacionada con los niños operados del corazón, deseo contarles mi historia (nunca antes la había relatado así públicamente). Nuestro hijo nació con una malformación cardíaca, comunicación interventricular, además de transposición corregida (es decir que sus vasos están invertidos, aunque eso no implica ninguna complicación) el diagnóstico fue lapidario para nosotros —los padres— en aquel momento, si no se le practicaba la intervención quirúrgica para corregir este problema, no llegaría a cumplir los cuatro años. En aquel momento del nacimiento vivíamos en Buenos Aires y por recomendación de nuestra neonatóloga y pediatra, Sara Krupisky, nos conectamos con el equipo del doctor Neirotti —médico cirujano infantil— y el doctor Seara —cardiólogo pediatra— todos del Hospital Italiano. El momento llegó cuando el bebé cumplió 18 meses, no se podía esperar más, ya se había hecho todo lo posible para que su organismo estuviera lo suficientemente desarrollado y consolidado para la intervención quirúrgica. Aún tengo grabada a fuego en mi memoria el momento en que un médico vestido de verde con todo lo necesario para el quirófano, me lo pide y lo lleva llorando y extendiéndome sus bracitos. Fueron días y noches muy difíciles pero gracias al personal del Hospital Italiano y estos profesionales de primera, salió adelante. Hoy es un joven adulto de 34 años (cumplidos en este mayo pasado), sano, fuerte, no tiene limitaciones, hace una vida normal como cualquier persona, es licenciado en periodismo general, deportivo y digital —aunque sin trabajo—. Por este medio quiero homenajear a los prestigiosos profesionales del Hospital Italiano de Buenos Aires y a toda su gente, estoy y estaré sumamente agradecida de por vida. Esto pretende ser un relato que sirva para darles ánimo a todos los padres que estén pasando por el difícil trance de salud de sus hijos, en 34 años la medicina ha avanzado tremendamente, por lo tanto tienen todas las garantías de un final óptimo y un futuro con muy buena calidad de vida.




































