En momentos en que parece que no se encuentra el camino para lograr la paz, la felicidad, la concordia, la reconciliación, tanto en forma personal, familiar y también en la sociedad toda y esto se escucha también a nivel mundial, llegan como un oasis en medio del desierto las palabras dichas nada menos que por la persona más importante que pisó jamás la tierra, y me estoy refiriendo a la persona bendita de nuestro Señor Jesucristo. El dijo: "Yo soy el camino". Si, apreciados lectores, Cristo tiene la solución ¿y saben por qué? Porque Jesucristo es el único camino que nos conduce a Dios. Y Dios es el que tiene la solución para todos los problemas e interrogantes del ser humano. Hay un refrán muy popular que dice: todos los caminos conducen a Roma. Esto fue así porque Roma se especializó en abrir caminos en época de la expansión del imperio. Pero en asuntos espirituales, no todos los caminos conducen a Dios como hay una idea muy generalizada. La Biblia que es la única regla segura en asuntos espirituales y explica muy claramente que hay un solo camino que conduce al Padre Celestial, y ese camino es Jesucristo, porque como dicen las sagradas escrituras, Cristo, que es Dios quien tomó nuestra naturaleza, fue el que murió en la cruz del calvario por nuestros pecados y de esa manera poder acercarnos al Padre Celestial. Si queremos ver cambios en nuestra vida, en nuestras familias, y aun en la sociedad, la única manera es recibir a Cristo por la fe en nuestros corazones, y así podremos comenzar una nueva vida que comienza ahora y se proyecta por toda la eternidad. El apóstol San Pablo dijo: "Hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombre, Jesucristo hombre".




































