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Cultivarse gratifica

¿Qué significa ser culto?, primera pregunta. ¿Es útil serlo?, la segunda. Es muy difícil definir a una persona como culta. Lo primero que se piensa es en alguien que posee conocimientos en...

Viernes 04 de Abril de 2014

¿Qué significa ser culto?, primera pregunta. ¿Es útil serlo?, la segunda. Es muy difícil definir a una persona como culta. Lo primero que se piensa es en alguien que posee conocimientos en diferentes campos del saber; que es de vastas lecturas, que domina idiomas, que es versado en literatura, cine, música, pintura u otras disciplinas artísticas y puede opinar de la actualidad con fundamento, además, de un refinamiento en los modales y en la conducta. Pero es principalmente una persona educada. Intentar ser culto implica esfuerzo y no se adquiere repentinamente. La cultura, así entendida, no es una pose, un barniz o una actitud de carácter snob. Cultivarse en diferentes áreas del conocimiento conlleva a una satisfacción intelectual y espiritual. El ser humano que busca superarse a través del estudio y trata de profundizar en sus conocimientos mediante la utilización de la inteligencia encuentra, en algún momento, un estado de bienestar que eleva su autoestima. A veces se confunde la información con cultura. Estar informado no es ser culto. Una persona culta posee una mente abierta a otras ideas u opiniones porque considera que aquellas pueden enriquecer sus convicciones y aún, a modificarlas. No trata de convencer a otros considerando que posee una verdad absoluta y develada; respeta y valora las posiciones que difieren de la suya. Cultivarse es fundamentalmente tener el ansia de ampliar los conocimientos que se poseen, profundizar el acervo cultural, saciar el "hambre intelectual" inherente a todo ser humano y no perder nunca la capacidad de asombro. Ciertamente, sirve ser culto, respondiendo a la segunda pregunta, desde una posición meramente utilitaria. El proceder de una persona culta despierta empatía y afecto en las relaciones con los demás; trasmite seguridad y firmeza en sus decisiones. El cultivarse le permite apreciar la calidad de las distintas manifestaciones de la cultura, ya sea de elite o popular. Si bien existe una motivación intrínsica que moviliza a una persona a cultivarse, también gravita de gran manera la motivación extrínsica, entendida como aquella con que se estimula al leer la literatura clásica y contemporánea, a escuchar música clásica y popular, y a toda manifestación cultural que sirva para acrecentar sus conocimientos teóricos y prácticos. Parafraseando a un gran pedagogo se puede afirmar que …"a las personas no hay que darles sólo instrucción, sino que hay que impregnarlas de conocimiento y cultura, y a través del arte y la filosofía elevar su espíritu a las serenas playas de la belleza".

Alejo Vercesi

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