En 1919 un joven muy despierto decía en un discurso: "Dadme un problema energético y yo les doy la revolución". Ese joven se llamaba Vladimir Ouvianov, más conocido como Lenín. Me doy cuenta que nuestros líderes militares y políticos nunca leyeron mucho a este pensador. Si así fuera no habríamos pasado por el drama de los días pasados y hubieran reflexionado sobre los principales problemas del país y la provincia, cuya superficie es un poco más que el tercio de toda Italia. ¿Cómo es posible pensar en un desarrollo de la provincia, que no resiste ni el consumo eléctrico de un día caluroso? ¿Qué industria funciona sin energía? Ese es el problema nacional. Para Santa Fe sepamos que a pesar de tener ríos caudalosos, el problema es el agua contaminada con arsénico, otra desventura que se adiciona a la anterior. Así definidos los problemas, tenemos que considerar que los pactos celebrados, de diferentes signos políticos, sólo permiten percibir en cuotas los dineros para la provincia. Cualquiera se da cuenta que no es lo mismo un sueldo en pedacitos que todo junto y conociendo de antemano el monto, para poder planificar. Creo que la corporación estatal que distribuye la energía quiere explicar lo inexplicable, mejor es pensar en un Comité de Crisis, formado con personas de la Universidad, mundo empresario, gente con ganas de salir de esto, se auguran seis años de persistir esta actitud. Rosario ya demostró cuando había que sacarla del agua, solucionar el cruce Alberdi o mejorar el Hospital de Niños, que le sobran kilates para colaborar. El préstamo externo es una ilusión, también es una fantasía el olvidarnos de la EPE, cuya contratación es obligatoria y se rige por normas del derecho administrativo y el gobierno aprovecha para cargarnos con impuestos. Es evidente que la solución viene de los santafesinos, se impone juntar un capital que permita solucionar el problema energético. Existen muchas maneras pero la más viable y rápida es un empréstito provincial con un interés blando, voluntario, y que sirva como inversión, como los ladrillos y con garantías tangibles, que disipen la desconfianza y vencido el término se reintegre lo invertido, por ley, para que no vaya a ser utilizado como cuasi moneda y otras deformaciones ya vividas. Las declaraciones del titular de la empresa le hacen un flaco favor a la opinión sobre las fuerzas políticas, cuya obligación es anticiparse e informar sobre lo que nos aguarda. El monto sugerido por este señor es siguiendo el método actual, denota falta de imaginación. Hoy tenemos que hablar de importar energía, leasing de equipos y no hacer apología de la resignación. Muchos fuimos los que vimos en la TV como los chinos construían un hotel en 15 días.




































