“Invertir en la adaptación al cambio climático no es caridad, es una de las más urgentes necesidades”, advirtió el secretario ejecutivo de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, Luc Gnacadja.
“El desafío mundial es preservar los bosques, usar mejor las tierras productivas e invertir en recuperar los suelos degradados”, declaró Gnacadja. El funcionario llamó a tomar en serio la ecuación “preservar la tierra y el agua es preservar nuestro futuro común”. No se puede volver el reloj atrás y “todos se deben adaptar”.
“El combate contra la desertificación se basa en mejorar la vida de las poblaciones afectadas, mejorar las condiciones de los ecosistemas, generar un beneficio global y movilizar recursos de manera eficiente para implementar el plan de lucha”, indicó.
Para frenar el proceso de cambio climático se necesita tanto reducir las emisiones de gases de efecto invernadero como absorber el carbono, en lo que los suelos tienen un peso importante. “El carbono en el aire es contaminante, pero es un commodity (recurso) en la tierra”, aseguró.
Gnacadja instó en ese sentido a buscar un uso más efectivo y eficaz de las tierras, para garantizar la seguridad alimenticia, combatir la pobreza y evitar conflictos. “No necesitamos una agricultura intensiva sino un conocimiento intensivo de la agricultura”, señaló.
Y remarcó: “El desafío no sólo es a nivel global sino el combate de la desertificación a nivel comunitario”.































