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Barrientos: “Un poco de rebeldía es natural y necesaria”

La actriz protagoniza la nueva tira de telefe, “viudas e hijos del rock & roll”.

Domingo 17 de Agosto de 2014

Es la mujer de Marcos en la serie de publicidades del banco Galicia, dirigida por Juan Taratuto. Encabezó la obra “Estado de ira” y la tira de Canal 7, “Contra las cuerdas”. La rompió con su personaje de la psiquiatra María Victoria Lauría en “Graduados” que la llevó a ganar los premios Martín Fierro y Tato a mejor actriz de reparto. Paola Barrientos supo ganarse un lugar privilegiado en la televisión y por eso, a partir de mañana, a las 21.15, será la protagonista de “Viudas e hijos del rock & roll”, la nueva apuesta de Underground para Telefé. Allí, la actriz se pondrá en la piel de Miranda, hija de Roby (Lalo Mir), un locutor ícono del rock nacional que influyó a toda una generación de jóvenes a través de la Z Rock, la radio que armó con su socio Pipo (Mex Urtizberea). El elenco se completa con Damián de Santo, Celeste Cid, Julieta Ortega, Juan Minujin, Griselda Siciliani, Fernan Mirás, Antonio Birabent, Ludovico di Santo, Maria Leal, Luis Machin, Verónica Llinás, Georgina Barbarossa, Marcelo Mazzarello, Hugo Arana, Violeta Urtizberea, Maju Lozano, Darío Lopilato, Nicolás Francella, Darío Barassi, Eliseo Barrionuevo y Agustina Prinsich.

   “Cuando retrocedes a tus 20 años, te parece que fueron maravillosos”, reflexionó Barrientos en una charla exclusiva con Escenario sobre la época dorada en la que se basa la ficción. Y claro, se espera que la nueva tira de Telefe sea la sucesora del éxito que supo construir “Graduados”, aquella ficción encabezada por Nancy Dupláa y Daniel Hendler que apostó a la nostalgia ochentosa. Esta nueva apuesta de Underground, la productora de Sebastián Ortega y Pablo Culell, intentará nuevamente su “fórmula ganadora”: una ficción con un elenco de buenos actores que rescata una época emblemática del pasado capaz de reunir a distintas generaciones frente a la pantalla.

   Antes del gran estreno de “Viudas e hijos del rock & roll”, la actriz habló del recuerdo idealizado y dijo que en la adolescencia un poco de rebeldía es necesaria. Además, opinó que en los Martín Fierro hubo una manipulación por el cierre de campaña y habló de su enfrentamiento ideológico con Jorge Lanata. Con ustedes, Paola Barrientos.

    —¿Cómo va a ser tu papel de Miranda, tu primer protagónico en televisión?

   —Miranda tiene dos vidas. La historia comienza con su pasado, cuando ella tenía 20 años. Es hija del personaje de Lalo Mir y María Leal, que son dos rockeros. Mi papá era el dueño de una radio muy vinculada con el universo del rock. Miranda es una chica stone, rollinga, que tiene un gran amor de verano con el personaje de Damián De Santo, Diego, y a partir de esas cuestiones del destino, se desencuentran, y no vuelven a verse hasta 20 años después, donde también por esas cosas del destino, se reencuentran. En estos 22 años, la vida de Miranda dio una vuelta de 180 grados. Ella, a partir del desencuentro con Diego, y algunas decepciones que tuvieron que ver con su padre y su mejor amiga Sandra, el personaje de Julieta Ortega, decide huir de su pasado, de su historia y su familia y termina casada con un muchacho de una familia muy bien, los Arostegui. Su marido es polista, tiene dos hijos y ahora ya es una señora “bien” que olvidó quién fue. Y ese reencuentro con Diego le va a mover toda la estantería.

   —Continúa con la fórmula de “Graduados”, donde se da una puja entre la adolescencia, los sueños, lo ideal y la rebeldía, y la adultez, la seriedad, la familia estable.

   —Sí, en este caso está un poco exacerbado y tiene los grandes lugares de comedia. Cuando los dos universos de Miranda, el presente y el pasado , empiezan a convivir, se arma un lío grande.

   —¿El público se identifica con las series que se remontan a los 80 y 90, reafirmando que todo tiempo pasado fue mejor?

   —Creo que lo que uno recuerda como algo idealizado, tiene que ver con la propia juventud. Mi abuelo lo pensaba sobre 1930. Es decir, cuando uno retrocede a sus 20 años, le parece que fueron maravillosos. Me parece que no tiene que ver cuándo haya sido, sino que tiene que ver con que entre los 16 y 20 años de uno son especiales, más que con el tiempo cronológico real.

   —Para encarnar a la psiquiatra Lauría, tu personaje de “Graduados”, tenías como referencia cercana a tu madre, que es psicóloga. En ese sentido, para hacer este personaje, ¿te inspiraste en algún hijo de rockstar en particular?

   —Para el personaje de Lauría no me inspiré en mi madre porque se hubiese ofendido (risas). Para este nuevo personaje no me inspiré en nadie conocido. A Miranda la hice a partir de mi fantasía. Cuando me pongo la ropa, la peluca, masco chicle y me ponen la música de los Redonditos, todo eso me lleva naturalmente a hacer pogo. Después quedo frita porque ya tengo 40.

   —¿Cómo fue tu adolescencia, fuiste rebelde?

   —Un poco de rebeldía es natural y necesaria. Creo que conmigo tuvo que ver con mi decisión certera de estudiar teatro y no ir a la Facultad, que quizás era el camino más predecible o deseable en mi casa. Igualmente no creo haber sido una adolescente muy difícil. Si mi mamá no me dejaba salir, no salía, me ponía a llorar y me quedaba.

   —Comenzaste tu carrera en el teatro y luego saltaste a la pantalla chica a través de la publicidad del Galicia. Con tu papel en “Graduados” ganaste el premio Martín Fierro y Tato a mejor actriz de reparto. Y ahora, tu primer protagónico en el prime time de Telefe. ¿Qué significan estos reconocimientos y cómo ves este momento de tu carrera?

   —Con “Graduados” me quedé re contra contenta, me encantó la experiencia y por eso reincido. Siempre vi los premios como espectadora. Muy pocas veces yo estaba de acuerdo con lo que se premiaba, con lo cual, honestamente pienso que es algo circunstancial. Hay una cierta coherencia que intento tener y los premios nunca me resultaron algo demasiado apreciable, y no por haber podido acceder a ellos ahora, me cambió la manera de verlo. Muchas veces, los premios tienen que ver con una visión más exitista. Hay actores que no puedo creer que estén nominados. Sé que formamos parte de la tele, de un negocio, es así. Pero no me parece que los premios sean una verdad. Creo que es parte del juego de ponerse un vestido e ir una noche a un lugar. Pero sí es un gran premio todo lo que sucedió conmigo con “Graduados” y que eso me haya dado la posibilidad de juntarme con Pablo Cullel y Sebastián Ortega y que ellos me cuenten que estaban pensando en una tira así y que yo sea quien la haga. Eso es un sueño. Y que le vayan a decir a Tomás Yankelevich que querían que la haga yo, y a él le parezca bien, es algo impensado hace 4 años atrás. Con lo cual, creo que el premio tiene que ver con los espacios que estoy transitando.

    —Hablando de premios, viviste una situación tensa cuando Jorge Lanata les dedicó el premio Tato a vos, Pablo Echarri y Mex Urtizberea refiriéndose a tu persona como “la chica gordita del banco Galicia”. ¿Fue por una cuestión política?

   —Sí, porque claramente en los Martín Fierro hubo una manipulación. Creo que quedó muy expuesto el cierre de campaña en los Martín Fierro. Históricamente, los Martín Fierro siempre fueron en mayo, en un hotel donde íbamos sólo lo que estábamos nominados. El año pasado lo fueron posponiendo y lo terminaron haciendo el 5 de agosto, una semana antes de las elecciones, en el Colón, y era la primera vez que podía ir público. Mi disgusto tuvo que ver con que estaba siendo usada, en todo caso yo tengo que poder decidir dónde y cómo participar. No siento que lo que dijo Lanata en los Tato haya sido un insulto. Creo que en ese momento, de parte de Lanata hubo un intento de correr el eje de la discusión con el insulto o algo que intentó ser irónico. Pero me parece que su intencionalidad en personalizar la cosa, tenía que ver con quitarlo del lugar de discusión que se había generado a partir de lo que había sucedido en los Martín Fierro. Es una maniobra de distracción a la que no hay que subirse. En ese sentido, me pareció más interesante la discusión que se había armado con la famosa grieta y todo eso, que esa tontera de nombrar a tres actores...

   —¿Qué los actores se involucren en política termina jugando en contra?

   —No, para nada. Creo que es un momento divino para involucrarse en política. No sólo los cantantes y los actores, sino todos los ciudadanos. Estos impulsos de conversar, discutir, confrontar opiniones, me parece que son maravillosos. Viví mi juventud en los 90 donde la política empezó a ser mala palabra hasta estos tiempos, donde se abrió de nuevo el juego. Me parece que está buenísimo comprometerse, equivocarse y volver a comprometerse.

   —¿Además de protagonizar “Viudas e hijos del rock & roll” vas a retomar las funciones de “Estado de ira”? En una entrevista dijiste que “si otra vez vuelvo a hacer teatro y televisión al mismo tiempo, chicas, les ruego que vengan a buscarme y me digan que no lo haga más. Es mucho”.

   —(risas) Sí, vamos a empezar las funciones los lunes solamente. En su momento, cuando lo dije, estaba haciendo funciones de miércoles a domingo, y además, los lunes “Estado de ira” y grababa de lunes a viernes “Graduados”. Ahora sólo voy a hacer sólo 8 funciones los lunes, vengo bajando. “Estado de ira” es una obra que necesito hacer como actriz. Me da la sensación de retroceder casilleros, en el sentido de volver a encontrarme con gente con la que me hace muy bien trabajar. Porque la tele tiene un ritmo arrasador donde muchas veces el trabajo queda en quinto plano y te dedicás a hacer escenas para seguir haciendo las otras. Entonces hay que tener un regulador propio de decir, bueno, esta escena me requiere un trabajo, y eso es lo que me gusta hacer, trabajar.

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