El ministro de Economía, Luis Caputo, dio un paso clave en su plan para reunir u$s 10 mil millones que lo ayudarán a cubrir los fuertes vencimientos de deuda que se avecinan en los próximos 18 meses. El titular del Palacio de Hacienda viajó a Washington para participar de la asamblea anual del FMI y el Banco Mundial, y logró cosechar respaldos para su iniciativa.
El funcionario aseguró que se trató del “mejor viaje” del equipo económico en este tipo de encuentros. La gira cerró con una reunión con representantes del Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (Miga). Un día antes se encontró con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, con quien, dijo, “hay una relación de confianza”.
Pasar la gorra
El eje central de la estrategia oficial pasa por buscar financiamiento sin recurrir al mercado internacional a tasas elevadas.
Caputo explicó que apunta a reunir alrededor de u$s 10.000 millones a través de tres vías complementarias. Por un lado, se buscarán u$s 4.000 millones de bancos privados mediante garantías otorgadas por organismos multilaterales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. A esto se sumarán otros u$s 4.000 millones mediante licitaciones de bonos en dólares en el mercado local y, finalmente, unos u$s 2.000 millones provenientes del proceso de privatizaciones.
“Por lo tanto, ya tenemos el financiamiento para los próximos tres pagos, o sea 18 meses”, afirmó el ministro.
Caputo aseguró que el esquema cuenta con el aval del FMI y se apoya en una ingeniería financiera diseñada junto a los organismos multilaterales. En el caso del Banco Mundial, explicó que tendrá un rol integral en la implementación de garantías por unos u$s 2.000 millones, mientras que el BID aportará garantías por u$s 550 millones, que permitirían apalancar financiamiento adicional.
“Con la garantía del BID, los bancos después nos hacen una propuesta que en este caso va a ser probablemente de dos a uno”, señaló, lo que implicaría obtener cerca de u$s 1.100 millones adicionales.
El atractivo principal de este mecanismo es el costo: las tasas se ubican entre el 5,5% y el 6,5%, muy por debajo del 9,5% o más que la Argentina debería pagar si acudiera hoy al mercado internacional.
El ministro dejó en claro que el gobierno no planea emitir deuda en los mercados este año. También destacó que la meta acordada en la segunda revisión del acuerdo, que habilitará un desembolso cercano a u$s 1.000 millones, es “muy buena” y “absolutamente cumplible”. Además, remarcó que el organismo fue “muy respetuoso” del programa argentino y que no exigió reformas inmediatas en materia tributaria.
El BCRA se endurece
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) también interviene en el plan. Por eso, además de comprar dólares, empezó una sintonía fina para recalibrar el mercado de cambios. El objetivo: frenar la fuga de dólares.
Uno de los cambios vino por el lado de la Comunicación “A” 8418 del BCRA, que flexibilizó los requerimientos de garantías para acopiadores. El objetivo es reducir el costo financiero para que el sector agroexportador pueda movilizar granos con mayor agilidad y así favorecer la liquidación. El otro llegó por la “A” 8417, que inhabilitó a personas físicas para arbitrar el canje CCL. Se busca así prohibir la operación de convertir dólares que están en una cuenta local (MEP) a dólares en una cuenta en el exterior y evitar así la salida de divisas.
“En lo que va de 2026 , los Fondos Comunes de Inversión (FCI) money market en dólares acumulan suscripciones netas por u$s1.500 millones, y los depósitos privados en moneda extranjera ya superan en un 20% el pico de la era Macri”, explicaron desde Parakeet Capital. El mismo informe indicó que esos flujos se canalizan hacia bonos soberanos u Obligaciones Negociables (ON), que luego terminan en las arcas del BCRA, vía depósitos del Tesoro o liquidaciones en el mercado libro de cambios. A su juicio, se convierte así la formación de activos externos en “inversión de cartera con retorno al sistema”.
Desde la consultora 1816 también se hicieron eco de esos cambios: el gobierno endureció los controles cambiarios para frenar el canje entre dólares MEP y CCL, que venían creciendo porque “el segmento corporativo no solo tiene pesos atrapados sino también dólares MEP atrapados”. Estas trabas al arbitraje entre dólares bursátiles permitió al BCRA acelerar las compras y achicar los rendimientos de los instrumentos que se emiten localmente contra MEP.
Menores tasas
Pero desde Parakeet Capital explicaron que el Central no sólo busca comprar dólares sino, además, ponerle un piso a la cotización. Y para ello utiliza las tasas de interés y la liquidez. Bajo esta hipótesis, la consultora estimó que “la laxitud en la política de tasas se prolongará al menos hasta mayo”.
Las compras de divisas por parte del BCRA en los primeros 70 días del año representan el segundo mejor inicio de la última década, solo superado por 2024, revelaron desde el Research de Banco Comafi.