En tiempos en los que la seguridad es un tema cotidiano y de campaña, en el cual
los vecinos viven en contínuo estado de pánico y desconfían de todo y de todos, dos hombres fueron
detenidos y acusados de fomentar la inseguridad para poder vender un servicio de custodia privada.
El escenario elegido fue el barrio República de la Sexta y la operatoria era sencilla: primero
pasaron casa por casa entregando un folleto con símbolos del lenguaje tumbero, de amplia difusión
de Internet, que indica cómo se marcan las viviendas para ser robadas; después, pintaron esos
símbolos bajo de los timbres de algunas viviendas para fomentar miedo; y finalmente, ofrecían los
servicios de custodia para la zona.
"La verdad es que por el despliegue que hicieron, lo
hubieran hecho legal y la gente los hubiera contratado. No hacía falta meter miedo. Al final, por
una estupidez quedaron presos", reflexionó ayer un vecino de Colón al 2200. Esa fue la zona donde
comenzaron a operar los vigi-truchos, tratando de captar clientela. "Es cierto que muchas veces se
le pega a la policía, pero esta vez se movieron rápido y los detuvieron. Este es un barrio
estigmatizado con la inseguridad. Hay mucho vecino viejo y los arrebatos están a la orden del día.
Pero la policía actuó bien y rápido", relató un comerciante de la cuadra.
Marketing incluido. Ayer, en la cuadra mencionada, ya no quedaban símbolos
tumberos pintados debajo de los timbres y porteros eléctricos. Sin embargo, los vecinos mantenían
el bajo perfil para evitar males mayores. "Te cuento lo que pasó, pero no me escraches en el diario
porque la calle está brava", pidió uno de los entrevistados. Todo comenzó el sábado pasado. Durante
la mañana, dos hombres llegaron a varios domicilios de la cuadra ofreciendo un servicio de
seguridad privada nocturna: pagando 35 pesos por casa ellos brindaban protección de 22 a 5. "Te
daban un folleto con logo y todo. Teléfonos para consultar referencias y una lista de símbolos que
usan los delincuentes para marcarte la casa. También tenían credenciales de seguridad y una chapa
con el escudo de la provincia, como si fueran policías", explicó una mujer.
Los folletos también incluían sugerencias: "No piense que a
usted nunca le va a pasar. Antes de abrir la puerta, cerciórese de quién es", dice uno de los
folletos. Acompañados por dos lindas promotoras, los farsantes repitieron su accionar el domingo y
el lunes pasado. "Una señora que estaba comprando en el negocio escuchó que nos ofrecían el
servicio y se llevó folletos. Enseguida les abrió la casa y los contrató. Los tipos le decían: «Acá
le dejo mi celular y cuando usted sale nos avisa»", recordó una comerciante.
La respuesta de los vecinos no fue la esperada por los
vigi-truchos y, crisis mediante, consiguieron pocas adhesiones. Entonces, el martes varias casas
aparecieron pintadas con los símbolos similares a los de la folletería, principalmente con aquellos
que significan "se puede robar" y "dispuesta para robar". No se salvó ni la casa de un importante
funcionario judicial que residen en la zona.
Apresados. Pocas horas pasaron para que en la comisaría 4ª empezaran a
recibirse denuncias de los vecinos afectados. Ese fue el comienzo del fin para la historia de la
empresa identificada como "Area Protegida". Con los testimonios de la gente del barrio y los datos
dejados por los vigi-truchos, los pesquisas comenzaron a buscarlos. Los hallaron el miércoles: uno
estaba promocionando los servicios en Cerrito y Berutti a bordo de un Fiat Regatta; el otro estaba
unas cuadras más allá, en un Peugeot 505
La policía les incautó dos gorras con la inscripción
Policía de Santa Fe —artículo de venta libre en cualquier armería—, folletos con foto
color de los autos secuestrados y el Monumento a la Bandera como fondo, talonarios de recibos y de
factura tipo C con todos los datos de uno de los detenidos (incluído su CUIL y su número de
Ingresos Brutos), fibrones similares a los usados para pintar los frentes de las viviendas, y una
hoja de ruta con las casa visitadas. Además, se les secuestró una billetera con una credencial de
seguridad y un escudo de la provincia dorado con el que chapeaban.
Los detenidos fueron identificados como Walter G., de 39
años, un ex empleado de seguridad domiciliado en jurisdicción de la subcomisaría 20ª y a nombre de
quien estaban los datos en facturas y recibos; y Renato Ezequiel D., de 29 años, quien reside en
Villa Gobernador Gálvez. Ambos quedaron a disposición del juez de Instrucción Javier Beltramone
quien los acusó de daño intencional, intimidación pública y el uso indebido de los atributos de una
fuerza de seguridad. Ya que ninguno de los dos detenidos tenían antecedentes prontuariales y no se
les secuestró armamento, el magistrado ordenó que se mantengan en libertad, afectado al proceso.
Los dos vehículos quedaron secuestrados. l