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Asesinan al dueño del boliche frente al cual mataron al Pájaro Cantero

Diego "Tarta" Demarre, de 32 años y padre de 4 hijos, fue acribillado en pleno mediodía en bulevar Seguí y Maipú. Llegaba a su casa en su vehículo desde Tribunales junto a su esposa. Un hombre se bajó de un auto y lo ejecutó de cinco tiros.  

Martes 28 de Mayo de 2013

El homicidio de Claudio Ariel "Pájaro" Cantero parece haber detonado su primera réplica sangrienta. Pasado el mediodía de ayer, el dueño del boliche frente al que fue baleado el líder de la banda de Los Monos fue asesinado de cinco balazos, cuando llegaba a su casa de la zona sur de la ciudad. Le dispararon desde un auto en movimiento que se le puso a la par cuando circulaba al mando de su camioneta, al lado de su esposa, por el cruce de bulevar Seguí y Maipú.

Hasta anoche, los investigadores policiales y judiciales no habían determinado la motivación exacta del incidente, pero no tenían duda de que este asesinato es una consecuencia directa de la ejecución del Pájaro.

Diego Omar Demarre, quien figuraba como propietario de Disco Infinity Night, en Villa Gobernador Gálvez, regresaba de los Tribunales provinciales, adonde había acudido a acompañar a varias personas del boliche convocadas a prestar declaración.

En la puerta de esa discoteca, ubicada en Colectora al 1600 de esa ciudad, la madrugada del domingo el Pájaro Cantero recibió seis balazos mortales. Demarre no alcanzó a bajarse de la camioneta que lo traía de vuelta del juzgado que investiga el homicidio de Cantero cuando fue recibido con la desfachatez usual de los crímenes mafiosos: una ejecución en una zona transitada, bajo la luz radiante del mediodía y con una ráfaga de arma de calibre 9 milímetros.

Delación. Altas fuentes de la Jefatura consignaron ayer que, por datos obtenidos, desde el entorno de Cantero dan por hecho que Demarre fue quien entregó al Pájaro a sus asesinos, una afrenta no probada que no tardaron ni treinta horas en cobrarle. En ese orden de ideas a Demarre lo habrían considerado un delator.

Demarre fue miembro durante años de la red que comandaron los Cantero. Padecía una tartamudez leve, por lo que sus conocidos le decían "Tarta". Era originario de la calle Esmeralda en la zona conocida como Villa del Tanque, en el barrio La Tablada. Fuentes policiales dijeron que se lo registra como un ex vendedor de drogas vinculado a la familia Benavente, uno de cuyos miembros, Guillermo, murió en el incendio de la alcaidía de Jefatura el pasado 12 de abril. Integró la barra brava de Rosario Central. Y se lo presume un testaferro de Cantero (ver aparte).

Un tirador avezado."El que hizo esto es un tirador profesional de cuidado y con gran dominio del arma. No se trata de que tiró a corta distancia. Pese a que el hombre estaba sentado al lado de su esposa a él le acertaron cinco tiros y ella no tiene un rasguño", sostuvo un oficial superior de la Jefatura.

El comerciante tenía 32 años, estaba casado con Betiana Q., de 33 años, y tenía cuatro hijos con ella. Desde hacía unos cuatro años vivía en una casa con frente espejado situada en bulevar Seguí al 900.

Algunos vecinos comentaron que la propiedad fue atacada a balazos en al menos cuatro ocasiones en los últimos años. Los proyectiles perforaron también el frente de una casa contigua. Demarre tenía prontuario, según una fuente policial, con anotaciones por encubrimiento de robo, robo calificado, tentativa de robo, hurto calificado y una infracción al Código de Faltas, pero no con delitos vinculados con la comercialización de estupefacientes.

A sangre fría. A las 12.20 de ayer, el dueño del boliche volvía a su vivienda en una camioneta Peugeot Partner, de color gris. Lo acompañaba su esposa. Al parecer, el hombre fallecido transitaba por Seguí en dirección al este. Cuando llegó a Maipú dobló para retomar por el bulevar hacia su casa ubicada entre Maipú y San Martín, pero no pudo llegar.

Fue emboscado por los ocupantes de un VW Bora blanco y dos motos que se le pusieron a la par. "Uno de los tipos se bajó del auto. Le disparó un tiro a la ventanilla del lado del lado del conductor", explicó un vocero de la sección Homicidios. Con el cristal hecho añicos, el atacante abrió la puerta y le descargó un vendaval de proyectiles.

Ultimo trayecto. Demarre quedó inmóvil en el asiento con la cabeza inclinada hacia abajo. La camioneta estaba detenida en la esquina de Seguí y Maipú, al lado de un contenedor de basura, con restos de vidrio esparcidos en el pavimento.

Cinco tiros habían atravesado el cuerpo. Tres perforaron el pecho y otros la zona intercostal izquierda. Desesperada, Betiana Q. se bajó del auto en estado de shock y clamando a los gritos por ayuda.

Los alaridos fueron escuchados por algunos vecinos que salieron a la calle mientras otros percibieron entre cinco y siete detonaciones.

Al parecer, como la ambulancia, un muchacho conocido de los Demarre se subió a la camioneta y condujo para llevar al hombre agonizante al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez.

En el trayecto, su esposa observó angustiada cómo la vida de su marido se extinguía. En el centro asistencial, los médicos intentaron reanimarlo, pero Demarre ya había fallecido.

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