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Allanaron dos comisarías en el marco de una pesquisa por narcotráfico

Agentes de la Policía Federal Argentina requisaron las sedes de la seccional 20ª y la subcomisaría 24ª y las casas de sus jefes. El operativo fue hermético y no hubo detenidos. 

Domingo 26 de Abril de 2015

El sábado 25 de abril de 2015 no fue uno más para la policía de Rosario, especialmente para los efectivos que desempeñan sus tareas en la seccional 20ª y la subcomisaría 24ª de la Unidad Regional II. Investigadores de la Sección Inteligencia de Drogas y Crimen Organizado de Policía Federal llegados desde Buenos Aires allanaron las dos dependencias provinciales ubicadas en los límites de barrio Empalme Graneros. Tenían una orden del juez Federal número 4, Marcelo Bailaque, en el marco de una investigación de larga data por comercio de drogas. Si bien por el hermetismo reinante en ambas fuerzas fue muy poco lo que se pudo conocer sobre la causa que dio origen a los procedimientos, sí quedó claro que fue por una investigación en el marco de la ley 23.737, de tenencia y tráfico de estupefacientes. Además se allanaron los domicilios del jefe y sub jefe de la comisaría 20ª. Si bien no hubo detenidos se incautaron los celulares de los jefes y copias del libro de guardia y de choferes de ambas seccionale.

   Una gran concentración de efectivos antinarcóticos vestidos de civil se reunieron en las inmediaciones de las oficinas de la Sección Inteligencia de Drogas y Crimen Organizado de Policía Federal el viernes a la noche y eso expuso que era inminente un operativo de envergadura. Aunque no es la primera vez que una comisaría rosarina es allanada por fuerzas federales, los vecinos de la 20ª y la sub 24ª se asombraron ante la llegada de agentes federales la madrugada del viernes a esos lugares.

   Con un ariete los pesquisas llegaron caminando hasta la puerta de la seccional 20ª, ubicada en Carrasco al 5615. “Cuando los vi llegar con ese caño con punta (el ariete) pensé que algo groso había pasado. Y más cuando vi los chalecos de la PFA”, explicó ayer a la mañana un vecino de la cuadra.

   En paralelo, un operativo similar se montó en la subcomisaría 24ª, en Juan José Paso al 2000, en el cruce con las vías del ferrocarril y delante del barrio Toba que se erige en la zona noroeste de la ciudad. “La sub 24ª se allanó porque es una especie de destacamento que depende de la 20ª, pero no era el eje de la pesquisa”, explicó un vocero en estricto off the record.

   “Hoy no pidas nada porque nadie puede hablar. Tenemos la boca blindada. Te confirmo los allanamientos pero no puedo decir nada más”. Esas fueron las respuestas que el cronista encontró de un lado y otro de las fuerzas. Lograr una palabra oficial por parte del fiscal Mario Gambacorta o el juez federal Marcelo Bailaque fue una misión imposible.

Una foto y mil versiones. También quedó claro que una foto de policías con chalecos de la PFA secuestrando elementos de una comisaría de la policía provincial tiene un peso específico importante. Más si esa foto se produce un sábado para ilustrar un diario de domingo, el más significativo y con más ventas de la semana. Sobre todo teniendo como contexto que la provincia de Santa Fe tiene aún a su ex jefe de policía, el comisario Hugo Tognolli, preso desde marzo de 2013. Y que en causas resonantes como la de “La tía” Norma López y su proveedor Ignacio “Ojito” Actis Capporale, de septiembre de 2012, ya se habían allanado varias comisarías rosarinas. Y como banda de sonido, una usina de rumores vía llamados telefónicos, mensajes de texto, WhatsApp y Twitter. El más popular a media mañana: “Se están llevando preso al jefe de la 20ª en este momento”. Algo que nunca sucedió.

   Claro está que esa invasión de chalecos de la Polilcía Federal Argentina tensó la cuerda entre ambas fuerzas y varios altos jefes de la policía rosarina debieron hacerse presentes en las comisarías para descomprimir los ánimos. Con gesto adusto y el descontento marcado en el rostros se los pudo ver al jefe de la Unidad Regional II, comisario Miguel Angel Oliva; al comisario Inspector Fernando Arco, jefe de la Agrupación Orden Público (de la cual dependen todas las seccionales); y a la comisaria principal Sandra Giupponi, a cargo de la Inspección de la 2ª Zona de la policía local de la cual son parte las dependencias allanadas.

   El procedimiento de los antinarcóticos federales frustró la visita de familiares a los privados de la libertad en la 20ª. Mientras el operativo duró, las denuncias se concentraron en la seccional 12ª, ubicada en Solís y Casilda, a unas 15 cuadras de la anterior.

Venta de drogas. Pasando en limpio se pudo saber que la razón por la que se allanó la comisaría fue una investigación por venta de estupefacientes en manos de la delegación local de la Sección Inteligencia de Drogas y Crimen Organizado de Policía Federal. El centro de atención estuvo sobre el jefe y el subjefe de la comisaría 20ª, cuyos domicilios también fueron allanados aunque no existía orden de detención para ninguno de los dos y, a groso modo, el calificativo para el operativo fue “en principio negativo”.

   Sin embargo, a los policías les fueron incautados sus teléfonos celulares propios y oficiales y copias de los libros de guardia y de choferes de las dependencias que comandaban.

   Sobre el mediodía, lentamente cada cual regresó a su lugar y la normalidad se impuso en ambas seccionales. Los federales volvieron a su base de operaciones en avenida Francia al 1200. Los provinciales de la 20ª y la sub 24ª a sus funciones y la tranquilidad a Empalme Graneros. En tanto, en los despachos del Ministerio de Seguridad de la provincia preferían hacer silencio hasta tener clara la causa que originó el procedimiento.

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