Al señor director del Hospital Provincial Rosario: a fines del mes de marzo de este año sufrí un accidente automovilístico que me produjo lesiones en el bazo, la pelvis y el fémur de la pierna izquierda. Fui entonces internado en el hospital que usted dirige durante un largo período -casi seis meses- debido a diferentes complicaciones en mi salud, las que imposibilitaban darme de alta. En todo ese período estuve postrado en una cama, sin posibilidades de caminar y, por lo tanto, tampoco de valerme por mí mismo. Durante esa larga internación fui atendido por personal de ese hospital en todo lo que mi situación requería, desde la práctica médica en sus diferentes especializaciones, el aseo personal, la contención psicológica y la ayuda social. Finalmente fui derivado a una institución geriátrica, a la espera de la implantación de una prótesis reparadora en el fémur izquierdo, en la que realmente espero sea la última intervención quirúrgica y que me permita, previa rehabilitación, volver a una vida normal. Quiero agradecer profundamente al doctor Martino y al equipo de Traumatología, a los médicos infectólogos y clínicos que brindaron su profesionalidad y don de gentes para mitigar las consecuencias de mi situación. A las enfermeras y mucamas, quienes tuvieron con mi persona un trato diligente y cordial. A la asistente social Alejandra Zorzoli, quien me atendió deferentemente y allanó el camino para mi traslado a la institución donde estoy ahora internado. A la psicóloga Antonella Plaza y el grupo de asistentes psicoterapéuticas. A todos aquellos que se turnaron para atenderme en esos casi seis meses de convalecencia haciéndolos más llevaderos, mi eterno agradecimiento.



































