Formar una familia no es broma.Criamos hijos con mamaderas de alcohol; así les estamos enseñando que lo mejor es no estar conscientes. Regalamos juguetes de miedo para aplastar al adversario como si fuera un bicho; así les enseñamos que cuando hay bronca todo vale. Ponemos en sus manos herramientas para que trabajen... no para que nos ayuden, sino para que nos saquen del pozo; así les enseñamos a ser explotados.Ponemos en sus pancitas vacias de tiempo de mamá "comidas rápidas" todos los días. Así les enseñamos a nutrirse mal de cuerpo y de alma, a ser cómodos. Regalamos celulares que dan independencia de abrazos, palabras directas y muchos gestos, a cambio de dependencias nocivas; así les enseñamos a incomunicarse. Los metemos en competencias que no los ayudan. Queremos que batan el récord de anticipación: el que conduce, bebe, mantiene sexo, fuma o se droga antes que... les enseñamos así la irresponsabilidad. Cambiamos abuelos por cíber o play, porque... ¡no hay que vivir en el pasado, los viejos dan consejos que no sirven! Así les enseñamos a perder valores y respeto. Dejamos que decidan si quieren estudiar porque... ¡yo no pienso renegar todo el año con tu escuela!; así les estamos enseñando a ser esclavos de quienes ejercen mal el poder. Los tratamos de inútiles, no confiamos en ellos pero tampoco los educamos. Ellos necesitan saber que son el futuro y que se les enseñe y se los prepare. ¿O acaso no nos interesa el futuro? Sin servicio militar los mandamos a una guerra cotidiana para que sobreviva el más... y ellos se exponen y se mueren cada día. ¿De qué nos extrañamos, papás? Los chicos no nacen de repollos. Es hora de que empecemos a hacernos cargo. Formar una familia no es broma; es el mayor y mejor trabajo; el más duro pero el más valioso; el que elegimos libremente y al que debemos toda nuestra dedicación.





























