Economía

Se agudiza la crisis de empleo, con el cierre de una planta de Massalin

La tabacalera dejó de operar en su fábrica de Goya, Corrientes. El cierre dejó a 220 empleados sin trabajo. Más despidos en todo el país.

Martes 22 de Octubre de 2019

La compañía tabacalera Massalin Particulares dejó de operar en su planta de fabricación de cigarrillos ubicada en la localidad correntina de Goya y despidió a 220 empleados.

En un comunicado, la compañía, filial de Philip Morris Internacional, "lamentó verse obligada a desvincular" a alrededor de 220 empleados que desarrollaban actividades en el establecimiento que operó por más de 65 años.

En paralelo, se relocalizará a unas 30 personas en la planta de Merlo, provincia de Buenos Aires, adonde Massalin Particulares mudará todas las líneas de producción.

"La decisión de cesar las actividades en la planta de Goya responde a que en los últimos años se redujeron las ventas de la compañía, principalmente por el aumento de la participación de mercado de empresas que no pagan los impuestos correspondientes, avaladas por medidas cautelares otorgadas por la Justicia Federal", indicó la empresa.

Más adelante Massalin recordó que "las empresas tabacaleras que cumplen con todas sus obligaciones fiscales en la Argentina soportan una carga fiscal de casi el 80 por ciento del precio de venta al consumidor, lo que implica una de las presiones tributarias más elevadas del mundo".

Finalmente, la empresa aclaró que "todas las desvinculaciones se harán con absoluto respeto de la legislación laboral y a los paquetes indemnizatorios, la compañía otorgará beneficios para los trabajadores despedidos y está colaborando en la puesta en marcha de un plan de asistencia a la comunidad de Goya".

En las últimas semanas se registró una nueva ola de despidos. Los 75 trabajadores de la planta de Zanella en Caseros recibieron telegramas de despido. También en una planta de la centenaria cementera Loma Negra ubicada en las Sierras Bayas de Olavarría despidieron a sus trabajadores con el aval del sindicato minero.

Más allá de las particularidades de cada caso, lo cierto es que durante el gobierno de Mauricio Macri cerraron 20 mil empresas, de acuerdo a datos de la Afip y se perdieron más de 160 mil puestos de trabajo asalariado privado registrado. La depresión económica que se expresó en una caída económica de tres años sobre cuatro, se agudiza en el final de una gestión envuelta en una profunda crisis financiera, económica y social.

Al mismo tiempo, el desempleo saltó del 5,7 por ciento al 10,6 por ciento en cuatro años.

En diciembre de 2015, según un informe del Centro de Estudios del Trabajo y el Desarrollo (Cetyd) basado en datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (Sipa-Afip), existían en la Argentina 11.962.792 trabajadores en blanco, entre empleados del sector privado, empleados públicos, de casas particulares, monotributistas y autónomos. En julio de 2019, la cifra alcanzó los 12.107.069. Se trata de apenas 144.277 puestos de trabajo generados en algo menos de cuatro años, un crecimiento marginal del 1,2 por ciento y equivalente a apenas un 7 por ciento de los dos millones prometidos. Pero a la hora de determinar el origen de esos empleos nuevos surge que, en el período, se registraron 149.700 nuevos monotributistas y 56.400 empleados de casas particulares, mientras retrocedieron en 162.700 los asalariados del sector privado.

Los datos reflejan un proceso de precarización laboral (el traslado de empleados bajo convenio al régimen de monotributo), a la vez que un crecimiento estadístico de los empleados de casas particulares a partir de un proceso de blanqueo de empleo presumiblemente ya existente, motivado por la posibilidad de computar ese pago para el descuento del impuesto a las ganancias.

Pero además, el nivel del empleo registrado privado en julio de 2019 retrocedió a los guarismos del mismo mes de 2013, en torno de los 6,1 millones. Dicho de otra forma, todo el empleo privado creado en seis años, fue destruido.

Este fenómeno se tradujo en una suba del desempleo que perforó el techo de los dos dígitos en el primer trimestre de 2019 (10,1 por ciento) y que siguió escalando hasta el 10,6 por ciento en el segundo. Se trata de 2,1 millones de personas que buscan empleo en la Argentina. En el mismo trimestre de 2016, ese valor se encontraba en 9,3 por ciento mientras que la última cifra que se conoció del desempleo en 2015, la del tercer trimestre, arrojaba apenas un 5,9 por ciento de trabajadores desocupados. Si se tomara ese parámetro, se han generado 930 mil desempleados en poco menos de cuatro años.

Por el lado del trabajo en negro o no registrado, los resultados no fueron mejores. Cambiemos heredó un 31,9 por ciento de empleo no registrado —dato del primer trimestre de 2015, y dejará el gobierno con, al menos, un 35 por ciento de empleo en negro.

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