La facturación real de la industria en Rosario cayó casi 9% en 2025 y acumula una retracción superior al 35% en los últimos dos años. Con una recesión que supera los 30 meses, el sector metalúrgico aparece como el más golpeado. “El 77% de los rubros que integran nuestra rama muestra crifras negativas de actividad”, señaló Rafael Catalano, presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (AIM) de la ciudad.
La crisis que golpea al sector industrial desde el cambio de modelo económico se aceleró en los últimos meses. El cierre de fábricas emblemáticas en medio de los ataques del gobierno nacional a los prinicipales referentes del sector expone la aceleración del camino a a la debacle. En todo el país, la industria metalúrgica perdió en dos años 851 empresas y 18.800 empleados menos en todo el país, según datos de la asociación nacional que reúne a los empresarios del sector.
El informe de actividad que elabora mensualmente AIM no presenta novedades positivas. Con los datos de cierre de 2025, muestra un porcentaje de utilización de la capacidad instalada de apenas el 38% a nivel nacional, con ramas como la de línea blanca que, con la excepción de productos de nicho, se convirtieron prácticamente en importadoras. “Muchas empresas optaron por esa opción para sobrevivir, el problema de la importación de bienes finales es que se deteriora toda la cadena de valor armada para abastecer la fabricación local”, explicó Catalano. La maquinaria agrícola es un ejemplo. El sector presenta números levemente positivos de ventas pero la producción de agropartes bajó 15%.
El índice de facturación real de los negocios de Rosario, que elabora el centro de estudios de la Secretaría de Desarrollo Económico de la Municipalidad, mostró una retracción general del 3% el año pasado pero la industria metalúrgica cayó 9%. Si se toman los últimos tres meses de 2025, la caída interanual fue del 12%. En comparación con 2022, la retracción es de 36,3%.
Apoyo local
El titular de la cartera de Desarrollo Económico, Leandro Lopérgolo, destacó que la recuperación de la construcción en 2025 permitió amortiguar el derrumbe industrial, que había sido del 24% un año anterior.
Lopérgolo y el secretario de Desarrollo Industrial de Santa Fe, Guillermo Beccani, participaron del encuentro en el que se presentó el informe metalúrgico. Ambos destacaron las políticas anticíclicas implementadas desde ambos niveles del Estado para tratar de amortiguar el impacto negativo del programa económico nacional. El sostenimiento de la obra pública fue señalado como el principal aporte. También los créditos subsidiados, como los $ 20 mil millones que se acaban de anunciar en conjunto con el Banco Municipal de Rosario y los incentivos fiscales.
Al respecto, el funcionario provincial informó que 300 empresas santafesinas se acogieron al régimen de desgravación de Ingresos Brutos que puso en marcha la nueva ley tributaria para quienes tomen nuevos trabajadores. Se tomaron 528 empleados por este beneficio, la mayoría en el sector comercial.
Las mesas sectoriales que funcionan en el ámbito del Ministerio de Desarrollo Productivo de la provincia también funcionan como ámbitos de monitoreo y diseño de planes de apoyo. La semana próxima, una delegación encabezada por el gobernador viajará a Neuquén para firmar convenios tendientes a consolidar la presencia de proveedores santafesinos en Vaca Muerta.
La industria metalúrgica viene trabajando desde hace años para insertarse en la nueva frontera económica del gas, petróleo y minería. que crecieron 2,2% y 8% en el último año. Junto al agro, esa cadena es uno de los destinos expansivos de la actividad que representa el 30% de las empresas de la provincia. En cambio, los mercados automotor, siderúrgico y de la construcción están en franca retracción.
La pendiente
Más allá de los apoyos locales, los industriales locales vienen padeciendo un panorama de caída de la demanda, pérdida de mercado a manos de la importación, reducción de la competitividad cambiaria y altos costos de servicios y financieros. “Los bienes no transables subieron enormemente en estos años”, señaló Germán Medina, tesorero de AIM, y agregó: "La facturación metalúrgica evolucionó por debajo dela inflación en medio de una fuerte caída de la actividad, lo que indica que somos cada vez más baratos”.
Catalano agregó que muchas empresas del sector están vendiendo a pérdida para no perder mercado, aguantando un repunte que no llega. “Una de las cosas que más complicó el año pasado fue el aumento del costo financiero”, subrayó. El aumento de cheques rechazados es un síntoma de la nueva fase en la que entró la crisis.
Una recorrida por la facturación real de siete importantes ramas de actividad permite ver la magnitud del desastre: maquinaria de uso especial (-39,5%), autopartes (-35,2%), productos metálicos para uso estructural (-28,8%), industria metalúrgica (-28,7%), productos de metal, servicios de trabajo (-28,3%), aparatos de uso doméstico (-18,5%) y maquinaria de uso general (-17%).