Jugó en Central, se retiró joven por las lesiones y ahora hace fletes con sus camiones en Paraguay
"Estuve seis meses en Central, pero me quedó un grato recuerdo", le dijo Topadora Cáceres a Ovación en Campo 9, su ciudad natal y donde reside. "Las lesiones me llevaron a dejar el fútbol a los 26 años", agregó
Producción fotográfica para LA CAPITAL/Andrés Mancini (enviado especial a Paraguay)
Topadora Cáceres en uno de sus camiones, su trabajo de la actualidad en Campo 9 (Paraguiay).
Topadora (el primero de la izquierda) con la camiseta de la selección de Paraguay.
Grito de gol. Cáceres festeja uno de los tres tantos que anotó ante Los Andes.
"Las lesiones me llevaron a dejar el fútbol muy pronto", "estuve seis meses en Central, pero fue suficiente para que me quede un grato recuerdo", "cinco veces me tuve que operar, por eso dejé de jugar a los 26 años", fueron algunas de las frases de un irreconocible exdelantero que tuvo un rápido y corto recorrido dentro del fútbol. incluido una breve participación en la selección de Paraguay y que por culpa de una de las continuas lesiones que padeció en su carrera se le frustró la chance de jugar el Mundial de Corea y Japón 2002. Miguel Cáceres, más conocido como Topadora, es el propietario de estas palabras que esbozó con cierta amargura, pero entendiendo con el paso del tiempo que no todo siempre transcurre por el camino deseado. Que hay obstáculos en el medio que suelen acortar un sueño eterno, en este caso por cuestiones físicas cuando tenía todo como para enriquecer su trayectoria futbolística.
Embed - Miguel "Topadora" Cáceres: ¿Qué es de tu vida?
A 1.240 kilómetros de Rosario vive Topadora, más precisamente en la ciudad de Campo 9 (departamento de Caaguazú en Paraguay y ciudadano ilustre desde 2010), donde recibió a Ovación para el ciclo "¿Qué es de tu vida...?" en su lugar de trabajo y junto a los camiones que maneja y administra. El lugar de residencia fue fundado por inmigrantes menonitas de origen canadiense/alemán en 1948 y es una ciudad con influencias paraguayas, brasileñas y menonitas. En la llamada Capital de la Industria nació Cáceres -uno de los doce hijos que tuvieron sus padres- hace 47 años y más allá de su recorrido por distintos lugares optó por asentarse en su lugar de origen y dedicarse a los fletes con su flota de camiones.
Si bien en un inicio estaba abocado al aserradero familiar, tiempo atrás optó por los camiones. "Algunas veces estoy en el fútbol como técnico, pero mi trabajo es con los camiones de transporte, hacemos fletes. Tenía un aserradero, pero cuando falleció mi viejo cambiamos de rubro. Trabajamos con transporte y gracias a Dios nos va bien", contó Topadora tras recibir a los enviados de La Capiital en su lugar de trabajo en una movida ciudad, plagada de negocios industriales, y con su inseparable termo de tereré a mano por los casi 35 grados en la soleada jornada.
En la tranquilidad de Campo 9
Cáceres vive a más de 200 kilómetros de la capital paraguaya, Asunción, pero a casi cuatro horas por el intenso tráfico existente. Transita sus días con la tranquilidad de una localidad de casi 40 mil habitantes, pero con aire de pueblo grande. No es el Topadora que se recuerda, la inactividad lo llevaron a cambiar su aspecto y él mismo lo resumió: "Los paraguayos somos así, cuando estamos en actividad comemos, pero entrenamos mucho. Quemamos la grasa, pero cuando dejamos de jugar seguimos comiendo y nada más, ja".
Topadora Cáceres
Hace 26 años, en 2000, Topadora -que en sus inicios había sido bautizado como Aplanadora- llegó a Central con toda la ilusión de mostrar su potencia en el ataque. Lo hizo para cubrir la partida de Juan Antonio Pizzi y a pedido de Edgardo Bauza, el entrenador de ese momento y que lo había apuntado para sumarlo al plantel. Los registros marcan que fue uno de los pocos refuerzos que marcó un gol en su debut: fue en la Mercosur 2000 frente a Cerro Porteño el 10 de agosto de 2000. En el tiempo que pasó por el Canalla convirtió otros 7 tantos por el torneo Apertura: 3 a Los Andes, 2 a Boca y otros 2 a Gimnasia (La Plata).
"Seis meses estuve en Central, gracias a Dios pasé uno de los mejores momentos de mi vida en ese club. Estaba como DT el Patón y tenía como compañeros a Rafael Maceratesi, Cata Díaz, Ezequiel González y Vitamina Sánchez, que está en Olimpia, entre otros. Pasé momentos muy lindos en Arroyito", confesó con hablar pausado y con una serenidad propia de Cáceres.
Tuviste a Bauza, como dijiste, como técnico, quien actualmente está transitando una situación difícil de salud,
Sí, lamentablemente pasa por un momento complicado. El Patón me trató muy bien, como si fuera un hijo para él. Aunque hacía goles me mandaba al banco, ja. Una vez marqué tres tantos y al domingo siguiente otra vez me mandó al banco de suplentes. No me enojé porque en el fútbol hay siempre titulares y suplentes, pero seguí trabajando y gané otra vez la confianza y después jugué de titular. Me adapté muy rápido con los compañeros.
La deuda de su paso por Central
¿Te quedó una deuda pendiente en Central?
Sí, de haber permanecido más tiempo en Rosario, de haber disfrutado un poco más. Mi idea era quedarme, pero surgió una transferencia importante con opción de compra de Levante (España). Me fui por 4 meses y a los tres me lesioné. Me iban a comprar por 8 millones de dólares, esa era la opción. Pero a los tres meses me rompí la rodilla y me operé cinco veces para poder estar mejor.
Topadora Cáceres
¿Ahí comenzaron todos tus problemas?
Sí. Tuve muchas operaciones que complicaron mi carrera y no podía jugar.
Repasando tu trayectoria debutaste a los 20 y a los 26 te retiraste, es decir que fue un recorrido muy corto para un jugador.
Sí, muy corto. Fijate que sólo jugué en tres equipos de manera profesional. No me quedé en Central porque me querían vender, pero pasó todo esto de las lesiones.
Después pasaste por Badajoz tras la salida de Marcelo Tinelli del club. ¿Cómo estaba en ese momento?
La entidad estaba más o menos con un presidente portugués. Badajoz quedaba como si fuera la frontera entre Brasil con Paraguay, pero en lo económico no se encontraba en su mejor momento. Tenía de compañero a Luca Gatti, hijo del Loco, y no cobrábamos, ja. Encima me lesioné otra vez. Después volví a jugar hasta que me retiré -con un breve paso por Nueva Chicago-.
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¿Las lesiones te hicieron bajar los brazos?
Sí. Tenía miedo de lesionarme otra vez. Después de las cinco operaciones tenía miedo de entrar fuerte. Mi pierna no estaba bien como antes, ya no me respondían.
Te diste el gusto de jugar en la selección de Paraguay.
Sí, pero por el tema de las lesiones no pude ir al Mundial de Corea y Japón. A pesar de mis trabajos de recuperación para estar bien los cartílagos se me gastaron, no quedé bien y llegó un momento en que tuve que ponerle punto final a mi carrera.
¿Nunca más jugaste, aunque sea con amigos?
No, fui técnico de un club de acá, pero jugar no. Tengo que bajar más de veinte kilos para hacerlo, ja. Los paraguayos somos así, cuando estamos en actividad comemos pero entrenamos mucho. Quemamos la grasa, pero cuando dejamos seguimos comiendo nada más, ja.
En tus aspiraciones como futbolista, ¿cuál era tu objetivo principal?
Mi meta era jugar en la selección y llegar a lo más alto como los grandes jugadores. Pero no pude porque sólo jugué un partido de titular con Paraguay. Sergio Markarián me llevó y cuando estaba jugando me lesioné. Me iba al Mundial, pero la oportunidad se desvaneció por eso.
Topadora selección de Paraguay
Muchos jugadores paraguayos jugaron en Rosario y triunfaron, uno de ellos Tacuara Cardozo, quien jugó en Newell's como otros tantos.
Sí, anda mucho por Campo 9 porque está su mamá y vive acá, aunque también tiene casa en Asunción. Es buen muchacho, viene a veces a compartir momentos con nosotros. Tuvo una carrera increíble.
Me dijiste antes de la charla que no te quedó ninguna camiseta de Central como recuerdo.
No me quedó nada. El club de Campo 9 tiene los mismos colores de Central y regalé todas las que tenía. Una se la di a una señora que tenía el marido enfermo e hizo una rifa para recaudar fondos. Por suerte consiguió lo que necesitaba.
Paraguay fue cambiando un poco su estilo, ¿el Tata Martino, por ejemplo, incidió en eso?
Sí, dejó mucha táctica. Antes Paraguay era centro y gol. Ahora en el fútbol paraguayo se toca más, se juega más liviano.
Antes encajabas bien, por algo te decían Topadora, ja.
Tenía mucha fuerza porque soy del interior. Yo tenía otro apodo que me puso un periodista de acá, me decía Aplanadora. Después me cambió a Topadora porque había un profesor, Hugo González, al que le decían Aplanadora.
Una docena de hermanos
A pesar de que te retiraste joven por las lesiones, ¿lograste hacer alguna diferencia económica?
Sí, gracias a Dios. En una época gané bastante bien. Ayudé a toda mi familia y a mis hermanos. Tengo doce.
¿Cuántos?
Doce, nueve varones y tres mujeres. Fallecieron dos.
¿Agunos de tus hermanos se dedicaron al fútbol también?
Sí, uno jugó en Honduras, otro en Malasia. Y otros jugaron en equipos de Paraguay. Otro, que falleció hace unos años, fue político.
Te comenté que no fue sencillo encontrarte porque casi no hay registros sobre vos en los últimos años. Es como que desde que te retiraste desapareciste de los medios.
Sí. Es como que cuando dejás ya no te tienen más en cuenta. Me retiré muy joven y por lesiones, aunque también sé que por ahí algunos querían saber qué pasó conmigo. Me di cuenta en un encuentro que se hizo en Asunción y donde concurrieron varios jugadores de la selección. Ahí salió una foto mía.
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La marca del Canalla
¿Qué momento te quedó marcado como futbolista en tu paso por Central?
Hubo uno que recuerdo y que me quedó grabado de por vida. Fue un partido contra Vasco da Gama. Teníamos que ganar sí o sí. Había hecho un gol ante Boca el fin de semana, pero fui al banco ante los brasileños. A los 20 minutos entré por una lesión de Vitamina Sánchez. Fui figura y ganamos sobre el final con gol de Cata Díaz, pero después perdimos por penales.
¿Seguís en contacto con alguno de esos compañeros o es como que cada uno hizo su vida?
Con el Cata Díaz. Siempre me trató muy bien. Era bastante silencioso, no era de hablar mucho, ja.
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