El primer ministro de Gran Bretaña, Gordon Brown, subrayó la necesidad de mayor transparencia en
las transacciones financieras, libre comercio y control de las políticas fiscales para afrontar el
“mayor desafío” para la economía mundial en los últimos años.
“La economía global enfrenta su mayor desafío en una década”, aseguró Brown en el
Foro Económico de Davos, en Suiza, donde advirtió contra el riesgo de que la crisis crediticia
internacional provoque una ola de proteccionismo en la economía global.
Según el mandatario británico, la reciente turbulencia en los mercados financieros expuso
“cuatro grandes interrogantes y temas para los políticos en todo el mundo”: déficit de
transparencia en el sistema financiero, carencia de cooperación entre los reguladores nacionales,
el rol de la política fiscal como soporte de la política monetaria y la amenaza del
proteccionismo.
Brown presentó así un plan para restaurar la estabilidad de los mercados internacionales y llamó
a los gobernantes del mundo a aprovechar la oportunidad que se presenta por el período actual de
volatilidad en los mercados y presionar para reformas fundamentales.
“Las condiciones turbulentas, a través de la historia, han sido siempre una oportunidad
para reformar. Este último desafío del sistema financiero mundial presenta una ventana para
resolver problemas fundamentales, que si se llevan a cabo efectivamente, mejorarán el manejo de la
economía, permitirán mejor regulación y lucharán contra la inflación, además de prevenir crisis
similares en el futuro”, explicó.
Los irresponsables
Según el primer ministro británico, el problema actual por la volatilidad de los mercados es
responsabilidad de “bancos, financistas, corredores de bolsa y financistas
irresponsables”.
“En su búsqueda por obtener altas ganancias, los inversores devalúan el peligro en los
mercados, particularmente en los mercados de productos derivativos complejos”, de forma que
esos peligros “son transferidos a aquellas personas con menos chances de entender” el
problema.
Por último, Brown estimó que “el Fondo Monetario Internacional debería ser el corazón de
esta reforma; para ser efectivo en la nueva era el FMI debe actuar con la misma independencia que
un banco central, responsable por la supervivencia de la economía global, por informar y educar a
los mercados, y por reforzar la transparencia en el sistema”, concluyó.
Nuevo mapa
La crisis financiera internacional ocupó el centro de las discusiones en el tradicional foro de
debate que finaliza hoy sus sesiones en Suiza.
Varios oradores pusieron énfasis en señalar que el mundo es testigo de un enorme desplazamiento
de los centros de poder. Prueba de ello, dijeron, no es sólo el ingreso de gigantescos fondos
estatales de países emergentes en los mercados financieros europeos debido a la crisis crediticia
internacional, sino también a la conversión de China e India en importantes centros económicos.
Lloyd Blankfein, jefe del banco de inversiones estadounidense Goldman Sachs, señaló que los
países denominados Bric (Brasil, Rusia, India y China) están sobrepasando en fuerza económica a las
naciones industrializadas del G7, y que los países emergentes ya poseen la mitad de todas las
reservas de divisas.
“Hasta ahora el significado del traslado económico fue subestimado, y ahora es
sobreestimado”, agregó. Señaló que los países emergentes ahora son acreedores, pero no pueden
gastar el dinero debido al bajo nivel de vida en casa.
El ministro del Exterior de Singapur, George Yeo Yong-Boon, reiteró la idea de un traslado de
los centros de poder e influencia.
“Nunca hubo mada parecido, que dos potencias despeguen sin guerras”, afirmó.
“Esto causará enormes dislocaciones políticas, económicas y financieras”.
El ex secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger habló de un posible cambio fundamental
en el sistema internacional. “Ahora hay una brecha entre las organizaciones económicas y
políticas en el mundo”. Agregó que a la globalización económica deberá seguir una adaptación
económica.
El factor ambiental
En tanto, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, señaló que la escasez de agua
debe ocupar un lugar predominante en la agenda global. “El tiempo se agota, el agua se
agota”, advirtió Ban a los delegados presentes.
Peter Brabeck-Letmathe, CEO de Nestlé, la mayor compañía alimentaria del mundo, criticó el uso
del agua para producir biocombustibles. Neville Isdell, presidente de Coca Cola, anunció que el
problema del agua tiene una gravedad similar al del cambio climático. Para una compañía del siglo
XXI, agregó, todo girará en torno al triángulo del agua, la comida y el cambio climático.