La producción industrial cerró diciembre con su sexta caída interanual consecutiva. La actividad registró una baja del 3,9% respecto del mismo mes de 2024, según el Índice de Producción Industrial (IPI) difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Con este resultado, el sector volvió a confirmar su condición de uno de los más golpeados por el actual esquema económico.
Al observar la serie desestacionalizada y la tendencia-ciclo, los datos muestran que la producción industrial finalizó el año en niveles mínimos desde mediados de 2024, sin señales claras de recuperación. La dinámica mensual se mantiene errática y condicionada por la debilidad del consumo interno, el freno de la inversión y la caída de la demanda de bienes durables.
Uno de los indicadores que refleja con mayor crudeza este escenario es el uso de la capacidad instalada, que se mantiene estancado en torno al 50% promedio, muy por debajo de los niveles necesarios para sostener rentabilidad y empleo. Dentro del entramado manufacturero se registran actividades que operan por debajo del 30% de su capacidad, especialmente en ramas vinculadas a bienes de consumo y metalmecánica.
La situación en cada rama industrial
En términos interanuales, las contracciones más profundas se observaron en la industria automotriz (-19,4%), el sector textil e indumentaria (-18,7%) y el rubro de productos de metal, maquinaria y equipo (-12%). En este último caso, el Indec destacó la fuerte caída en la fabricación local de maquinaria agrícola y electrodomésticos, dos segmentos muy sensibles al nivel de actividad y al acceso al financiamiento.
Desde la asunción de Javier Milei, la industria acumula un retroceso del 6,2%. Si se compara el nivel de producción de diciembre con noviembre de 2023, se destacan las fuertes pérdidas del sector textil (-31,5%), de productos de caucho y plástico (-28,4%) y nuevamente de la industria automotriz (-23,3%), configurando un panorama de deterioro extendido en buena parte del entramado fabril.
Los positivos del Indec
Solo dos sectores lograron mostrar variaciones positivas en ese período: la refinación de petróleo (+8,4%) y la industria de alimentos y bebidas (+4,3%), aunque en este último caso el propio informe advierte que la producción se retrajo más de 5% respecto del pico alcanzado en noviembre de 2024, lo que también anticipa un enfriamiento de la actividad.
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Aun así, en el acumulado de 2025, el IPI manufacturero exhibió una mejora del 1,6% interanual. Sin embargo, los analistas privados coinciden en que ese dato responde principalmente a una muy baja base de comparación, producto del fuerte ajuste que atravesó la industria en los primeros meses de la actual gestión. En ese sentido, advierten que el rebote estadístico no alcanza para hablar de una recuperación sostenida.