La utilización de la capacidad instalada en la industria bajó 7,4 puntos interanuales y se ubicó en un 54,6% durante enero, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). La capacidad ociosa de los establecimientos fabriles es la más alta desde junio 2020, en pandemia.
La caída en el uso de instalaciones industriales es otro síntoma del derrumbe de la actividad económica y productiva que provocó la política económica del nuevo gobierno. Los indicadores apuntan fuertes caídas de hasta dos dígitos, a niveles comparables con la pandemia o con la crisis de 2001.
La semana pasada, el Indec informó una baja de 12,4% en la producción industrial durante enero.
Los bloques sectoriales que enero presentaron niveles de utilización de la capacidad instalada superiores al nivel general fueron refinación del petróleo (83,5%), industrias metálicas básicas (76,3%), papel y cartón (69,8%), productos alimenticios y bebidas (57,7%), sustancias y productos químicos (57,1%) y productos minerales no metálicos (57,0%).
Los bloques sectoriales que se ubicaron debajo del nivel general son edición e impresión (53,9%), productos del tabaco (50,5%), productos de caucho y plástico (43,5%), productos textiles (36,7%), metalmecánica excepto automotores (33,4%) e industria automotriz (25,7%).
Tal como lo advirtió la Unión Industrial Argentina (UIA), la caída de la producción fabril ya arrastra al empleo en el sector. La siderúrgica Acindar parará su producción por un mes desde la semana próxima, para ajustar su plan de fabricación a la mitad respecto del año pasado. En esta primera etapa se le dará al personal vacaciones adeudadas y se implementarán cursos de capacitación. Pero según anticipó el secretario general de la UOM Villa Constitución al programa radial “La Banda Cambiaria”, la empresa ya prevé una segunda parada en junio, esta vez con suspensiones.
El diputado provincial Carlos del Frade, del Frente Amplio por la Soberanía, presentó un proyecto en el que pide al Ejecutivo provincial que informe cuáles son las medidas tomadas por los ministerios de Trabajo y de la Producción, respectivamente, en relación a la anunciada paralización de las plantas en Villa Constitución y Rosario. Recordó el último balance presentado en el año 2023, por Acindar donde se había colocado en el puesto 32 entre las mil empresas que más facturaron, por un monto de $ 342 mil millones. “Esa facturación supone una venta de $ 936 millones diarios, $ 39 millones por hora y 650.684 pesos por minuto”, acotó el diputado.
La empresa ocupa a 2.450 trabajadores directos. La decisión de parar la planta obedece a la caída del 40% en la demanda de acero para la construcción, el principal producto que fabrica Acindar. Y esta caída fue provocada por la decisión del gobierno nacional de frenar la obra pública.
La paralización de los trabajos de infraestructura financiados por el Estado nacional afecta la estabilidad laboral de 250 mil personas en forma directa. Entre los más recientes afectados están los trabajadores de las represas patagónicas Jorge Cepernic y Néstor Kirchner. Más de 2.800 obreros de la construcción fueron despedidos por las empresas que llevan adelante esa obras debido a la falta de fondos para continuar ese proyecto en Santa Cruz, que contaba con financiamiento externo.
Según pudo saber Energy Report, los telegramas de despidos comenzaron a llegar en los últimos días a los empleados de la UTE constructora, ya que el gobierno nacional no avanzó con la firma de la XII Adenda al contrato original con China, que permitiría la inyección de unos u$s 520 millones al proyecto. “El próximo mes ya no habrá más fondos, nada de nada”, alertaron fuentes vinculadas a la hidroeléctrica.
La ola de despidos ya fue notificada al sindicato de la construcción Uocra santacruceño, que se espera anuncie medidas de fuerza en breve. También generó preocupación en la gobernación del ex gremialista petrolera Claudio Vidal, que conoce de primera mano la situación de las represas, y ya lamentó las desvinculaciones, porque que casi 80% de los empleados son de su provincia.
El gobierno nacional (el Ministerio de Economía) no solicitó los nuevos desembolsos a los banco chinos que llevan adelante la financiación. Pero tampoco se hicieron giros con recursos propios del Tesoro para sostener la actividad en el Sur, como se hizo durante la gestión anterior. Al momento de la parálisis inicial en noviembre pasado, el nivel de avance de la represa Jorge Cepernic es del 45%, mientras que la Néstor Kirchner va por el 20%. Entre las dos centrales, sumarán una potencia instalada de 1.310 Mw.