Economía

El tamaño sí importa

Digerir tamaña diferencia entre las expectativas y la realidad es un golpe tan difícil de asimilar.

Domingo 18 de Agosto de 2019

Y pasaron las Paso. Seguramente hay quienes no salen de su asombro, digerir tamaña diferencia entre las expectativas y la realidad es un golpe tan difícil de asimilar. Impensado seguramente sí leían solo encuentas y no tomaron en cuenta la verdad de la calle.

Cuatro millones de pobres explica gran parte de éste resultado. La herencia recibida y no debidamente comunicada, la gradualidad en las que se fueron tomando decisiones, prolongaron una situación compleja transformandola hoy en casi irreversible, al menos por estas horas.

Está claro que el presidente y su modelo, priorizó a quienes jamás confiaron su voto y si dándole la espalda a quienes confiaron en qué esta vez se encaminaba Argentina hacía un rumbo de crecimiento. La clase media pago el costo, todos en verdad, pero más aún este segmento de la población que siendo autónomos, independientes o empleados, vieron cómo una inflación del 200% acumulada y unos salarios qué bien átras quedaron, fueron limado poder adquisitivo y además los más importante, las esperanzas en un ideal que quedó tan solo en éso.

Argentina fue un país próspero, hoy es un país sin rumbo. Que paga cualquier tasa para que sus pesos $ no vayan al dólar e igualmente no lo logra. Que tomó del FMI más fondos que cualquier país del mundo antes y...no queda nada, se fumaron las reservas.

Qué intenta o intentó (veremos qué rumbo próximo se toma) abrirse al mundo sin ser competitivo, con un Estado 60% más grande que en los últimos 15 años, con el triple de recursos y más pobres que una década atrás. Podemos llegar a 37% a fin de año. Esto es el legado de toda la dirigencia.

Votar no sólo es un acto cívico, sino también una decisión económica colectiva y la gente en un escenario de permanente inestabilidad política, no tiene otras chances qué de tomar decisiones priorizando él único plazo a la vista, el corto. No hay otro.

¿El problema son la tasas, el dólar, el FMI? No, son las consecuencias. Aprendemos de una vez cómo es la secuencia lógica de la economía o nos van a seguir vendiendo espejitos de colores, claro está que los pagamos cada vez más caro. Hagamos un esfuerzo y meditemos evaluando costos y beneficios, son momentos de profunda reflexión y nos estamos jugando parte de nuestro futuro.

Somos adiestrados en confundir consecuencias con problemas y en esa irreconciliable diferencia, la educación esta ausente.

En pronunciar de forma automática el concepto de gratuidad como argumento de captación. Nada es gratis, los recursos son suma 0. Cuándo se aplican en A, faltan en B y B tiene que pagar por lo que ya pagó (con impuestos) y no recibe. Doble carga. ¿Gratis?

Desde 1960 en adelante, la dirigencia definió hacer del Estado un monopolio de recaudación creciente, asfixiante y un verdadero elefante que opera de rueda de auxilio. Sólo que lo que pueda ser útil en el corto plazo, se extendió para siempre.

Hoy el Estado argentino es más grande de lo estrictamente adecuado, es ineficiente, no es competitivo, se metió de lleno en la vida económica social asistiendo a quienes más lo necesitan y porsupuesto a miles de vivos que de esta asistencia hacen de ella un negocio de muchos miles de millones para unos pocos.

Quienes crean que el asistencialismo no tiene costos, están tan equivocados como aquellos que leemos la cantidad de beneficiarios por invalidez (que se duplicaron en 10 años) y lo intentamos vincular con alguna catástrofe o conflicto bélico. Nada de eso. Picardías de pocos, en desmedro de muchos, otra vez, quienes pagamos los impuestos.

Y la salida?

El concenso, el decirnos la verdad, el de trabajar todos quiénes tienen la gestión pública a cargo en equipo, dejando de lado un tiempo los egoísmos personales, menos palos en la rueda y mas colaboración que suture la grieta qué se encargaron de forjar.

Argentina no tiene presente sin un plan económico y no tiene futuro repitiéndo recetas del pasado. Lo crítico de esta situación amerita una forma de política pública que defina adónde estamos llendo y adónde queremos llegar...

No es determinante quién gobierna, sea uno u otro modelo, en definitivas los extremos ya no son tales en el mundo. Lo que si ya no se puede soslayar es el tamaño y la ineficiencia de un sector público que jamás compitió a la par de quienes pagamos su existencia y lejos de recibir por aquello qué pagamos, lo sufrimos con atrasos y más pobreza.

Es vital se inaugure una etapa de evolución en el diseño de cordura económica y de justicia, para quiénes robaron paguen las consecuencias así dejemos de hablar de las consecuencias y empecemos a trabajar en las causas.

Reconocer el problema es parte de la solución, hacer ahora lo adecuado es lo qué sigue. Sino, qué Dios nos tenga piedad.

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