Economía

El riesgo país es de 2000 puntos y ¿vamos por más?

Cómo podríamos explicarles a nuestros hijos el país qué les estamos dejando?

Domingo 01 de Septiembre de 2019

Cómo podríamos explicarles a nuestros hijos el país qué les estamos dejando? Cómo nuestros adultos mayores viven éste presente? ¿Qué podemos hacer para torcer ésta historia? Dos mil (2000) puntos de riesgo país y vamos por más. Para los analistas es la sobretasa de interés que cada país paga o pagaría para financiarse en el mercado internacional. Este número mide también el riesgo de que el Estado logre o no pagar los vencimientos de sus obligaciones.

Para otros, los 2000 puntos no dicen nada desde lo técnico pero si y mucho si pensás que de ésta situación se sale con magia, conflictos de poder o demagogia. Si algo esta claro, es que perdimos la brújula como país y sociedad. La economía que se vive minuto a minuto obliga a no poder planificar mas allá de lo inmediato. Cada día es una eternidad.

A nuestros abuelos que vieron Argentina líder mundial, mejor se queden con ése recuerdo. Podríamos volver a serlo? Quizás. Pero no somos un equipo, somos un fragmento de un puzzle que no encuadramos, que nos vivimos buscando las diferencias en vez de las coincidencias.

Parece que el ejemplo que recibimos de la división ideológica nos separa en el terreno y nos hace más hostiles con el prójimo. El egoísmo y la picardía de unos pocos logra enemistarnos y desunidos. No podemos construir absolutamente nada.

Para los que estamos en los 40 y pico, asistimos desde la vuelta de la democracia a una creciente participación del Estado en la vida privada. Argumentos tales como de las fallas del mercado, la asistencia al más desprotegido, la protección de la industria y en la práctica, el monstruo nos está devorando irreversiblemente, al menos para las agotadas ideas de nuestra dirigencia que no hace mas que dar vueltas sobre viejas recetas. Los costos los estamos pagando. Con creces.

¿Y los resultados? La Argentina desde 1974 crece un promedio de 0,4 por ciento (o sea estamos estancados) y sin crecimiento, la pobreza (que antes se ocultaba no midiéndola) no baja del 35 por ciento, la inflación (fenómeno monetario o no como dice el ganador de Paso) es un flagelo del que ya es nuestro apellido, los saltos cambiarios y el dólar inquieto, son las visibles consecuencias de nuestros comportamientos y la confianza se perdió.

Nos supimos ganar el descrédito del mundo y nada hace pensar qué peleándonos con el banco vamos a salir airosos. Luego de penar por el mundo pidiendo plata para financiar nuestro delirio, el FMI nos dio lo que a nadie antes. No a la Argentina, al presidente de turno y nuestras costas. Sólo un ignorante puede enojarse con el termómetro en vez de sincerar los motivos de su penar. Aunque aquí somos campeones en buscar siempre la paja en el ojo ajeno. Los problemas son mérito propio. Incluso desde el primer empréstito mundial que tomamos, cuando nuestros héroes y mártires se hicieron de una comisión superior al 70 por ciento. Escrúpulos siempre ausentes.

¿De verdad creemos que si rompemos con el Fondo o seguimos quemando ruedas, o nos auto piqueteamos, vamos a salir adelante? ¿De verdad creemos que la culpa de nuestra miseria social la tiene un ente (al qué podés evitar si tus cuentas cierran)?

Son horas de 2000 puntos de riesgo país, en el que falta un propósito de país, estamos sin un plan estratégico, seguimos creyendo que somos una nación bendecida y tenemos un gran problema, nosotros mismos.

Padecemos anosognosia, una patología que se traduce en una situación en la que los pacientes con problemas neurológicos no tienen percepción de sus déficits funcionales. Seguimos creyendo que porque tenemos tierra fértil y un escenario geográfico inigualable, estamos condenados al éxito. La verdad es que no somos el país mas rico en términos naturales (puesto # 47) y si así lo fuéramos, no trabajamos juntos. Cada cual empuja para su lado. Desde la cima hasta la base de la pirámide social llega este mensaje, cuanto peor mejor. Caldo de cultivo!

¿No será que los pícaros de turno fueron perfeccionando el discurso mágico el de las soluciones qué nunca llegaron y de montar alrededor de la decadencia de valores un negocio que hoy parece ser el único qué genera dividendos? Nadie se pelea por una vaca desnutrida... acaso ¿tanta pasión genera servir al otro? Los resultados son nefastos, argentina esta triste.

Volver a leer las mismas noticias de 30 años atrás, cómo mínimo dan cuenta de que si algo no logramos es evolucionar, seguimos divididos, cada vez más y con resultados a la vista. Dependemos de una cuota del FMI para financiar qué? Gastos de caja? Puede un país ser el segundo más riesgoso del mundo porque los dirigentes se bombardean entre sí?

Pasaron más de 50 mil millones de dólares en los últimos 4 años y le sacamos el IVA a un par de productos para amortiguar el impacto de la inflación, ¿luego de las Paso? Estamos al horno. No quedó un dólar del préstamo y ¿quedamos atados a una cuota del desembolso para respirar?

Tengo la sensación que empiezo a dejar de soñar con ver una Argentina recuperándose.

Y a mis hijos ¿qué le digo? ¿Que tengan fe? ¿Qué con los derechos creciendo en mayor escala qué las responsabilidades van a tener un futuro mejor? O bien qué se remitan al manual de nuestros abuelos que trabajaban, que madrugaban responsablemente y mancomunaban esfuerzos con sus semejantes por un futuro qué añoraban construir y lo lograron.

James Carville en su estrategia de campaña con Bill Clinton acuño la frase que cambio parte de la historia en su carrera presidencial contra George H. W. Bush (padre)…"es la economía estúpido".

Ser optimista cuando veo diluirse las piedras basales de un país en medio de un conflicto de intereses egoístas y luchas de poder a espaldas de los ciudadanos, me es un ejercicio cada día mas complejo.

Los dirigentes una vez más dan señales muy claras de no estar a la altura de las circunstancias.

El carro delante del caballo,… "es la política, estúpido".

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