La celebración del Día Internacional de las Pymes se convirtió en un escenario de discusión sobre el presente y el futuro de la producción argentina. Ante más de 1.400 empresarios de todo el país, el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, advirtió que la Argentina atraviesa "una de las etapas de mayor destrucción industrial de su historia" y convocó a construir "un futuro con las pymes, los trabajadores, la ciencia y la soberanía".
Durante el encuentro organizado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came) y realizado este jueves en el predio de Parque Norte-Golden Center, en la ciudad de Buenos Aires (que tuvo como lema "Innovación, competitividad y capacitación para un crecimiento estratégico"), funcionarios nacionales, provinciales y municipales, legisladores, dirigentes sindicales y representantes de entidades empresarias analizaron el modelo económico del gobierno nacional y su impacto sobre las pymes.
La gestión, el trabajo y las pymes
En un discurso con fuerte tono nacional, el gobernador bonaerense apuntó directamente contra el modelo económico del presidente Javier Milei y señaló que, desde el inicio de la actual gestión, se perdieron 340 mil puestos de trabajo formales y cerraron 36 mil pymes.
Antes de comenzar, Kicillof advirtió que su exposición podría resultar "polémica" para parte del empresariado presente. Además, cuestionó los fundamentos ideológicos del programa económico oficial al sostener que "va a contramano del mundo, donde volvió la política industrial". En ese sentido, remarcó que "todos los países del mundo, salvo la Argentina, defienden su soberanía".
El gobernador también rechazó la idea de que pueda existir "una macro perfecta cuando la vida de la gente está detonada". A su juicio, el actual esquema económico favorece apenas a un reducido grupo de sectores, entre ellos la minería, la energía y la intermediación financiera, mientras que actividades como la industria, el comercio y la construcción "están siendo aniquiladas".
El impacto en el campo
Respecto del agro, realizó una diferenciación. Señaló que el sector se encuentra, en promedio, en una situación mejor que la registrada durante la sequía de 2023, aunque aclaró que, dada su heterogeneidad, existen actividades que continúan atravesando dificultades.
Al describir la situación de las pymes, Kicillof mencionó como principales problemas el atraso cambiario, las elevadas tarifas, las altas tasas de interés y el deterioro de los ingresos de trabajadores y jubilados. "La paritaria cero puede ser vista por algunos como una baja de costos empresarios, pero está destruyendo el mercado interno", enfatizó.
En ese marco, instó a los empresarios a "dejar de pensar en el riesgo del que viene o del que se fue" y analizar la realidad económica actual. "No se vende, los ingresos bajaron y los costos son datos. Así no dan las cuentas", resumió.
Además del gobernador bonaerense estuvieron el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri; el secretario de Turismo, Ambiente y Deportes de la Nación, Daniel Scioli; el secretario de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne; el subsecretario de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial, Fernando Blanco Muiño; dirigentes de la CGT, como Jorge Sola y Cristian Jerónimo, y el titular de la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (Faecys), Armando Cavalieri, entre otros.
La exposición del gobernador cosechó aplausos, pero también generó respuestas críticas. El encuentro continuó con el panel "Las entidades que impulsan el desarrollo pyme", integrado por el presidente de Came, Ricardo Diab; el titular de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), Mario Grinman; el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, y el titular de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino.
Miradas contrapuestas
El titular de la Sociedad Rural cuestionó el diagnóstico de Kicillof sobre el agro. Si bien reconoció que algunas economías regionales atraviesan dificultades, destacó el buen momento de la ganadería y el desempeño de las últimas campañas agrícolas, con cosechas récord de trigo, maíz y soja.
Más alineado con el gobierno nacional se mostró Grinman. "Defendemos desde siempre un modelo de libertad económica, pero sabemos que tiene costos muy altos, lleva tiempo, sacrificio y dolor", afirmó.
El empresario ultralibertario recibió una fuerte ovación cuando señaló que Milei "ganó por el rechazo a quienes estuvieron antes" y definió al impuesto sobre los Ingresos Brutos como "el peor de todos los tributos".
Por su parte, Rappallini adoptó un tono más moderado. El industrial reclamó la construcción de "un ecosistema para rodear a las pymes y atravesar este momento difícil".
"En el mundo se le está prestando atención a los sectores transables", señaló, en coincidencia parcial con Kicillof. Además, invitó "a quienes hablan de libre mercado" a reflexionar sobre qué libertad de precios podría existir si China terminara concentrando la producción mundial de bienes industriales.
Propuestas para sostener a las pymes
El presidente de Came expuso las principales preocupaciones del sector. "No traemos reclamos generales, sino propuestas concretas para sostener el motor de la economía, que son las pymes", aseguró.
Diab recordó que el 95% de las pequeñas y medianas empresas dependen del mercado interno. "Si el consumo se retrae, cae todo lo que mueven las pequeñas empresas en el territorio", advirtió.
También sostuvo que los empresarios son convocados permanentemente a adaptarse a nuevos escenarios. "Lo hacemos, pero pedimos un piso básico para competir, que se nivele la cancha", señaló.
Como ejemplo de las dificultades actuales, indicó que apenas una de cada tres pymes logra acceder a financiamiento en condiciones normales y reclamó el fin de las ejecuciones fiscales. "A empresas que no recaudan les llueven los embargos", se quejó.
Finalmente, Diab recordó que la semana próxima Came celebrará sus 70 años de trayectoria. Destacó el carácter federal y la representatividad de la entidad y advirtió que "atomizar la representación institucional sería desorganizar un mecanismo virtuoso".