Economía

A cada oportunidad, ¿un problema?

La industria siderúrgica invita a las pymes a participar de la ronda de negocios "San Nicolás Pyme".

Domingo 07 de Julio de 2019

¿Qué tal si a cada oportunidad qué se nos presenta tendríamos la habilidad de capitalizarla? Cómo individuos podríamos avanzar en alguna dirección que nos proponemos de antemano, transformando desafíos en peldaños hacia la consecución de nuestras metas.

Si una situación no nos desafía verdaderamente, no nos provocara ningún cambio de fondo.

De la misma forma sucedería si cómo Nación sumáramos los esfuerzos individuales de la mano de un Estado que juegue de potenciador y no de contrapeso, anulando o asfixiando la iniciativa privada con cargas tributarias que hacen de los proyectos una verdadera quimera.

A todos en cierto modo nos sucede qué somos tentados a analizar el pasado con los ojos del presente y esto en efecto implica un gran error: distorsiona el análisis de lo sucedido y condiciona la creatividad de cara a futuro.

Dado que no tenemos forma de saber qué es lo que puede suceder en el futuro (incierto siempre), tomamos decisiones en función de lo que creemos que puede suceder y es por esto justamente que son tan importantes las expectativas en el análisis económico.

Hay expectativas de tres tipos: a) estacionarias; cuándo tenemos en mente algunas circunstancias pasadas y no consideramos información de último momento, b) adaptativas; cuando tenemos en cuenta la historia e incorporamos las del momento y c) racionales; cuando las decisiones son adoptadas en función a un modelo (maximizador de : comportamientos, información y formación de expectativas). Ya sé, hacer goles desde la tribuna es simple. En el llano, es otra cosa.

La adopción del tipo de expectativas es libre absolutamente, no así las consecuencias. Manejar revisando el espejo retrovisor no es la situación ideal, pero en rigor de verdad venimos tan quemados que desconfiamos hasta de la brújula.

David Ricardo (Londres 1772-1823) es parte de aquellos llamados “padres de la economía clásica”, una evolución de los conceptos de Adam Smith.

Entre sus ideas sobre comercio internacional, destacaba que en un escenario de libre comercio, los países más competitivos son aquellos que se enfocan en producir aquellos bienes y servicios con los que tienen una ventaja en términos de costos respecto de sus competidores.

Concretamente, estos países que logran posiciones de vanguardia, producen los bienes y servicios que son eficientes (por costos, escala de negocios, destrezas productivas, posición geográfica, etc) y complementando con importaciones aquello que no pueden producir a o bien lo puedan hacer a costos muy superiores a los importados.

Aunque ningún país tenga ventaja absoluta de ningún bien, le convendrá especializarse en aquellos s para los que tienen una ventaja competitiva mayor o que su desventaja comparativamente sea menor.

Un país puede fabricar todo aquello que es eficiente y vender esa producción al mundo. Con sus resultados económicos ganancias podrá comprar del mundo aquellos bienes y servicios que no fábrica o no puedo hacerlo de manera eficiente generando de esta manera una fabricación indirecta.

Desde ya qué el mundo cambio y la dinámica del análisis también. Aunque en la esencia estos postulados tiene la vigencia intacta. Por supuesto que en su conformación de modelo asume simplificaciones de la realidad.

UE-Mercosur

Cuando todavía resuena (y lo hará por largo tiempo) las voces en favor y en contra de la firma de este acuerdo interbloque, es para destacar que fueron dos décadas en que todo el arco político buscó cerrar este acuerdo y acceder así a un mercado 10 veces más grande del qué hoy interactuamos, para encontrar un rumbo en materia productiva y capitalizar las oportunidades.

“Oportunistas”, en latín significa “delante de un puerto”. Es para figurar el punto de llegada luego de haber pasado una travesía de mar (que por lo general son poco calmas) que en la actividad náutica implica un trabajo en equipo y una coordinación de tareas, cada cual en lo suyo.

Las oportunidades para ser tales, deben tener un tiempo determinado en el que implementarse la solución y el un beneficio como rédito a tal esfuerzo. Es un momento o circunstancia temporal que se caracteriza por ser conveniente o adecuada para obtener una ganancia, o al menos intentarlo.

Los especialistas nos proveerán de todas las estadísticas acerca de qué nos depara el acuerdo en materia económica. También tomarán notoriedad aquellos que ven en cada oportunidad un problema, como si esta postura fuera una solución. Hay una oportunidad.

Más allá de trabajar en todo lo que implica el “costo argentino” y en las asimetrías de inicio que tiene nuestra economía en relación a la UE (balanza comercial, nivel de actividad, tasas de intereses, tipo de cambio real, etc.), esta oportunidad nos probará como sociedad en su conjunto.

El tren, está a nuestro alcance, está pasando justo ahora y es el tiempo de trabajar para subirnos, haciendo lo que sabemos.

Juan Bautista Alberdi soñó un país del qué el mundo copió sus bases, fuimos grandes, podemos volver a serlo, dependerá de nuestra cohesión, de dirigentes maduros y una sociedad que aprendamos a que las oportunidades nos invitan a mejorar, en definitivas a evolucionar.

De oportunidades también se trata la economía.

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