En el tándem de lanzamientos de la editorial rosarina, el libro de cuentos de la periodista Laura Vilche está en la cresta de la ola. Cuentos rayados, con dibujos de Miguel Mazza, fue récord de ventas en la previa del Día de las Infancias y va camino a consagrarse como best seller local. De a poco lectores y lectoras de todas las edades fueron llenando las redes sociales con fotos luciendo sus ejemplares. En la contratapa del libro se advierte que estos relatos no regalan moralejas ni van en busca de niños buenos, incluso aparecen algunas palabrotas, y hasta recupera vocablos y expresiones que están fuera de uso. Apenas fue publicado el libro, la autora empezó a hacerse eco de las lecturas que hicieron niños y niñas de todas partes de la ciudad. “No recibí quejas, pero sí observaciones dispares. Por ejemplo, dos hermanas, Bianca de nueve años y Lara de doce, me hicieron una devolución interesante, a través de su padre, un amigo mío. La menor se rió, en cambio la mayor dijo que no le parecía que yo debía usar ese lenguaje con los niños. Lo interesante es que ella es una niña, pero habla de ellos en tercera persona, como si estas palabras le fueran ajenas”. En este sentido, Vilche reflexionó: “Las malas palabras no son para mí una sobreactuación, soy muy mal hablada y las uso frecuentemente, también en mis cuentos. Algunas me gustan mucho por su sonoridad y ocurrencia, otras no me gustan nada. Creo que son muy criticadas en ámbitos donde supuestamente no entran. ¡Qué ingenuidad! Yo sugeriría no esconderlas, hablar de ellas, interpelarlas, indagar cuáles se usaban en épocas de nuestros padres y de nuestros abuelos”, expuso la periodista y ex maestra de grado.























