Un triunfo enorme de Central, con infinidad de cosas por corregir de un equipo que no anda con todas las luces encendidas. Fue la victoria con la que Central se levantó de la derrota con Talleres, que lo vuelve a acomodar en la zona B, pero fundamentalmente la que le metió un envión anímico importantísimo a cuatro días del clásico.
Un 2-1 en La Plata, ante Gimnasia, trabajado, que por momentos sufrió, pero que festejó a más no poder.
Queda para el análisis de la semana ese primer tiempo en el que no hizo pie y tuvo errores varios, pero lo que quedó fue el resultado final (con goles de Enzo Giménez y Gastón Ávila), que en definitiva era lo que más valía. Central se volvió a Rosario con los bolsillos llenos y el ánimo renovado para esa final del mundo que se le avecina.
Un arranque a contramano por donde se lo mire, de esos que resultan inimaginables. Ilusionó una chilena de Copetti al minuto, después de una gran jugada colectiva, pero la respuesta del Lobo fue letal. Ovando no pudo con Torres, Soto nunca llegó a cerrar el ingreso de Ignacio Fernández, la atajada de Ledesma y Nacho Fernández que no perdonó. Baldazo de agua fría en el banco canalla. Una puñalada trapera en el despertar del partido y a remarla desde atrás.
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Central tuvo chances en el primer tiempo
Hasta ahí había una apuesta clara de Central, con el balón en el pie como estandarte. Y así siguió pese al gol. El traslado era prolijo, correcto, pero el peso en ofensiva era escaso. Algo de Di María que no alcanzaba, poquito de Julián Fernández por izquierda y a Copetti todo le era difícil. Emparejado el trámite, quien casi tira todo por la borda fue Ávila, en una mala salida. Nacho Fernández lo buscó a Torres y Navarro se vistió de bombero.
Central hizo lo que debía: apretar un poquito el acelerador y en un par de minutos tuvo sus chances. Primero Julián Fernández la tiró apenas alta desde el borde del área y después Di María, que la pifió dentro del área cuando le dio como venía al centro de Soto. Fideo volvió a exigir con un córner olímpico que Insfrán devolvió con los puños.
Partido más parejo, abierto, pero con un Gimnasia que, pese a esos sofocones, se sentía cómodo. Hubo alerta canalla por el gol anulado a Torres (pase filtrado entre los centrales). Era empate la embestida de Ovando tras el tiro libre de Di María, pero increíblemente el central canalla falló con todo el arco de enfrente.
El primer atajadón de Ledesma
Central algo insinuaba, cuando podía, pero también sufría. El retroceso no era garantía de nada y quedó evidenciado cuando Ledesma metió un atajadón en un mano a mano con Nacho Fernández. Navarro falló en una salida, cometió falta y el tiro libre de Barros Schelotto lamió el palo izquierdo de Ledesma. ¿Lo mejor que le podía pasar a Central? Que terminara el primer tiempo, que perdía con total justicia.
Un golpe de suerte puso al Canalla en partido, en el arranque del complemento. No es para quitar mérito al gol de Enzo Gimémez, pero esa contra letal (con gran traslado de Julián Fernández) salió de un córner olímpico que entre Ledesma y el palo derecho evitaron el gol. Pero llegó el empate canalla al fin y a esa altura valía un montón.
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O Gimnasia sintió el golpe o Central entendió mejor el partido. Porque el trámite cambió. Las sensaciones ya eran otras. La apuesta, con cambios en el medio, fue jugar más de contra y la fórmula empezó a dar resultados. Centro de Campaz que dio en el travesaño. Tiro libre del colombiano que se fue cerca y córner del propio Campaz para el anticipo claro de Ávila en el primer palo. Gol y ahora triunfo canalla.
Se regaló y al final tuvo suerte
Se imponía la inteligencia, ya sin Di María, Julián Fernández ni Navarro en la cancha. Como se intuía, el equipo se replegó demasiado y le dio a Gimnasia pelota y terreno. Incluso desde el banco llegó esa señal, con el ingreso de Raffin en lugar de Copetti.
¿Algo de fortuna? Puede ser. Porque pese a ese enjambre de piernas que tenía Central en el fondo, Martínez la tiró afuera de frente al arco y Ledesma se hizo Gigante en el cabezazo de Silva Torrejón. Pero qué le van a hablar a Central de fortuna y lo que hizo fue ganar. ¿Cuándo? En la previa del clásico.