La primera derrota de Central en el ciclo de Matías Lequi duele, porque se venía de un partido chivo ante Fortaleza por Copa Sudamericana, aunque con ciertas expectativas. De igual forma hay un contexto al cual hacer referencia y tiene que ver la apuesta del entrenador de apelar a un equipo ciento por ciento alternativo.
Y el final de la historia, al menos desde el resultado mismo, es elocuente: el plan no funcionó e Independiente le ganó por 1 a 0.
Es cierto, estos 90 minutos en Avellaneda podrán tener poco que ver con lo que ocurra el próximo miércoles en el norte de Brasil, pero también amerita un llamado de atención. Es que el funcionamiento del equipo dejó mucho que desear, especialmente en ese primer muy mal tiempo, en el que claramente el Canalla no estuvo a la altura.
Entre la Liga y la Sudamericana
La vida de Central hoy es esto, el de tener que cumplir por el torneo local cuando las expectativas están puestos en lo que ocurra dentro de unos pocos días por la Copa. Por eso la decisión del entrenador, quien si pensaba que podía rescatar algo positivo de este partido pensando en lo que viene, seguramente se habrá quedado con las ganas.
Esto de la rotación plena es algo que ya había instrumentado Miguel Ángel Russo y en cierta forma hay poco para reprocharle a Lequi. Era de manual esto de querer guardar lo mejor que tenía.
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Sí resultó extraño la no presencia de Jaminton Campaz, quien no podrá jugar en Brasil porque está suspendido. Tranquilamente se podría pensar que fue una especie de tirón de oreja por la manera infantil en la que se hizo amonestar ante Fortaleza en el Gigante.
Pero pensar que Central fue un equipo endeble porque el colombiano se quedó en el banco (cuando ingresó, en el entretiempo, fue de lo mejorcito del equipo) sería una mirada demasiado chata.
Central no respondió
Lo que quedó claro es que esta decisión de la rotación estuvo lejos de dar los frutos que le dio a Russo, por ejemplo, en aquella excursión a cancha de Deportivo Riestra (2-0). Y, también, que por lo mostrado en el Libertadores de América, ninguno hizo los méritos necesarios como para ilusionarse con estar desde el arranque en Brasil.
Y parte del dolor de la derrota tiene que ver también con la posibilidad que se le escapó al Canalla de meterse de lleno en la pelea. La chance de meter la tercera victoria al hilo en el torneo local no fue porque esta vez no hubo sustento futbolístico.