Una expareja en pleno divorcio persigue tornados a toda velocidad por los campos del sur profundo estadounidense. Aunque su premisa no lo anticipaba, “Tornado” se convirtió en una de las películas más exitosas de 1996. Los protagónicos de Helen Hunt y Bill Paxton (junto a un gran elenco) y un despliegue visual y técnico inédito para la época hicieron que el filme recaudara 500 millones de dólares en todo el mundo y se convirtiera instantáneamente en un clásico.
Casi treinta años después, y muy acorde a la era del revisionismo (donde las remakes, secuelas, precuelas o reboots predominan en el circuito comercial), este jueves se estrena en cines argentinos “Tornados”, la segunda parte de aquella recordada historia. Protagonizada por Daisy Edgar-Jones (“Normal People”) y Glen Powell (“Top Gun: Maverick” y “Con todos menos contigo”), dirigida por el nominado al Oscar Lee Isaac Chung (“Minari”), este nuevo filme ofrece una oportunidad de repasar el éxito de la original, lo que fue la época dorada del cine de desastres naturales, y los límites y potencias de las reversiones.
En “Tornado”, Helen Hunt era la doctora Jo Harding, una meteoróloga obsesionada con desarrollar un sistema de prevención y alerta temprana de tornados, movilizada por un hecho traumático: cuando era niña, vio morir a su padre en medio de un fenómeno meteorológico repentino. Para lograr su objetivo, crea “Dorothy”, una novedosa máquina que podría revolucionar el campo (y salvar vidas) pero que demanda un acercamiento peligroso a la cola de los tornados.
Acompañada por un equipo formado por actores estelares (Philip Seymour Hoffman, Alan Ruck de “Succession”, y el director Todd Field), la especialista se embarca en la misión de probar su dispositivo. En ese momento, regresa al pueblo Bill Harding (Bill Paxton), ex cazador de tormentas y ex marido de Jo, devenido meteorólogo de televisión. Acompañado por su nueva pareja y con el propósito de asentarse en una vida urbana y tranquila, viene a pedir el divorcio.
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En este contexto, y ante la aparición amenazante de otro científico inescrupuloso que quiere copiar el sistema de Jo, la dupla termina persiguiendo tornados juntos como solían hacer a bordo de una camioneta, y redescubriendo su vínculo mientras esquivan la muerte a cada paso. La combinación entre elementos de comedia romántica (con excelente química entre los protagonistas) y la destacada ejecución de la trama de desastres climáticos (que incluye desde salvar a una adulta mayor en peligro hasta la inolvidable escena de la vaca voladora), hicieron que “Tornado” se vuelva no sólo un éxito de taquilla, sino un favorito de varias generaciones.
La construcción de un clásico
Un punto fuerte del filme fue que para los efectos especiales, fundamentales para el desarrollo narrativo y la construcción del verosímil, usaron una mezcla de efectos tradicionales (objetos tirados de helicópteros, explosiones reales) con el por entonces incipiente CGI. Apenas tres años después del estreno de “Jurassic Park” (el filme pionero en el uso de estas técnicas computarizadas), y con la producción de Steven Spielberg, mostró un despliegue visual impactante con escenas que quedaron en la memoria cinéfila (como la llegada del tornado al autocine del pueblo mientras se proyecta “El resplandor” de Stanley Kubrick). Por esta hazaña, la película fue nominada a dos premios Oscar: Mejores Efectos Visuales y Mejor Mezcla de Sonido.
Además, contó con la dirección de Jan de Bont, que venía de realizar “Speed” en 1994, el memorable thriller a bordo de un colectivo sin frenos protagonizado por Keanu Reeves y Sandra Bullock. Nadie más apropiado para liderar una película sostenida en gran parte por secuencias en las que vehículos van a toda velocidad entre tornados, pedazos de silos, tranqueras, otros autos y hasta animales de ganado.
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La época también colaboró con “Tornado”: los noventa fueron la época dorada del cine catástrofe. Los nostálgicos recordarán la presencia en bateas de VHS en videoclubes o programaciones de canales de aire de películas como “Volcano” (1997), “Armageddon” (1998), “Impacto profundo” (1998) e incluso la propia “Titanic” (1997). Y estos eran los llamados “blockbuster” (batacazos de taquilla) del momento.
Con este recorrido, la pregunta es qué tiene para aportar una secuela en este contexto, donde los éxitos comerciales están mayormente concentrados en el cine de las grandes franquicias de superhéroes y de animación (con algunas excepciones como “Barbie”). También se puede pensar si sirve para acercar a nuevas generaciones a aquellos filmes de hace treinta años, y a otra forma de hacer cine, esa espectacularidad artesanal que ya no se ve.
Por lo pronto, la nueva película recupera algunas similitudes básicas con su predecesora. Vuelve a situarse en Oklahoma, un estado en pleno Callejón de los Tornados, la franja territorial en el sur rural de Estados Unidos donde este tipo de fenómenos climáticos son frecuentes. Kate Cooper (Edgar-Jones) es una ex cazadora de tormentas, traumatizada por un encuentro casi fatal con un tornado. Cuando decide volver al campo para probar un innovador sistema de detección (animada por su amigo Javi, interpretado por Anthony Ramos), se encuentra con Tyler Owens (Powell), un carilindo influencer que sigue tormentas sin escrúpulos para mostrar sus hazañas en redes.
Nuevamente, una dupla inesperada termina compartiendo la peligrosa tarea de perseguir tornados de cerca. Esta vez, el hecho de ser desconocidos borra el elemento de la historia afectiva en común que tensaba todavía más las secuencias de acción a las que se exponían los protagonistas de la original, y que sostenía una línea narrativa clave. Pero el núcleo de la comedia romántica está: dos que mucho no se quieren o se soportan, terminan unidos por el destino en una empresa en común.
Las primeras reseñas destacaron el hecho de que “Tornados” no se enfoque tanto entre el vínculo afectivo entre sus personajes principales y se centre en el desarrollo visual de las tormentas y sus persecuciones. Esta vez echando mano exclusivamente del CGI, la película anticipa secuencias deslumbrantes, a costa de la credibilidad (incluso con vacas voladoras) a la que apostaba la primera. El grupo se enfrentará a un mega fenómeno meteorológico de dimensiones nunca antes vistas.
Nuevamente, el elenco será un sostén fuerte, conformado por actores y actrices sólidos, como Anthony Ramos (“Hamilton”, “In the Heights”, “Nace una estrella”), Brandon Perea (“Nope”), Maura Tierney (“ER”), y Harry Hadden-Paton (“Downton Abbey”). En la producción (encabezada por quienes hicieron posible “Jurrasic World”), estará involucrada Kathleen Kennedy, que trabajó en la original mano a mano con Spielberg (quien también dio el visto bueno a la secuela).
Ante este panorama, “Tornados” se presenta como una película de entretenimiento garantizado y una propuesta para adultos (especialmente los nostálgicos) en medio de una cartelera de cine tomada por los filmes animados y las vacaciones de invierno.