¡Adentro! Central logró su cometido. Le costó. Jugó de a ratos bien y por momentos la pasó definitivamente mal, pero se metió en el bolsillo la clasificación a los octavos de final del torneo Apertura. Un objetivo cumplido, a una fecha del final, tras este 2-1 ajustado y sufrido sobre Estudiantes de Río Cuarto. Por cómo lo consiguió, fue un triunfo más. Por lo que implica, es un triunfazo con todas las letras.
Almirón se la jugó para no tener que esperar hasta la última fecha, lo demostró con el equipo que puso en cancha. Y lo que se llevó el Canalla de Río Cuarto fue el premio mayor. Tiró una ficha sobre el paño y metió un pleno que le permite librarse de la pelea por la clasificación. Ahora sólo deberá ir por terminar entre los cuatro primeros.
No pudo ser mejor el arranque para Central. Fue el inicio soñado. Porque cuando los equipos aún se estudiaban, avisó con un centro venenoso de Campaz que Copetti no llegó a conectar, pero sí Duarte en el segundo palo: le dio como venía y la tiró a las nubes. Y segundos después llegó el golpe que Central pretendía. Julián Fernández bailó sobre la pelota, desbordó por izquierda y envió un centro que Copetti impactó de cabeza en el primer palo. Gol y a disfrutar de un partido servido en bandeja.
Central iba bien y empezó a complicarse
Hasta ahí, las limitaciones de Estudiantes hacían que el Canalla llevara el trámite con riendas cortas. Incluso pudo estar más tranquilo, pero una contra que inició Pizarro, que siguió con Campaz y terminó en los pies de Copetti, quien se demoró un segundo y perdió perfil, espacio y tiempo.
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Y de la chance de casi empezar a liquidarlo, el comienzo de un momento con algo de zozobra. Es que Estudiantes fue más incisivo y a Central se le taró la brújula. Perdía por las bandas y también por el medio. Alaniz le entró muy mal a una pelota por el centro del área y después Ferreira dilapidó un mano a mano. La intención fue buena, pero la pelota pegó en la base del palo izquierdo. Tremendo llamado de atención para un Central había entrado mansamente en el juego de Estudiantes y que ya veía cómo empezar a jugar con Di María en cancha por la lesión de Duarte.
Lo mejor que le pasó al Canalla fue que la embestida del local se frenó. Julián Fermández insinuó con un remate desde la derecha y Copetti con un potente disparo que lamió el palo derecho. El sofocón había pasado y ese resultado positivo llegó al entretiempo porque Ferreira le pegó a cualquier lado tras el centro desde la izquierda frente a una mala cobertura de los centrales. El Canalla no merecía ganarlo, pero fue el resultado que se llevó al descanso.
El segundo tiempo
Poco más de 20 segundos pasaron para un remate de Campaz que se fue cerca. Una buena señal, pero resultó un espejismo. Porque Central volvió a la intrascendencia de gran parte del primer tiempo. Hasta Di María la pifió fea en una salida que terminó con otro mano a mano de Ferreira.
Y en el medio de la apatía una combinación exquisita entre Di María y Julián Fernández que terminó con una definición sutil del ex-Vélez. Más que nunca, un partido a pedido.
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Pero este Central no tiene todas las garantías en regla. Tras los ingresos de Quintana, Mallo y Veliz, Valiente le dio al arco desde un ángulo muy cerrado en el tiro libre y la respuesta de Ledesma no fue del toro eficiente. De la tranquilidad absoluta a cortar clavos.
Partido liquidado
Estudiantes empezó a ser más nuevamente. Sólo un par de remates de Campaz como respuesta. Pero Garnerone primero y Antonini después pudieron llegar al empate. Llegó la roja de Antonini por falta sobre Di María y fue un respiro, aunque siempre con la espada de Damocles encima. Pero ya la cosa era otra. Ni hablar después de la roja para Maffini.
Partido casi liquidado y pudo serlo en un cabezazo sobre el final de Veliz, pero la historia parecía juzgada. Y llegó el final festejado, el que decretó el pase a los octavos de final, el mejor de los impulsos de cara al viaje a Venezuela. Central se salió con la suya, apostó fuerte y la bola cayó en el número justo. Adentro de los octavos de final para que el protagonismo no decaiga.