El juicio a los dos acusados de intervenir en el homicidio de Gonzalo Cucit, un hombre de 36 años al que acribillaron en Luis Palacios tras acordar con él un encuentro engañoso, culminó este jueves al mediodía con la condena a prisión perpetua de los dos implicados como partícipes necesarios de un crimen cometido con la finalidad de robarle el auto y otras pertenencias. El caso tuvo un tercer implicado, un vendedor de drogas que tenía trato con la víctima, quien se quitó la vida mientras se encontraba en prisión preventiva en Carcarañá.
Los condenados son Ramón Alberto Rojas y el bonaerense Iván Castillo, detenidos dos días después del crimen en una cabaña del parque Sarmiento de Carcarañá con ropa similar a la que vestían los atacantes —registrados en momentos previos por cámaras de vigilancia— además de la camioneta EcoSport en la cual se movían. La condena fue dictada por el tribunal integrado por las juezas Marisol Usandizaga, Brenda Coassolo y Griselda Strologo. Dictaron la pena de prisión perpetua por homicidio criminis causa en calidad de partícipes necesarios.
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En el juicio, el fiscal Aquiles Balbis planteó que a Cucit lo citaron el 30 de julio de 2024 para la operación de compraventa del auto y lo guiaron hasta la ruta 34, frente a Luis Palacios, donde lo ejecutaron. Indicó que la prueba reunida daba cuenta de que la víctima sufría de consumo problemático de sustancias, estaba vendiendo algunos bienes para afrontar deudas y tenía un vínculo con el tercer implicado ya fallecido, Claudio M., apodado "Monito", quien le vendía estupefacientes. Lo que instaló la hipótesis de que lo mataron para robarle el auto y cobrarse una deuda.
Cucit, domiciliado en Correa, fue hallado muerto minutos después de las 21 de aquel día en la puerta de la estancia Santa Eulogia de Luis Palacios, a la altura del kilómetro 22,5 de la ruta 34. Un puestero halló el cuerpo y llamó a su madre para que avisara a la policía del pueblo. Había cinco vainas servidas calibre 9 milímetros esparcidas junto al cadáver de Cucit, identificado en base a sus huellas.
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En el entorno familiar de la víctima indicaron que atravesaba problemas de consumo de sustancias y un testimonio indicó que al parecer mantenía una deuda con un hombre apodado “Monito” que le vendía droga en Correa, quien estuvo detenido por el caso pero falleció antes del juicio. Se supo además que había acordado la venta de su auto Ford Fiesta a Rojas, quien vivía en el una cabaña del parque Sarmiento.
El viaje hasta Luis Palacios
Según planteó el fiscal, se pudo reconstruir que a las 19.20 de ese día Cucit salió de su casa de Lisandro de la Torre al 1500 de Correa en su Ford Fiesta rumbo al encuentro con Rojas, a quien ya le había entregado la documentación del vehículo. Viajó por la ruta 9 hasta llegar diez minutos después al cruce con la S26, donde lo esperaba Rojas al mando de una camioneta Ford EcoSport, acompañado de Castillo.
Luego de unos minutos la camioneta se retiró por la ruta 9 seguida por el Fiesta de la víctima hasta llegar a Roldán. A las 20 entraron una estación de servicios ubicada en Catamarca (nombre de ese tramo de la ruta 9) y Urquiza. Allí Rojas y Cucit mantuvieron una breve charla entre los surtidores hasta que se retiraron juntos por la ruta hasta el cruce con la A-012, por donde siguieron hasta la ruta 34 con destino a Luis Palacios.
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Una vez allí , los vehículos se detuvieron sobre el kilómetro 22,5 y allí los atacantes despojaron a la víctima de su auto, del celular y otras pertenencias. Luego le dispararon al menos cinco veces con una pistola 9 milímetros en el cuello y el tórax y lo golpearon con un elemento contundente en la cabeza. Tras el ataque, Rojas se retiró conduciendo la EcoSport y Castillo al volante del Ford Fiesta.
Entre otras evidencias, los incriminaba el impacto de antenas de celulares. En el de Rojas se halló un mensaje sugiriéndole que borre las conversaciones con el hombre asesinado y una tarjeta de almacenamiento sustraída del móvil de Cucit.