Tiago Pzk, uno de los artistas más reconocidos de la nueva camada popular de Argentina, comenzó su gira mundial, que describe como la más grande e importante de su carrera. Recorrerá 17 países a lo largo del mundo y se presentará en ciudades como Londres, Lisboa, Guatemala, El Salvador, Madrid, París, Los Ángeles o Washington. Y por supuesto, Rosario. En diálogo con La Capital, explicó el armado de su reciente disco, y habló sobre su intensa experiencia de vida, Iron Maiden, Willy Colón y el folklore argentino.
El disco "GOTTI A" tiene 14 canciones, y comparte feats con Emilia, Trueno, Duki, y Nicki Nicole, entre otros: “Es un disco con un montón de canciones. Igual, no se compara a los discos de antes. Por ejemplo, fui a ver a Iron Maiden y los temas duran 14 minutos y los re disfrutás. Hoy creo que el consumidor se aburre rápido. Están todo el día mirando TikTok y pasa un video atrás del otro y no pone atención más de 20 segundos en una cosa, entonces tenés que atraparlo de entrada con una canción y que dure poco. Una radio no te va a pasar una canción entera de 12 minutos”.
Primero salió el simple “Piel”, cumbia que comparte con Ke personajes: “La saqué estratégicamente, es una canción súper comercial y la idea era que la gente piense que el disco iba a ser todo así. Pero arranca con ‘Todas las estrellas’, que desahoga todo lo que me está pasando ahora y que va a tomar por sorpresa a la gente. Es fácil hacer un disco 100% comercial con ningún enfoque, ningún ángulo que toque un lado humano. Pero al fin y al cabo yo no entré a la industria de la música con un tema de reggaetón. Entré con ‘Sola’, una balada que hablaba de la violencia de género, de la historia de mi mamá y de mi papá, súper autobiográfico y al desnudo, con el alma abierta. Y si hago una obra que no tenga nada que ver con eso, me estoy fallando a mí mismo”, aseguró Tiago.
Al armado del disco, lo describe como un “campamento musical”. Viajaron a Suecia, Madrid, Estados Unidos y Colombia. Allí se juntaron con productores y compositores, un montón de gente de la cual aprendió mucho, dice. Como parte de ese proceso, grabó en Estocolmo con Max Martin, que tiene entre sus haberes trabajos con artistas como Kate Perry, Lady Gaga, Britney Spears y Adele. “Es muy crack. Yo le dije ¿sabés lo que es una chacarera, un folklore? Ni idea tenían, son suecos, y les empecé a mostrar canciones y los chabones empezaron a sacar en el momento los tiempos de la chacarera re bien, en 30 segundos la cazaron. Fue una linda experiencia también, mezclar culturas”, contó el artista.
El álbum pasea por diferentes géneros musicales (rap, baladas, reggaetón, cumbias), que claramente tienen destino de radio hitera. Se adivina que “GOTTI A”, tendrá muchos cortes difusión. Asimismo, el disco suena muy humano: “Empecé a escuchar a Willy Colón, Rubén Rada, Héctor Lavoe, y aprendí muchísimo. Así con todos los géneros que fui haciendo. Todas las canciones que tienen percusión, son grabadas con gente. Hay coristas de salsa y de merengue. Todos los arreglos son tocados en vivo y eso también le da un peso artístico grande a la obra porque no sos vos solo con el productor. Hoy se acostumbra con la computadora a hacer todo porque tenés todas las herramientas. Pero el hecho de que esté tocado, es una experiencia también”, explicó.
En cuanto a las letras, Tiago se destaca por lo autorreferencial y el relato de vida. Sin embargo, subrayó que este aspecto debería destacarse más: “No perdí la esencia ni el recordarle a la gente de dónde soy. Obviamente hay un montón de canciones que son radiales. Pero terminan atrayendo gente que no me conoce, que termina conociendo mi historia, quién soy, qué tengo para contar, qué me pasa, qué siento”, refuerza Tiago.
>> Leer más: Duki vuelve a Rosario como parte de la gira más grande su carrera
Parece que sos conocido hace un montón de años pero tu primer disco fue en el 2022.
Sí, todo lo que consumimos hoy es efímero. No hay una canción que se vuelva un clásico, hoy una canción te va a durar máximo 5 años, después ya la gente se olvidó. Hay muchísimas canciones todos los días. Hay un disco todos los días. Hay tanto que es sobresaturado. Y uno se tiene que adaptar a eso y entenderlo, también. Entender que en la que vos te bajaste de la ola, ya está. Pero también creo que está bien, porque es parte de reinventarse. Siempre sentí lo mismo. Cuando hice este disco, tardé como un año y pico y pensaba “no estoy sacando música”. Y conociendo cómo la gente consume música hoy, bajás. A mí no me mueve si tengo una canción en el top o si soy un artista que tiene un millón de oyentes mensuales. Pero entiendo que hay un negocio detrás de mi música hoy en día. No es como antes, que yo sacaba un tema y me chupaba un huevo. Hoy tengo gente que tiene familia, que se alimenta a base de mi proyecto. Y eso es una responsabilidad también como persona y como artista, entender que para un montón de gente, y para mí también, es un negocio. Porque gracias a esto también mi abuelo ya no trabaja. Mi mamá está tranquila, mi hermana también.
Con 23 años, ¿no te pesa ser el sostén de una familia?
Creo que desde antes de empezar a hacer música ya lo era. Porque mis viejos se separaron a los 15. Con mi vieja agarramos todas las cosas y nos fuimos, así que de chico me acostumbré a eso. A ser el hombre de la casa. La palabra de padre que tenía mi hermana. El apoyo de un hombre que tenía mi mamá. Era yo el hombre de la casa. Estoy acostumbrado a cargar con responsabilidades que por ahí desde chico no me pertenecían del todo. Pero eso también creo que me fue preparando para lo que me tocó después. Y bueno, esa responsabilidad me lleva también muchas veces a hacer canciones que son súper radiales y a estar en el ojo de la tormenta constantemente.
¿Lo disfrutás?
Me encanta. Me encanta subirme al escenario con miles de personas y cantar. Y sentir eso de, no sé, del poder que tiene uno arriba del escenario y la responsabilidad al mismo tiempo. Porque vos sos responsable de todo lo que pase ahí. O sea, si se desmaya un pibe, vos tenés que parar el show para que saquen a esa persona. Pero también a lo Freddie Mercury, que decía algo y toda la gente cantaba. Creo que ese es un poder muy lindo, muy divino. De también a la gente sacarla un poco de los problemas, y de que se concentren en disfrutar el momento. Creo que eso es lo más lindo para mí. Porque después, la verdad, las redes sociales, mantener esa actividad de exposición... No sé, yo disfruto más esto, subirme al escenario con un montón de gente.
Embed - Tiago PZK - Todas Las Estrellas (Visualizer)
>> Leer más: Emilia Mernes, de un paso frustrado por la UNR a ser la voz más escuchada en Spotify en 2024
Dentro de todos los géneros que atravesás, ¿hay alguno en donde te sentís más cómodo?
En realidad, yo soy un artista pop. Aunque haga un rap, va a sonar un poco pop. Es algo que ya está insertado en mi forma. Pero lo que a mí más me gusta son las baladas, el R&B. Yo arranqué con eso, con “Sola”. “Entre nosotros” con Lit Killah, la que hasta ahora es mi canción más grande, también es una balada. Lo que me pasa casi siempre, es que a mí, si bien me gusta escuchar reggaetón en un boliche, cuando entro al estudio a querer hacer reggaetón, la mayoría de veces no me sale. Antes siento que me salía con más facilidad, pero creo que hoy en día no me puedo meter a hacer un reggaetón en el estudio porque me cuesta. Un trap, lo mismo. Siento que no encajo. Y cuando me pongo a cantar una canción que tenga sentimiento, lo que sea que sienta, me sale fácil, muy fácil.
Una de las barras que decís en la canción con Trueno, dice que rapeabas en el tren. ¿Es cierto?
Sí, obvio. A los 14 años, el tren Roca hasta Constitución, de Constitución el subte a Retiro y de Retiro me iba hasta zona Norte y volvía. Ese tramo, todos los días. Era mi forma de ganarme la plata, porque mi vieja no tenía. Una vez a los 15 años me llevaron a un evento en Chaco, a 3000 kilómetros de mi casa. Yo viajé con los organizadores y a la hora de pegar la vuelta se habían ido, me dejaron solo. Y no se me ocurrió una mejor idea que ir al centro, poner la gorrita en el piso y empezar a rapear. Con lo que junté, me tomé el bondi hasta Formosa, donde habíamos estado antes de Chaco, y le caí a la casa de uno de los pibes que me había hecho amigo. Terminamos haciendo una competencia a beneficio en una plaza, y terminamos comprando el pasaje para que yo pueda volver. El rap me ha salvado muchas veces.
A veces parece que alguien los inventó de la nada. ¿El under de ustedes fue la calle?
Re, olvidate. Creo que también el hambre que tengo y la forma que tengo de buscarme lo mío viene de ahí, porque sé lo que no es tener un plato de comida. Mi mamá estaba a puro mate para que mi hermana pueda comer, para que yo pueda estar bien. Nosotros vivíamos en un galpón, mi abuelo era herrero, y tiraba toda la basura en un galponcito que tenía y nosotros fuimos a vivir ahí, no tenía paredes. Era compartir la pieza con mi mamá, con mi hermana y un armario en el medio y en el mismo lugar comíamos y en el mismo lugar íbamos al baño. No nací en cuna de oro, y creo que el freestyle y el rap me han salvado.