Nicolás Cabré es uno de los actores con fama de "mala onda". Y esto se generó por su relación con la prensa, con la que nunca se llevó demasiado bien. Tampoco es de concurrir a programas, aunque en este caso hizo una excepción y en una entrevista se abrió para repasar los éxitos que hizo en la televisión, cine y teatro, pero también habló de su relación con los medios, sobre todo con periodistas y noteros.
En el living de "Los Mammones", el actor se animó a todo y en el ping pong de preguntas y respuestas respondió a todo, aunque en alguna ocasión se mostró un tanto inquieto y lanzó: “¿Es necesario las paletas?”.
Cuando fue consultado si alguna vez había golpeado a un notero o simplemente había tenido una tensa situación, Cabré reconoció el incidente, y admitió que en situaciones particulares lo mejor para los periodistas es esquivarlo. “El único límite que pongo es mi hija Rufina. Si estoy con ella, evítenme”, sostuvo sin filtros.
“Entiendo que hay cosas que se van a preguntar y se van a decir. Intenté modificar algunas cosas”, continuó sincero Cabré, ante la atenta mirada del conductor. “No creo que la culpa sea de ellos (noteros)”, cerró.
Cabré supo tener sus momentos de tensión con la prensa argentina, pero ahora reconoció: "Con ese tema estoy mucho más tranquilo. Lo entiendo de otra manera. Hoy por hoy, el único límite que pongo es mi hija. Si estoy con Rufi, evítenme, pero después ya entiendo que hay cosas que van a preguntar, cosas que se van a decir y las entiendo”.
“He intentado modificar algunas cosas, no creo que la culpa sea toda de ellos. Y he tratado de cambiar. Después, saqué mis conclusiones si sirvió o no sirvió”, sentenció.
Claro que también se animó a recordar una anécdota cuando el conductor lo consultó acerca de un episodio que vivió sobre las tablas: “Hiciste una obra fabulosa con Ricardo Darín y Ana María Picchio. Escena en donde, reza la historia, te tiraste un pedo sonoro que se escuchó hasta la quinta fila”.
El actor admitió que fue un hecho real y contó que la obra que era un drama que hablaba del VIH y planteaba una problemática familiar: “Yo entraba al principio y al final, entre medio me quedaba mirando la obra”, dijo.
En una de las funciones se empezó a sentir mal, pero como no le daba el tiempo para bajar a los camarines se aguantó el malestar. “Era un estruendo con preparación”, completó con complicidad el conductor. Y el actor reafirmó: “Lo venía amasando”.