El actor estadounidense Robert Duvall murió este domingo a los 95 años en su rancho del estado de Virginia, según confirmó su esposa, Luciana Duvall. Con una carrera que atravesó más de seis décadas, fue una de las figuras más influyentes del cine norteamericano contemporáneo y dejó interpretaciones que marcaron a generaciones de espectadores.
Duvall ganó el premio de la Academia como Mejor Actor por su trabajo en Tender Mercies (conocida en la Argentina como Gracias y favores), donde encarnó a un cantante de country en decadencia. También quedó asociado a personajes centrales del llamado “Nuevo Hollywood”, como Tom Hagen en The Godfather y el teniente coronel Bill Kilgore en Apocalypse Now.
En un comunicado difundido tras su muerte, Luciana Duvall expresó: “Para el mundo, fue un actor ganador del Óscar, director y narrador. Para mí, fue simplemente todo”. Y agregó: “Para cada uno de sus muchos papeles, Bob entregó todo a sus personajes y a la verdad del espíritu humano que representaban. Al hacerlo, deja algo duradero e inolvidable para todos nosotros”.
Un actor icónico del cine estadounidense
Nacido el 5 de enero de 1931 en San Diego, California, Duvall se formó en el Neighborhood Playhouse School of the Theatre de Nueva York, donde fue compañero de generación de figuras como Dustin Hoffman y Gene Hackman.
Su primera aparición relevante en cine fue en To Kill a Mockingbird (Matar a un ruiseñor), dirigida por Robert Mulligan, donde interpretó al enigmático Boo Radley. Aunque su papel fue breve y casi sin diálogos, resultó decisivo para consolidarlo en la industria.
El salto definitivo llegó con The Godfather, dirigida por Francis Ford Coppola. Su composición de Tom Hagen, el abogado y consejero de la familia Corleone, le valió una nominación al Óscar como Mejor Actor de Reparto. Repetiría el papel en la secuela, The Godfather Part II.
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En Apocalypse Now, también bajo la dirección de Coppola, construyó uno de los personajes más recordados del cine bélico: el coronel Kilgore, autor de la célebre frase “Me encanta el olor del napalm por la mañana”. Por ese trabajo volvió a ser nominado al Óscar.
El Óscar y la consagración
La estatuilla llegó finalmente en 1984, por su protagónico en Tender Mercies, dirigida por Bruce Beresford. Allí interpretó a un músico alcohólico que intenta reconstruir su vida en un pequeño pueblo de Texas. La actuación fue celebrada por su sobriedad y profundidad emocional.
A lo largo de su carrera acumuló siete nominaciones al premio de la Academia, entre ellas por The Apostle, que también dirigió y produjo, y A Civil Action.
Además del Óscar, recibió premios Emmy y Globos de Oro, consolidando una trayectoria que combinó cine comercial, producciones independientes y proyectos televisivos.
Un legado atravesado por la autenticidad
Críticos e historiadores del cine coinciden en que Duvall fue un intérprete de enorme precisión técnica, pero sobre todo de una autenticidad poco frecuente. Sus personajes solían moverse en registros contenidos, alejados del efectismo, y transmitían una densidad emocional sostenida en silencios y gestos mínimos.
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En distintas entrevistas, el propio actor defendió la idea de “servir al personaje” antes que imponer un estilo personal, una premisa que repitió a lo largo de su carrera y que, según su entorno, mantuvo hasta sus últimos proyectos.
Su muerte marca el cierre de una etapa del cine estadounidense asociada a la generación que redefinió Hollywood en los años setenta. Con Duvall desaparece uno de los últimos representantes de esa camada que incluyó a nombres como Al Pacino, Robert De Niro y Jack Nicholson.