Mi Amigo Invencible es una de las bandas emblemáticas de su generación y de su territorio. En 2007, surgieron en Mendoza para aportar a los cimientos de lo que tiempo después sería el fenómeno del “manso indie”. Con más de quince años de recorrido, a mitad de junio lanzaron “Arco y flecha”, su noveno disco de estudio en el que experimentan con la simplicidad de la canción y coquetean con el pop. Este jueves 27, a las 21, lo presentan por primera vez en vivo en el CC Güemes (Güemes y Ovidio Lagos), en un show que también repasará algunos clásicos de su repertorio.
Los diez temas que estructuran el álbum, producido por Mariano Otero, construyen un paisaje sonoro y estético que presenta a la vez una ruptura y una continuidad para los MIA. Por un lado, apuesta fuertemente a un rudimento de la canción, una tracción a sangre desprovista de artificios propios de otra época de la banda. A su vez, afirma una impronta poética, una sensibilidad luminosa pero no ingenua que aparece profundamente en las letras pero también en la musicalidad.
“Caballos”, “Pantera”, “Colinas”, “Jinete del atardecer” y “Reflejo” construyen la primera mitad del disco, dibujando un horizonte que invita a bailar lento. De esta forma, la banda da un paso firme en el afianzamiento de un camino elegido, en lo que podría ser una nueva era inaugurada con su anterior disco, “Isla de Oro”, lanzado en 2022. Mariano Di Cesare, vocalista, guitarrista y compositor de Mi Amigo Invencible, habló en detalle con La Capital sobre el proceso de “Arco y flecha”, su producción, las colaboraciones de sus coterraneos Usted Señalemelo y Juliana Gattas, y la preparación para mostrarlo en vivo.
¿Cómo fue la gesta, la chispa de “Arco y flecha”, teniendo en cuenta de que estaban todavía en pleno proceso de presentación de “Isla de Oro”?
Fue bastante Invencible porque me llegó un piano. Me avisaron que psicólogo, un señor que yo conocía, quería sacar un pian o nuevo de su casa y que había que pagar sólo el envío. El día que llegó, con lo fresco de tener ese piano en casa, hice “Lejos de todo” y “Acto de fe”. Me re envalentoné y dije ‘vamos a hacer un disco’. Fue un envión. Tenía muchas ganas de sacar un disco con ese título, que surgió un día jugando con mi hijo. Tomé ese valor de esos objetos y fuimos para adelante y lo dimos todo, casi sin haber descansado de la grabación de “Isla de Oro”. Pero es algo muy Mi Amigo Invencible, antes lo hacíamos cada un año. “Isla de Oro” lo giramos bastante para presentarlo, sentíamos que ya era hora de meternos con algo nuevo, y todo coincidió.
Se dibuja claramente un paisaje conceptual en el disco. ¿Fue intencional o se fue dando?
Si pienso en trabajar de antemano sobre un concepto, no me sale. Siempre al final de los discos me doy cuenta que el concepto se fue forjando naturalmente. Cuando me puse a ordenar los temas ya masterizados, armando el diseño de la contratapa, que empecé a ver un paisaje. No lo podía creer. Pero fue pensando, sólo hicimos canciones y elegimos las que más nos gustaban. Por coincidencia, se armó ese paisaje. Quizás eso venga intrínseco con la experiencia de haber hecho nueve discos. Cuando hicimos ‘Dutsiland’ en 2019, yo pensaba que tenía cero concepto, que eran todos los temas muy distintos. Fuimos a mezclar el disco a California y el día previo a terminarlo, hicimos un día de turismo en el que pasamos del frío al calor, de la tormenta a la nieve al sol, estuvimos en todos los climas en una tarde. Entonces me di cuenta que eso era posible, que existía. Uno puede pensar que un disco no tiene concepto, pero hay un grupo de canciones hechas por vos y ahí hay algo en sí mismo que se arma.
Embed - Beso Relámpago - Mi Amigo Invencible & Juliana Gattas
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Vienen apostando mucho al trabajo con productores distintos en cada disco, apostando a una búsqueda particular en cada caso. ¿Cómo fue la elección de Mariano Otero y cuál fue su principal aporte?
Con Mariano nos fuimos conociendo de a poco por colegas en común. Una noche escuché ‘Sinoca’ de El Kuelgue y me encantó y pregunté quién la había producido. Así que fui a tocarle el timbre a él, porque me enamoré de esa canción, la producción es increíble, el sonido me encanta, y quería que fuéramos por ahí. Fuimos con la necesidad de que pilotee el barco que estábamos tratando de llevar hacia un lugar muchísimo más desconocido al que estábamos acostumbrados. Un lugar mucho más clásico, con un sonido más mainstream, aunque no comercial. Queríamos tener un sonido más redondo, sin vueltas. Quería cantar con la misma energía que cantaba canciones clásicas, de Leonardo Favio. Entonces tenía que ver con cómo trabajar la música para que la voz pudiera viajar de esa manera, porque lo que hace a un clásico es cómo se sostiene la voz en una canción. Su aporte principal fue la síntesis. Somos una banda que estamos acostumbrados a trabajar de una manera un tanto barroca porque somos seis, entonces trabajamos muchísimo y nos esforzamos un montón en intentar de simplificar las cosas. Lo que hizo Mariano fue amalgamar todas esas capas nuestras y sustraer un montón para crear una síntesis, y es lo que logró. Instrumentalmente, el disco tiene muy poco y eso es algo que nos gusta de mucha música actual.
También volvieron a elegir hacer algunas colaboraciones con colegas. ¿Cómo fue el trabajo con Juliana Gattas y Juan Saieg de Usted Señalemelo?
Con Juliana teníamos deuda estética porque escuchábamos su voz en las canciones cuando las estábamos componiendo. Cuando terminamos ‘Beso relámpago’, que era una canción que había quedado afuera de ‘Isla de Oro’, pensamos que era la oportunidad para llamar a Juliana. Y se prendió de una manera hermosa. Ella ya nos conocía, nos seguía en redes, habíamos tenido algunas interacciones. Fue hermoso conocernos, ella estaba muy entusiasmada con el video, con la parte de actuar sobre todo. Compartir con ella fue un regalo que nos dio la música de trabajar con alguien tan increíble. Yo aprendí muchísimo.
Con Juan fue otro sueño cumplido. Cuando con Usted Señalemelo empezaron a tocar en Mendoza, yo vi el futuro. Los discos que sacaron son increíbles, me volaron la cabeza. Y reinventaron parte de Mi Amigo Invencible porque nos sacaron de un lugar de confort. Nos desestabilizó en un muy buen sentido. Y con Juan veníamos hablando de juntarnos a componer, pero sin intención de que surjan canciones para ninguna de las bandas, sino simplemente para trabajar de esa manera. Estuvimos cuatro horas con la canción y lo que se escucha en el disco es eso, sin mucho retoque porque nos quedamos fascinados con lo que surgió.
Finalmente, ¿cómo fue el traspaso de las canciones al vivo y cómo fueron armando el show de presentación?
Estamos probándolo en este momento. Este jueves en Rosario y el viernes en Santa Fe vamos a experimentar por primera vez cómo suenan estas canciones, que van a ir madurando con el tiempo. Lo ideal para grabar un disco para mí sería tocarlo un año en vivo y después grabarlo. Pero son canciones tan simples, y con la banda trabajamos mucho, estamos constantemente en contacto o en la sala, tenemos un entusiasmo tremendo. Es un desafío pero nosotros no buscamos la perfección sonora ni mucho menos, valoramos la canción en vivo, y confiamos en nosotros y en cómo la gente va a recibirlas.