a cantante María Elena Sosa celebra los cuarenta años de trayectoria con la música. Este miércoles, a las 20, repasará su historia con un importante concierto en el teatro El Círculo. Figura insoslayable de la canción popular de Rosario, la intérprete diseñó un espectáculo que se anuncia como “nunca visto”. Estará respaldada por una orquesta sinfónica y su grupo musical, además de importantes invitados. La orquesta, integrada por cuarenta músicos, será dirigida por Nelson Coccalotto y también formarán parte de la puesta Gerardo Bautista, sus dos guitarristas Horacio Burgos y Gustavo Luchetti, Jesús Aguirre en acordeón, Hernán Flores en bajo, Alvaro Manzanero en batería y José Luis Balbuena en charango, entre otros músicos. En diálogo con Escenario, la artista compartió anécdotas y recordó los momentos más importantes de su extensa trayectoria artística.
—Habiendo pasado 40 años, cuáles considerás que fueron los momentos más importantes de tu carrera?
—Fueron muchísimos. En el 88, cuando estaba con Ramón, Monchito me dice “vos María Elena tenés que tener guitarra y acordeón y largarte sola, ya te tenés que abrir”. En ese momento salgo a actuar sola y aparece en mi vida Domínguez Guerra, representante de los Cardozo y los Barrios, también autor, una pluma muy importante en el litoral. “Andá a verlo a Julio Márbiz y decile que sos representante de María Elena Sosa”, le dije. “No me va a atender”, me respondió. A los pocos días me dijo “tenías razón, me hizo atender enseguida y me dijo que te espera”. En el 89 lo voy a ver a Márbiz, Cosquín estaba ya cerrado, pero Márbiz me hizo cantar después de Horacio Guarany, era importante porque saldría en las transmisiones de radio. Le pedí al grupo de los hermanos Cerdá que me acompañen, me dijeron que sí, pero tuvieron un accidente y no llegaron, así que no tenía músicos para cantar en Cosquín. Salí a buscar músicos, encontré un bandoneonista que acompañaba a una chica del Pre Cosquín y un guitarrista y un bajista que no tocaban chamamé?.Ensayamos un poco, subí a cantar y la gente no me dejaba bajar, ese fue un momento muy importante porque me dio la posibilidad de volver a cantar al día siguiente con Ivoti. También fueron importantes el Cosquín 91 con “Ayer y hoy del Litoral” junto a Ramona Galarza y, claro, el disco “De Santa Fe al norte”.
—Te fuiste abriendo caminos que te permitieron mostrarte en el exterior. ¿Qué sitios recorriste?
—El 2016 fue un año muy importante porque gano el Festival Internacional de la canción de Punta del Este y me aparto un poco de los festivales de la Argentina para recorrer toda Latinoamérica. Estuve en Chile, Perú, Uruguay, Cuba dos veces, Panamá donde me entregan un premio por el tema “Seguiré”; Colombia, Puerto Rico. Y fui distinguida como huésped de honor en Combarro (Galicia, España).
—Si bien fuiste ampliando el repertorio, se te sigue identificando como cantante de música del litoral. ¿Sentiste en algún momento de estos cuarenta años la responsabilidad de representar a Rosario en el mundo del chamamé?
—Yo amo el Litoral. Un locutor me dijo “María Elena Sosa, vos sos el chamamé”. Y es verdad, el otro repertorio fue casual. Amo la música del Litoral, es mi vida, la sufro mucho también porque veo que hay poco y nada, por ejemplo, en el festival de Cosquín. Es como que a la música del Litoral Cosquín la niega un poco, no sé por qué, es que cuando estuvo Monchito ó cuando estuve yo en el festival ó en las peñas la gente explotaba. Y lucho también para que el chamamecero se dé cuenta que el chamamé no es sólo de Corrientes. Respeto profundamente a los grandes, no olvido nada de las raíces, pero hay que darle lugar a lo nuevo también porque si no seguimos con la tranquera y el caballito. Hay que darle paso a los nuevos autores, compositores, músicos e intérpretes jóvenes que se vienen con una impronta litoraleña magnífica.
—Estás en una generación intermedia entre Ramón, Nélida y los chicos nuevos. ¿Te parece que hay movida interesante del chamamé en Rosario? ¿Qué vas viendo en lo que aparece hoy?
—Rosario siempre fue como una cuna del chamamé, es el portón del Litoral. Yo conozco un río, La Forestal al norte, el Grito de Alcorta al sur. Tenemos historia, esta ciudad fue asiento de Tarragó Ros con “La ranchada” , Emilio Chamorro, Abelardo Dimota, está Monchito Merlo, Carlos Pino. Por ahí el público masivo del chamamé en Rosario es un poco “sectorial”, es como que se acuartela. Lo puedo decir con autoridad porque a mí las Secretarías de Cultura de todos los gobiernos me apoyaron, pero critico que cuando arman un festival la música del litoral va a parar al potrero, no al Monumento.
—En estos 40 años abordaste todos los estilos del chamamé. ¿Creés que aunque suele decirse que hay cuatro corrientes chamameceras, hoy hay mayor diversidad?
—Yo soy cantante y cantora, que no es lo mismo. Cuando hago temas de Monchito Merlo, algunos me dicen “eso no es chamamé”, pero es nuestro paisaje ese, después está el chamamé de los románticos, los Barrios, sus hijos, Duarte, después está el chamamé santiagueño. Y ahí te digo que se viene una fuerza “tipo Soledad”, con una chiquita que se llama Sele Vera, de Bariloche, que arrancó con covers al estilo santiagueño. Por supuesto la mataron, pero la piba está juntando plata con la pala y lleva multitudes, yo la defiendo totalmente porque es la forma en que la gente joven escucha chamamé. Por eso siempre digo que las críticas en la mesa de un bar no sirven, abrite una boletería y después hablamos.
—¿Cómo va a ser la celebración de este miércoles en Rosario? ¿Qué condimentos tendrá de especial este concierto?
—Habrá muchas emociones. No me sorprende porque yo soy cristiana y he visto que las maravillas de Dios son grandes. Por ejemplo, el que va a tocar el acordeón con los cuarenta músicos es César Ramírez, el acordeonista que grabó conmigo “La villerita” y “Palomita blanca”. No tenía acordeón, lo encontramos al suyo, pero apareció en Roma así que imposible traerlo. A través de la esposa de Orlando Vera Cruz, encontramos otro acordeón suyo que hace quince años no se toca, desde que murió el Chango Arias, acordeonista de Orlando. Estará como invitada también Anabella Carnevali, que hoy está haciendo la ópera “Aída”. También voy a cantar temas de Piazzolla que es lo que canté en España. Gerardo Bautista estará con toda la banda. Facundo Toro, no está confirmado, pero si puede va a estar. Cuando estemos mostrando la parte internacional, haré tangos de Piazzolla también, además de algunas con Quique (Llopis) y Lucas (Boschiero). Y, muy especialmente, preparamos una versión sinfónica de “La villerita”.
—¿Has estado en escenarios importantes, pero qué grado de desafío significa hacerlo en El Círculo?
—Yo gané aquel certamen ahí y he cantado en el teatro en el 2000, cuando estaba embarazada de mi hija Rosarito. Fue un lunes de agosto. Recuerdo que cuando fuimos a pedirlo yo no quería un lunes, pero Gribodo me desafió y me dijo “si Sandro canta un lunes, a vos te parece que importa el día?, ahí me desafió y lo llenamos. El show de este miércoles es un desafío, cierto, si bien mi público no está muy acostumbrado a ir al teatro hay muchas entradas vendidas, hay mucha gente apoyando. Es importante lo que me dicen: será un espectáculo folclórico nunca visto.