“Qué haríamos sin el cine, que viva el cine”, dice Graciela Borges mientras no puede contener el llanto tras evocar a su querido Leonardo Favio. Minutos atrás, unas imágenes en el video de la ceremonia de apertura ofrecida anoche en el Auditorium, devolvía una imagen juvenil, casi aniñada de Borges en “El dependiente”, en blanco y negro, de 1969, dirigida por el genial cineasta mendocino. En ese marco emotivo abrió el 37º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, en una edición homenaje a Leonardo Favio, a diez años de su partida, pero con un legado que está más vivo que nunca.
Hay una cita de Favio que lo pinta de cuerpo y alma: “Ese es nuestro oficio, testimoniar el llanto, testimoniar la historia, cantarles a la pasión, a la poesía. Ser memoria”. En ese mensaje se reúne gran parte del espíritu de esta nueva edición de la cita internacional marplatense; y en esa convivencia del oficio, el testimonio, la historia, la pasión, la poesía y, sobre todo, la memoria.
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Cecilia Roth el Astor a la Trayectoria, también conocido como Astor Canillita.
Un video institucional dio un pantallazo de la obra de Favio, y fue un placer volver a ver escenas de ese universo variopinto pero siempre conceptual que va desde “Crónica de un niño solo” hasta “Aniceto” y desde “Perón, sinfonía de un sentimiento” a “Soñar, soñar”, con Carlos Monzón y Gianfranco Pagliaro, atravesando “Gatica, el mono”, pero por sobre todo esas dos películas que lo pusieron en un plano superlativo: “Nazarreno Cruz y el lobo” y “Juan Moreira”.
Pero si había algo más necesario aún para conectar con la impronta y el sentimiento de Leonardo Favio, eso era la voz y la presencia de su sobrina, Luciana Jury. Junto al guitarrista Lautaro Matute, la artista evocó la memoria de su tío cantando un par de clásicos remozados y aggionardos para la ocasión, entre los que se destacaron “Ella ya me olvidó” y “Esto es el amor”. Y lo hizo con una interpretación tan sentida, tan personal y a la vez tan similar a ciertos giros interpretativos de su tío que generó primero un silencio inquietante y después las lágrimas inevitables y la consecuente ovación.
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El 37º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata está dedicado a Leonardo Favio, a diez años de su fallecimiento.
El presidente del festival, Fernado Juan Lima y el director artístico Pablo Conde evocaron la programación de lujo de este año que tendrá siete estrenos mundiales de los cuales cuatro son producciones argentinas y llamaron a escena a Cecilia Roth para darle un nuevo premio, el Astor a la Trayectoria, también conocido como Astor Canillita. Es que la distinción lleva la figura de Piazzolla vendiendo diarios, como una manera de evocar el personaje que realizó el gran ícono de la música ciudadana siendo un niño en la película de Carlos Gardel “El día que me quieras”.
“Nunca pienso lo que voy a decir, no lo pienso nunca, porque imagino que en el momento en que esté ante este abismo y hablar a los ojos de quienes están delante mío, esa sensación de angustia se me va a pasar y voy a poder decir una frase que me interprete, que se parezca a algo de lo que soy”, dijo Roth, luego de que un video en su homenaje había pasado imágenes de “Un lugar en el mundo”, “Martín (Hache)”, “Laberinto de pasiones”, a las órdenes de Pedro Almodóvar y “Las fiestas”, de Ignacio Rogers, que llega a los cines en enero de 2023 pero tendrá su estreno mundial en este festival.
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“Estoy muy emocionada por lo que vi, por toda la gente que está aquí que ama al cine y a la vida, y como creemos en el cine, creemos en la vida, es al revés, como creemos en la vida, creemos en el cine. Y es genial tener la sensación de que estas personas que estamos ahí, haciendo de otras personas e inventando historias paralelas a nuestras vidas, atravesando otras historias que no vivirías nunca si no fueras actriz o director, o algo que tuviera que ver con esta ficción maravillosa que es más verdad que la verdad. Me emociona tanto haber visto a Favio, a Luciana Jury cantando, a Graciela (Borges) hablando que siento que en este momento lo único que puedo decir es gracias, gracias por poder estar aquí, por poder darme un lugar, y, Violeta Parra lo dijo mucho mejor: gracias a la vida”, dijo Roth en medio de una ovación. Y la conductora de la ceremonia, Gabriela Rádice, le contestó al micrófono “gracias a vos, diosa, te quiero”. De alguna manera estaba poniéndole palabras al sentir unánime de la platea que llenó la sala del Auditorium.
Luego de las palabras del vicepresidente en ejercicio de la presidencia del Incaa (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales), Nicolás Batlle, quien evocó con un video las películas que pasaron por la historia del cine al cumplirse el 65º aniversario de esa institución, cerró la ceremonia el ministro de Cultura de la Nación, Tristán Bauer.
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La apertura se realizó en el Salón Auditorium.
Primero dijo un texto de Favio: “El narrador se ahonda en el misterio de los tiempos, lo hizo Dios para contar su obra, la creación, la vida. La primera proyección la provocó la estela errante de una estrella”. Tras lo cual, recordó la presencia de Favio durante un festival bajo la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, agradeció a quienes trabajan en este festival, y evocó la figura de Jean Luc Godard, el director de “Sin aliento”, el film que en versión masterizada abrió este certamen. “Nos dejaba sin aliento cuando entrábamos a las salas a ver sus películas”, parafraseó Bauer.
El ministro agradeció también a todos los artistas y trabajadores de la cultura que promovieron la defensa de la ley de los fondos específicos para el cine, la música, y las bibliotecas populares; y que tras pasar por la media sanción de Diputados fue aprobada por el Senado el pasado 27 de octubre. “Que sea esta ley un primer mojón de muchas leyes que tenemos que llevar adelante para el desarrollo de nuestra cultura y el desarrollo de nuestro cine nacional”, destacó el funcionario.
“Ojalá estas más de 500 proyecciones que vamos a ver en este festival nos ayuden para dejar atrás esa cultura de la muerte, de la violencia y de la desigualdad. Y nos sirva para trabajar todos los días por una cultura de la paz, del amor y de la solidaridad”, dijo Bauer y, en sintonía con una frase que también expresó Graciela Borges al comenzar la ceremonia concluyó: “Que viva el cine”.