El cine rumano ha sido la revelación del año anterior en las salas de Rosario cuando todavía falta
ver su película más promocionada y premiada. Después de excelentes propuestas como “Bucarest
12:08”, “La noche del señor Lazarescu” y “Cómo celebré el fin del
mundo”, se estrena este jueves “4 meses, 3 semanas y 2 días”, un filme del
director Cristian Mungiu que ya ganó la Palma de Oro en el último Festival de Cannes. El filme ha
desatado excelentes críticas en los medios de comunicación y en la industria del cine, y airados
reclamos de instituciones católicas debido a la crudeza con que examina el siempre dificilísimo
tema del aborto.
Transcurre 1987, los últimos años del régimen comunista, cuando Otillia (Anamaría Morinca) y
Gabita (Laura Vasiliu) comparten una habitación en una residencia de estudiantes universitarios de
un pequeño pueblo de Rumania.
Aunque la tranquilidad desaparece cuando, embarazada, Gabita se instala en cuarto barato de
hotel para encontrarse con un hombre que no sabe exactamente quién es. Ella ha decidido interrumpir
la gestación de su bebé, conciente de las consecuencias de su postura debido a que no solamente el
aborto es ilegal, sino cualquier otro método anticonceptivo.
El abuso de poder del hombre que realizará el aborto sobre las dos chicas funciona como una
metáfora de una sociedad lacónica, oprimida y silenciada.
Extensas secuencias, planos largos y tanto cámaras fijas como al hombro anclan diálogos secos
pero de una gran fuerza enunciativa, construyendo así un filme tan emotivo como devastador.
Por otro lado, un desacostumbrado uso de los colores y un relato casi en tiempo real dan
cuenta de la claustrofobia y la tensión a la que están sometidas las protagonistas.
Realismo feroz. La película incluye una escena de feroz realismo durante un aborto con
imágenes del feto muerto. Esa secuencia y otras menciones al problema fueron duramente criticadas
por El Vaticano y otras instituciones católicas al calificar a esta producción como
“abortista”.
A través de esta descarnada historia, Mungiu pinta un retrato de la opresión y la decadencia
en la que estaba sumergida la sociedad rumana en los tiempos previos a la caída del gobierno del
dictador Nicolae Ceausescu, concretada en 1989.
Es una sociedad en plena transformación, donde Otillia y Gabita se encuentran atrapadas en
medio de la desidia, el mercado negro, la corrupción y la incomprensión.
Exaltación y aplausos. Tanto la crítica como la industria ha mencionado a “4 meses, 3
semanas y 2 días” como la mejor película de 2007.
Los anuarios extranjeros, como el de la revista de cine inglesa Sight & Sound, y
nacionales, como el del diario porteño La Nación, por ejemplo, han exaltado la simple crudeza de un
filme que también conoció los aplausos de la colectividad artística.
El 31 de mayo anterior, la cinta se llevó la Palma de Oro del Festival de Cine de Cannes y su
director se alzó con la estatuilla al mejor en ese rubro. Mungiu recibió los galardones de manos
del presidente 2007 del festival, el cineasta inglés Stephen Frears.
Además, se hizo del galardón de la crítica en el Festival de San Sebastián, España. “4
meses, 3 semanas y 2 días” fue destacado con el premio mayor que la Academia del Cine Europeo
entregó el domingo en Berlín y es la representante por Rumania para competir por un Globo de Oro y
por un Oscar al mejor filme de habla no inglesa.






























