Once universos musicales distintos se encuentran y se mezclan de forma irrepetible sobre un escenario. Esta es la búsqueda del ciclo la Jam del 11, un evento que convoca a once artistas de diferentes estilos, generaciones, trayectorias y géneros de la ciudad para “una sesión de improvisación performativa”, con un repertorio versátil. La primera edición tendrá lugar este viernes 17 de mayo, a las 21, en el Galpón 11 con entrada libre y gratuita.
La propuesta es generar un cruce musical, que permita disfrutar “disfrutar y bailar al ritmo de la virtuosidad y calidad del arte local”. Ocho músicas y músicos, y tres cantantes, conforman el plantel de alto calibre que se presentará con “una estética y artística única”: Juan Pablo Mariño en bajo, Leandro Casas en batería, Luciana Harreguy en percusión, Santiago Pagura en guitarra, Marcelo Vizzarri en teclado, María Florencia Befumo en set de intervención electrónica (bases, beats, samples), Gwido Cirione en saxo, Alejo Gaspar Blanco en trompeta, y Joako22, Camila Mutuan (más conocida como “Mutu”) y Brunella en voces.
Desde el Galpón, anticiparon que se trata de una iniciativa innovadora desde distintos puntos de vista. “Es un formato novedoso dentro de lo que es una jam, porque los músicos van a tocar enfrentados sobre una tarima y con el público alrededor, bien cerca. La idea fue reunir a músicos y músicas que pudieran representar a diversos géneros. Porque va a haber canciones que van desde lo latino a un sonido funk a lo urbano. La búsqueda es que sea un cruce permanente y lo más amplio posible. Por eso también hay algunos artistas más emergentes y otros que tienen muchísimo recorrido”, contó Fran Funes, del equipo de producción, en diálogo con La Capital.
De esta manera, el evento busca a la vez crear y fortalecer vínculos entre artistas locales, y enaltecer el talento de la ciudad poniéndolo a dialogar entre sí a través del lenguaje musical. “Rosario es una ciudad que tiene una propuesta cultural, y desde los músicos y músicas a nivel individual, de altísimo calibre. Entre quienes participan en la jam, algunos son sesionistas de artistas de nivel nacional e internacional”, compartió el productor.
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En este sentido, y subrayando siempre la noción de confluencia en la diversidad, en la Jam del viernes compartirán escenario, por ejemplo, músicos como Marcelo Vizzarri (de extensa y variada trayectoria, entre el universo del rock y el jazz) y el joven rapero Joako22, que tienen en común, al igual que el resto de los convocados, la capacidad de improvisar con soltura. Identidades artísticas que, posiblemente, jamás se cruzarían por fuera de esta propuesta.
“En una instancia de jam, no conocerse está bueno porque pasan otras cosas que con gente con quien venís tocando hace tiempo. Porque yo vengo con mi lenguaje, con algo que quiero comunicarle a otra persona y no sé qué me va a responder desde su instrumento y su recorrido. Eso también es super rico”, contó por su parte la percusionista Luciana Harreguy. “Que vengamos de palos y formaciones distintas también enriquece un montón, porque entre todos nos vamos haciendo aportes, y esas recomendaciones están buenísimas y son parte de construir la jam. Por momentos es medio delirante, pero está buenísimo”, agregó.
“Ninguna jam es igual a la otra. Era un placer asistir a los ensayos y ver cómo esa comunicación fluía, se potenciaba, crecía. En el vivo se genera esa sinergia que visibiliza el trabajo que vienen haciendo con ensayos hace semanas”, afirmó Funes.
Sobre el proceso de ensayos y de armado de la presentación, Luciana detalló: “Teníamos canciones de base y la idea era que dentro de cada uno de esos temas cada uno pusiera un granito de arena, haciendo solos. En algunos pasaba que quizás arrancaba un solo de guitarra y al toque se metía el saxo y se armaba un diálogo ahí. Entonces es esa combinación de tener una estructura y después jugar”.
Sin spoilear el repertorio, desde la cocina de la Jam adelantaron que las canciones serán sobre todo de artistas contemporáneos y populares, que van de Trueno a Daft Punk. “Es una mezclita interesante y variada”, aseguró la música. La versatilidad de los temas propuestos también pone en juego y da la posibilidad de lucir la versatilidad de los integrantes de la banda.
“Al ser una jam, está bueno plantear algunos momentos para no pisarse, pero después es mirarse y cabecearse. Sí armamos que en determinado tema estaba bueno que solee más la percu, en tal otro el bajo, pero después la extensión y salida de cada solo, es a cabezazo limpio”, sumó Harreguy, sobre la dinámica central y propia de este tipo de shows.
Un proyecto a largo plazo del Galpón 11
Desde el Galpón 11, contaron que la idea es sostener el ciclo en el tiempo, como parte de un proyecto institucional que también contemple afirmar una identidad desde la producción. “Es una apuesta a abrir un espacio novedoso y a su vez fructífero en cuanto al nivel musical. También es una apuesta a visibilizar otras formas de eventos musicales. La idea es que el formato vaya variando, no hacerlo estático. Habrá otros músicos y músicas, y navegará otras aguas también. Porque cuando hablamos de abrir, es abrir en serio, no estancarse en una foto y no ser repetitivos. La apuesta es la búsqueda”, cerró Funes, quien insistió en que la Jam, como todas las propuestas gestadas en el lugar, son el resultado del trabajo mancomunado de un amplio equipo de producción, técnica y comunicación.
“La propuesta de la Jam está muy vinculada a la propuesta que tenemos este año para el Galpón, que ha vuelto a recuperar su norte musical como concepto a la hora de generar una programación de actividades. Queremos un Galpón abierto a toda la comunidad musical, que incluye también al público”, sostuvo Leo Régoli, director del espacio.
Sobre esto último, la idea es que la comunidad artística y la ciudadanía habiten el Galpón por igual, a través de distintas actividades e instancias. “Tenemos propuestas formativas específicas para músicos, como clínicas o masterclass con certificación de la UNR, y tenemos propuestas de espectáculo para que disfrute el público rosarino, que es un público muy ávido de concurrir a este tipo de eventos”, detalló Régoli.
“La Jam, así como los procesos formativos que se dan en la semana, el trabajo con las distintas bandas de la ciudad, tiene que ver con generar una propuesta heterogénea con distintas intervenciones, y ofrecer al público una propuesta única, innovadora, original. Lo original es que esa noche de viernes se va a ver algo único e irrepetible”, concluyó el director.