El gobernador empieza a moverse como opositor, en el marco de la liga de gobernadores, frente a la ausencia de figuras que hagan contrapeso al Ejecutivo nacional
Maximiliano Pullaro empezó a activar el papel de opositor al Ejecutivo nacional. Observó que hay un hueco que nadie llena y, a través del club de gobernadores, puede hacer fuerza y presentar batalla recostado desde su provincia. La apuesta al federalismo 2027 empieza nueva fase tras las elecciones en las que Javier Milei se empoderó, pero dejó a muchos vivos.
Provincias Unidas (PU) sacó un magro resultado en las legislativas sobre todo por las expectativas que habían vendido. Así y todo, quienes la comandan se las ingeniaron para hacer un bloque de poco más de 20 diputados y al menos navegar contra la corriente en un Congreso agitado. Sin ser opositores a ciegas, ven que hay margen para diferenciarse en selectos temas y dañar. También para negociar otros.
Pullaro digita ese bloque. El mismo se amoldó rápidamente a la dinámica del Congreso y ya tuvo un rol en el presupuesto y agitó contra el DNU de Milei que introduce cambios profundos en la ley de inteligencia nacional, con más poder a la Side. Se sumarán al rechazo junto al resto de la oposición, algo que fastidia a la administración libertaria.
Pullaro se reacomoda
Un combustible grande para la no alineación a ciegas del santafesino es que Milei no le paga ni tiene intenciones de pagar un solo peso de la deuda de la Caja de Jubilaciones que le debe por la Ansés.
Según el cálculo de la ley de financiamiento del déficit de las cajas provinciales, es un flujo de unos $11.000 millones por mes, en épocas de cuentas ajustadas. Se le suma la deuda total, pero al margen de los números lo que no quieren es que lo arreglen por unos pocos pesos como ocurrió con Córdoba. Está judicializado en la Corte Suprema de la Nación y por ahora no aceptó la primera oferta que eran migajas.
No ven que haya vuelto, más allá de algún pasajero ataque en redes, como ya ocurrió por ejemplo con la discusión de Ingresos Brutos. “Eso lo hacen igual”, dicen en la Casa Gris.
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El gobernador Maximiliano Pullaro le planteó al ministro de Economía, Luis Caputo, el traspaso de rutas nacionales a la jurisdicción provincial. No hubo respuesta.
Foto: @maxipullaro.
El santafesino es el único gobernador que no se sacó la foto de bienvenida al diálogo con el ministro del Interior, Diego Santilli. No significa que no acuerden o negocien, pero hay un mensaje político.
“Le dije a Santilli que no quiero una foto, quiero mostrar que tenemos capacidad de resolver temas, porque a esta foto o reunión la tuve con Guillermo Francos, la tuve con Lisandro Catalán, la tuve con Nicolás Posse, con Caputo mismo y nunca pasó nada”, blanqueó en la semana.
Las críticas no tienen nada de novedoso: Milei no piensa en nada más que en lo financiero y el equilibrio fiscal, al costo que sea, llámese recortar hasta medicamentos oncológicos. En conclusión, le falta la pata benefactora más esencial de todos: mantener rutas y ayudar a las personas con discapacidad. Un gobierno desalmado, distinto a ser ordenado.
El relacionamiento entre ambas gestiones es resbaladizo desde el año pasado. “El vínculo que tenemos con la Nación es el correcto. Hay modelos ideológicos diferentes. Ellos entienden que la obra pública es corrupción y nosotros que es igualdad, desarrollo y empleo. Piensan que el Estado está solo para administrar la defensa, la economía y las relaciones internacionales y el resto no corresponde. No pienso eso”, dijo a La Capital.
En conclusión, intenta llenar ese casillero opositor que falta a nivel nacional con la potencia de un club de gobernadores. Solo no le alcanza, con los otros gobernadores se verá si le discute realmente 2027 a Milei. Saben que, para pelearle tras el cambio de ciclo novedoso que comenzó el libertario, hay que apostar a la renovación de figuras e ideas, más sólidas que disruptivas.
Perotti y el PJ
Así como Milei no tiene una figura fuerte en la vereda de enfrente que aglutine y le haga fuerza, Pullaro tampoco la tiene en Santa Fe. Los libertarios no tienen un nombre ni armado; ni asoman (hasta que asoman). El peronismo está en constante proceso de recomposición y discutiendo su interna. Apuestan a la bala de los tercios para 2027, pero la tienen que cargar de pólvora.
Omar Perotti coquetea con ser el candidato del peronismo aferrado al rudimentario fundamento peronista de “no hay otra cosa”, pero sigue escabullido y no arrima con el resto de las tribus. Un ejemplo es que ni asomó al asado que armaron los diferentes sectores del peronismo para empezar a lamerse lentamente las heridas. "Decidió no venir ni mandar a nadie".
Se lo ha visto más como espectador invitado en algún acto de Pullaro, como en la reinauguración del aeropuerto, que con el peronismo. Quizás esas invitaciones como exgobernador de la democracia le sirvan al radical para seleccionar a un opositor peronista que es la antítesis de su gestión. Pero, así y todo, Perotti hace siempre solo la de él. “Lo invitó, lo nombró y ni una imagen de Maxi en el video que subió a sus redes. No tiene solución”.
En las primeras horas de 2026, en los pasillos de la Gobernación se acordaban de cuando el peronista, a 15 días de haber asumido como jefe dela Casa Gris, cerró la administración pública como forma de ahorro y preparación. “Una locura. 30 días cerró”. Todo eso le sirve al pullarismo para jactarse y agrandar el trabajo que lleva adelante el gobierno de Unidos.
“Estamos definiendo las prioridades. Nosotros hacemos planificación”, pasaron en limpio. Pullaro no se tomará vacaciones, sólo verá la arena cuando asista a las presentaciones en la costa de los Odesur. "No desconecto nunca", cuenta. Ahora le suma la incipiente disputa con el gobierno nacional en un verano caliente.