Juventud, divino tesoro. Es el título de una poesía de Rubén Darío, pero una frase que trascendió los límites de popularidad en Argentina cuando Luca Prodan, al frente de Sumo, la acomodó en medio del tema “Viejos vinagres”. Y eso de que la juventud es un tesoro divino e inagotable es algo de lo que en Central volvieron a dar cuenta, con la venta millonaria a Tottenham de Inglaterra de un Alejo Veliz que voló de Arroyito con apenas 19 años. De esa negociación se dijo, por obvias razones, que es (desde lo económico) la más importante en la historia del club. Ahora, desde el contexto de la partida de un pibe con pocos partidos en primera división fue una de varias, especialmente en estos últimos años. Porque parece allá lejos en el tiempo, pero seis meses antes de que se fuera Veliz, quien había armado las valijas fue Facundo Buonanotte, con tan sólo 17 años a cuestas. ¿Y algunos años más atrás? Giovani Lo Celso, con 20.
Se hace referencia a estos tres casos no por una cuestión de capricho ni mucho menos, sino porque fueron las ventas más importantes en la historia del club, junto a otra que involucra a un tal Angel Di María, que también se fue siendo un pibe, recién iniciando su carrera y con un puñadito de partidos en primera división.
La idea de que Central es un club vendedor no debiera contrastar con ese deseo que tienen todos los hinchas de que a los chicos hay que disfrutarlos mucho tiempo, pero muchas veces ambas se transforman en el agua y el aceite, más cuando en el medio hay jóvenes a los cuales ya se les advierte un talento especial, por encima del resto. Y esto que ocurrió con Veliz lo demuestra claramente.
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Alejo Veliz se fue por una montaña de plata, en lo que fue la mejor venta de Central en su historia.
Marcelo Bustamante / La Capital
Allí es donde las necesidades económicas suelen hacer de las suyas, porque no siempre sucede esto de que se vende un jugador para apagar algún incendio, pero históricamente, Central se vio obligado a desprenderse de futbolistas jóvenes y formados en el club por las necesidades de ese tipo.
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Esto que acaba de ocurrir con Veliz no tiene esos ribetes, sino los de la oportunidad de afrontar la mayor venta en la historia del club (17 millones de dólares más objetivos), casi sin la posibilidad de analizar retenerlo frente a semejante propuesta. Se pudo haber hecho, pero los millones eran tantos que la única forma de decirle “no” hubiese sido con un club fuerte económicamente, que no es el caso, potente desde lo futbolístico y con aspiraciones a corto plazo de ir por logros trascendentes, que tampoco parece serlo.
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Facundo Buonanotte irrumpió con todo en primera, demostró mucho talento y vendido rápidamente.
Marcelo Bustamante / La Capital
Ahora bien, por más argumentos que puedan hallarse en medio de la partida al fútbol europeo de otro chico, no hay forma de no entender eso que sienten los hinchas sobre que frente a la aparición de un talento habrá una venta rápida, sin chances de que ese futbolista nacido en el club pueda demostrar acá durante algunos años.
Pareció otro el contexto, allí sí quizá con mayor asfixia desde lo económico, lo ocurrido con Buonanotte, quien siendo muy chico irrumpió con todo en la primera división y quien sólo aguantó unos poquitos partidos en Central, antes de ser vendido a Brighton de Inglaterra. Su salida fue a través de una transacción que imaginaron millonaria, siempre y cuando Buonanotte cumpla todos los objetivos planteados. Lo cierto es que el ya jugador de la selección mayor emigró con 17 años y unos pocos partidos en primera, apenas 34 (20 como titular).
Ya antes de que finalizara 2022 se sabía que al hincha de Central lo único que le quedaba era disfrutarlo en ese torneo porque lo que vendría sería el sueño de que alguna vez, dentro de muchos años y, se supone, con una larga trayectoria en el fútbol internacional, pueda pegar la vuelta. Aún se espera, por ejemplo, por el regreso de Angel Di María (aunque hace muchos años más, otro que dejó Arroyito con un puñadito de partidos en primera), 16 años después de que pegara el salto, también desde muy chico, a Benfica de Portugal.
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Uno de los goles que convirtió Buonanotte con la camiseta de Central fue en Tucumán. Lo grita junto a Alejo Veliz.
Marcelo Bustamante / La Capital
Buonanotte fue catalogado por los hinchas como la joyita que el club tenía en ese entonces, visto de la misma forma por el mundo del fútbol y ni hablar de los siempre atentos ojos de los clubes del exterior, que de inmediato vinieron en su búsqueda. Podría haber demostrado muchísimo más en Arroyito, pero la situación lo pasó por encima no sólo a él, sino a una dirigencia que creyó que no había forma de retenerlo. Se fue por una cifra cercana a los 6 millones de dólares, más todo el dinero que podría ingresar (otros 6 millones) por objetivos a lo largo de los años.
La idea de que era imposible rechazar una oferta de estas características fue a contramano de todo, incluso del pensamiento de Carlos Tevez (por ese entonces DT canalla), quien en cancha de San Lorenzo (cuando tomó trascendencia la posibilidad de que el joven fuera transferido) dijo que él no se podía meter en las decisiones del club pero que necesitaba a Buonanotte para 2023. Al poco tiempo Tevez también dejó Central.
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Francesco Lo Celso se fue de Central a través de una venta millonaria y con los objetivos generó más dinero aún.
Héctor Rio / La Capital
Pero Veliz a los 19 y Buonanotte a los 17 no fueron los únicos que se fueron a través de una venta importante. También lo hizo Lo Celso, hoy prácticamente titular indiscutido en el seleccionado de Lionel Scaloni. ¿Cuánto tenía Gio cuando dejó Arroyito? Apenas 20 años. ¿Con cuántos partidos en el lomo? 54, pero apenas 33 como titular. ¿Por cuánto dinero se fue? Alrededor de 13 millones de euros limpios, más objetivos, que cumplió.
Es cierto, los contextos son diferentes. Lo Celso jugó un poco más que Buonanotte y Veliz, pero lo hizo porque en el arreglo al que se llegó con París Saint-Germain a principios de 2016 se acordó su permanencia hasta fin de año.
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El Mono Lo Celso se adaptó de inmediato al fútbol europeo y hoy es una pieza clave en la selección argentina.
Aquella promesa de estrella que Miguel Angel Russo formó durante años aun sin hacerlo debutar (durante casi dos años lo hacía entrenar con primera durante la semana y el fin de semana volvía a su categoría de inferiores) y que el Chacho Coudet le sacó el máximo provecho, rompió el molde cuando pisó primera y con poquito más de 30 partidos como titular dejó Arroyito, a través de una venta suculenta. Algunos años después Buonanotte atravesó casi el mismo proceso y en un abrir y cerrar de ojos (sin tanta plata de entrada en el medio) dejó Central. Y unos pocos meses después esto de Veliz, para darle forma a la venta más importante en la historia del club.
En realidad, se trata de tres de las mejores ventas (junto a la Di María) en estos últimos años y todas con pibitos en el medio, de apenas 20 años, 17 y 19. Como escribió Rubén Darío y cantó Luca Prodan...