Hoy en día muchas personas buscan información de salud en internet y utilizan herramientas de inteligencia artificial (IA) para responder dudas médicas. Estas tecnologías pueden ser útiles para comprender conceptos, términos o guiar preguntas para una consulta profesional. Sin embargo, no todas las fuentes son confiables y los sistemas de IA disponibles son muy variables en su comportamiento y calidad de información, por lo que su uso inadecuado puede llevar a errores graves si se interpretan como sustitutos de la evaluación médica profesional.
Internet y salud: acceso fácil, calidad desigual
“Muchas personas recurren a buscadores o redes para entender sus síntomas o enfermedades. La accesibilidad de información es amplia, pero la calidad de los contenidos no siempre está garantizada”, afirma el Dr. Alan Altamirano, especialista en Clínica Médica, de Grupo Gamma. Sitios no especializados o información generada por terceros en plataformas públicas pueden ser inexactos, desactualizados o no aplicables a tu caso personal.
En estudios sobre alfabetización en salud digital se observa que, aunque internet es una fuente frecuente, los pacientes siguen considerando a los médicos como su fuente más confiable de información de salud.
¿Qué es la inteligencia artificial en salud y por qué no es uniforme?
La inteligencia artificial en salud es un conjunto de programas que procesan datos para generar respuestas, reconocer patrones o simplificar información compleja. Existen múltiples modelos de IA con diferencias técnicas significativas:
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Cada modelo está entrenado con distintos tipos de datos y puede tener acceso limitado a literatura científica completa; muchos no acceden a publicaciones bajo pago ni a bases de datos especializadas.
La precisión y calidad de las respuestas depende de cómo se formula la pregunta. Si la consulta es imprecisa o incompleta, la respuesta puede ser errónea o confusa.
Algunos modelos pueden generar explicaciones plausibles pero incorrectas o engañosas (“alucinaciones”), especialmente en áreas complejas como diagnósticos o tratamientos.
Estas limitaciones hacen que dos sistemas de IA puedan ofrecer respuestas muy diferentes para la misma pregunta, y ninguno debe interpretarse como poseedor de juicio clínico. Además, la IA no puede conocer tu historia clínica individual ni realizar una evaluación integral de tu salud.
Por qué la IA no reemplaza al médico
“Aunque la IA y la web ofrecen datos generales sobre enfermedades, medicaciones o estudios, no pueden sustituir la evaluación profesional, la historia clínica completa, el examen físico ni la interpretación de datos clínicos en contexto”, subraya el Dr. Altamirano.
La medicina no es un conjunto de hechos aislados, sino un proceso que integra múltiples elementos individuales: síntomas, antecedentes, signos, estudios, valores clínicos, contexto personal y preferencias del paciente. La IA no reemplaza la toma de decisiones médicas personalizadas.
Cómo usar internet y la IA de forma segura
El Dr. Altamirano brinda algunas sugerencias prácticas para hacer un uso responsable de la información de salud en la era digital:
Elegir fuentes confiables
Seleccionar portales oficiales de instituciones de salud, hospitales reconocidos y sociedades médicas, ya que tienden a estar basados en evidencia científica.
Utilizar la IA para comprender, no para diagnosticar
La IA puede ser útil para:
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Explicar en términos simples conceptos médicos complejos.
Ayudar a formular preguntas para la consulta médica.
Revisar listas de términos u opciones de seguimiento, siempre bajo supervisión profesional.
Tener presentes las limitaciones
Las respuestas pueden variar según el modelo, no siempre citan fuentes confiables y pueden contener errores, especialmente si la pregunta es imprecisa o se busca un diagnóstico específico.
Contrastar con el equipo de salud
Llevar la información obtenida a la consulta médica y pedir aclaraciones basadas en tu historia clínica y situación particular.
En síntesis: la IA y la información de internet son herramientas complementarias, no sustitutos del juicio clínico profesional.
Internet e inteligencia artificial en salud: qué debemos saber
Lo que SÍ pueden ayudar a hacer
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Entender mejor explicaciones médicas ya recibidas.
Aclarar términos difíciles (diagnósticos, estudios, medicación).
Organizar controles y registros personales de salud.
Leer y comprender datos de aplicaciones o dispositivos.
Preparar preguntas para la próxima consulta.
Lo que NO deberían hacer
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Diagnosticar enfermedades.
Indicar o modificar tratamientos.
Reemplazar una consulta médica.
Tomar decisiones de salud por cuenta propia.
Interpretar síntomas sin evaluación profesional.
Al momento de consultar herramientas de inteligencia artificial, es importante recordar que no todas funcionan de la misma manera ni ofrecen el mismo nivel de confiabilidad. Muchas no acceden a información científica completa o actualizada, y los resultados dependen en gran medida de cómo se formula la pregunta. Una consulta imprecisa puede derivar en información parcial o poco relevante.
“Internet y la inteligencia artificial pueden ser útiles para informarte, pero las decisiones sobre nuestra salud deben tomarse siempre junto a un profesional”, concluye el especialista.