Durante mucho tiempo, la palabra “cirugía” estuvo asociada a grandes incisiones, internaciones prolongadas y recuperaciones lentas. Hoy, ese escenario está cambiando de forma sostenida. El desarrollo de técnicas mínimamente invasivas y la incorporación de cirugía robótica están modificando no solo la manera de operar, sino también la experiencia del paciente antes, durante y después de una intervención.
La cirugía mínimamente invasiva marcó un punto de quiebre en la práctica médica al permitir abordar distintas patologías a través de incisiones pequeñas y menor agresión sobre el cuerpo. La laparoscopía fue el primer gran avance en ese sentido. “En la actualidad, la cirugía asistida por robots representa una evolución de ese camino, al sumar herramientas que permiten trabajar con mayor precisión y control en procedimientos cada vez más complejos”, comenta el Dr. Carlos Capitaine Funes, Cirujano General especializado en Cirugía Torácica, integrante del Programa de Cirugía Robótica de Grupo Oroño.
Más precisión en zonas delicadas
A diferencia de lo que muchas personas imaginan, la cirugía robótica no implica que una máquina opere de manera autónoma. El rol del cirujano sigue siendo central. La tecnología funciona como una extensión de sus manos, amplificando movimientos y brindando una visión más detallada del campo quirúrgico.
“Desde una consola, los médicos podemos controlar instrumentos articulados capaces de reproducir cada gesto con extrema exactitud, eliminando vibraciones involuntarias y facilitando maniobras finas en regiones de difícil acceso. La posibilidad de trabajar con visión tridimensional en alta definición aporta una percepción más precisa de las estructuras internas, algo especialmente relevante en cirugías donde es fundamental preservar nervios, vasos sanguíneos y tejidos sanos”, explica Capitaine Funes.
Estas características permiten realizar intervenciones más controladas y seguras, con un nivel de exactitud clave en múltiples especialidades médicas, especialmente en cirugías torácicas y oncológicas.
El impacto en la recuperación
Los beneficios más evidentes de estas técnicas aparecen en el postoperatorio. Al reducir el tamaño de las incisiones y el daño sobre los tejidos, disminuyen el dolor, el sangrado y el riesgo de complicaciones.
“En muchos casos, procedimientos que antes requerían varios días de internación hoy permiten el alta médica en 24 o 48 horas. Además, el menor impacto quirúrgico facilita una rehabilitación más corta y una vuelta más temprana a las actividades cotidianas”, señala el especialista.
En cirugías de alta complejidad, la mayor precisión también contribuye a preservar funciones importantes, un aspecto que influye directamente en la calidad de vida del paciente a largo plazo.
Una mirada más integral de la cirugía
La expansión de las técnicas mínimamente invasivas responde a un cambio más amplio en la medicina contemporánea. El objetivo ya no es solo resolver una patología, sino hacerlo con el menor impacto posible sobre el cuerpo y la vida de la persona.
En ese sentido, la tecnología se convierte en una aliada para una atención más personalizada y cuidadosa. Al mismo tiempo, mejora las condiciones de trabajo del equipo quirúrgico, permitiendo mantener altos niveles de precisión durante procedimientos prolongados y reforzando la seguridad del paciente.
Un avance que ya es parte del presente
La cirugía robótica comenzó a desarrollarse a nivel mundial hace más de dos décadas y hoy forma parte de la práctica habitual en los principales centros médicos. Su crecimiento está vinculado a una demanda concreta: lograr mejores resultados clínicos con menos dolor, menos complicaciones y una recuperación más rápida.
“En Rosario y la región, este tipo de abordajes se consolidan a través de programas específicos de cirugía robótica, como el que funciona en Grupo Oroño, donde la tecnología se integra a equipos médicos con experiencia en técnicas mínimamente invasivas”, concluye Capitaine Funes.
El futuro de la medicina quirúrgica avanza hacia procedimientos cada vez más precisos, seguros y centrados en el bienestar de las personas. En ese camino, la innovación tecnológica no reemplaza al médico, sino que potencia su trabajo con un objetivo claro: que cada paciente pueda atravesar una cirugía de una manera más cuidada y con mejores resultados.