Las caídas y los golpes forman parte del crecimiento y del aprendizaje en la infancia. Aunque no siempre es posible evitarlos, sí es fundamental saber qué hacer cuando un niño o una niña se golpea la cabeza y reconocer a tiempo los signos de alerta que pueden indicar una lesión de mayor gravedad.
La Dra. Agustina García Llorente, médica pediatra de OSDE, explica que la mayoría de los golpes en la cabeza no generan consecuencias graves, pero advierte que existen síntomas y situaciones puntuales que requieren una evaluación médica inmediata. Según señala, la observación atenta por parte de madres, padres o cuidadores es clave durante las horas posteriores al impacto.
Qué síntomas observar después de un golpe en la cabeza
De acuerdo con la especialista, hay manifestaciones que no deben pasarse por alto. Entre ellas se encuentran la pérdida de consciencia, incluso si fue breve, los cambios en el comportamiento habitual del niño —como irritabilidad, desorientación o dificultad para recordar lo sucedido— y la aparición de convulsiones.
También es importante prestar atención a los llamados “chichones”. La pediatra aclara que, cuando el hematoma se localiza en la frente y no se acompaña de otros síntomas preocupantes, el riesgo de una lesión grave suele ser muy bajo. Sin embargo, si el golpe se produjo en otra zona de la cabeza, recomienda realizar una consulta médica.
El dolor de cabeza intenso y persistente, que no mejora o empeora con el paso de las horas, así como los vómitos reiterados luego del golpe, pueden ser señales de alarma. Lo mismo ocurre si aparece sangre o un líquido claro por la nariz o los oídos, situaciones ante las cuales se debe acudir de inmediato a un servicio de urgencias.
En qué casos es necesario consultar, aunque no haya síntomas
García Llorente indica que existen determinadas circunstancias que justifican una evaluación médica aun cuando el niño no presente síntomas evidentes. Esto incluye caídas desde alturas superiores a los 90 centímetros en menores de 2 años, o mayores a 1,10 metros en niños más grandes. También se recomienda consultar si el golpe fue parte de un accidente, si ocurrió con un objeto punzante o muy duro, o si nadie pudo ver exactamente qué pasó.
En los casos en los que no se detectan signos de alarma ni se cumple ninguna de estas situaciones, la pediatra sugiere observar al niño durante las 4 a 6 horas posteriores al golpe, controlando su comportamiento general.
Derribando mitos: ¿hay que evitar que se duerma?
Uno de los mitos más frecuentes es que los niños no deben dormir después de golpearse la cabeza. Al respecto, la especialista aclara que, si el golpe ocurrió cerca del horario habitual de descanso y el niño se encuentra bien, puede dormir sin inconvenientes. No obstante, recomienda que los adultos estén más atentos durante ese tiempo, controlando que respire con normalidad, que no vomite y que no aparezcan signos fuera de lo habitual.
Cuidar a los más pequeños implica no solo acompañarlos en sus juegos y aprendizajes, sino también saber cómo actuar frente a situaciones comunes como los golpes. Reconocer los síntomas de alerta y consultar a tiempo puede marcar la diferencia para resguardar su salud y bienestar.