Política

Unidad y vacunación: el dictado en el Frente de Todos para llegar a las Paso

"El caso Santa Fe", donde se conformaron dos listas, representa una excepción. ¿Qué vio Cristina? El deterioro en los ingresos, ¿cómo afectará?

Domingo 08 de Agosto de 2021

Para una parte del electorado kirchnerista de la provincia de Santa Fe el desconcierto persistirá por un tiempo. ¿Por qué hay una parte de los “buenos” de un lado y del otro de la lista, por qué los “malos” también están de ambos lados de la disputada interna del Frente de Todos (FdT) del próximo 12 de septiembre?

Una antigua canción política (se presume, Republicana, de los tiempos de la guerra civil española) dice, “cuando se suma, se suma, hay que saber sumar bien, porque del campo del pueblo hay gente de tu partido, pero del otro también”, y luego repite: “Cuando se resta, se resta, y hay que saber restar bien, porque en el campo enemigo hay gente de otro partido, pero del tuyo también”. Los kirchneristas, que son buenos en matemáticas, sabrán sacar sus propias cuentas, y final del camino, el soberano dictaminará.

La semana que pasó dejó todo claro respecto sobre cómo lee “el caso Santa Fe” tanto el presidente Alberto Fernández, su vice Cristina Kirchner, el gobernador Omar Perotti, y el contrincante de los tres, Agustín Rossi, junto ala vice gobernadora Alejandra Rodenas. Entre los elementos de esa apasionante saga que derivó en una interna impensada (ya casi todo dicho en ediciones anteriores de La Capital) en las últimas horas se sumó un detalle: Cristina habría visto “algo que no le gustó”, respecto al anclaje político de la vice Rodenas, en el sentido del apoyo de un grupo de senadores provinciales que tramitan cuestionamientos judiciales.

Es cierto, a la vez, que esos mismos dirigentes provinciales se acercaron a la Casa Rosada en las horas decisivas de las negociaciones, y no fueron recibos. Terminaron jugando en el otro campamento.

El sábado, el presidente se sumó a la actividad “Argentina avanza” que impulsaron principalmente los gobernadores Perotti y Sergio Uñac de San Juan, junto a sindicalistas como Héctor Daer y los ministros de nacionales Nicolas Trotta (Educación) y Claudio Moroni (Trabajo), entre otros. Un peronismo con más impronta del centro ideológico que kirchnerista siempre está orbitando el complejo sistema planetario del FdT, donde, de todos modos, desde hace 18 años el centro de gravedad continúa dominado por Cristina Kirchner (junto a su marido, hasta 2010).

Alberto dijo el sábado: “No es momento de profundizar las diferencias entre compañeros”. Y agregó: “Acá nadie sobra y ninguna pelea sirve. No les volvamos a dar la oportunidad (al macrismo), por nuestras desaveniencias, a que pueden volver”.

Salvo Santa Fe

El oficialismo nacional buscará presentar el caso Santa Fe como una excepción, en el marco de los acuerdos amigables en la casi totalidad de los distritos de la Argentina, en especial en la provincia de Buenos Aires, Córdoba y la Ciudad Autónoma de BuenosAires.

El “frentetodismo” pretende abrirse camino con la salida de la pandemia, y la presunta potencia del rebote en las expectativas populares que respira con el fin de los encierros. En la última semana, la Argentina redujo los niveles de contagios y fallecidos y alcanzó los números más benignos desde hace meses a esta parte. Por eso el nuevo decreto presidencial profundiza las aperturas. Una decisión con un ojo puesto en las elecciones, que de todos modos cuenta con el aval de los parámetros sanitarios que acompañan.

La aceleración en el ritmo de vacunación, la incorporación de los menores de 12 a 17 años, la llegada de los laboratorios de origen estadounidense, así como la puesta en marcha de la combinación de marcas según sean las dosis, terminó por derribar una parte del discurso de campaña del elenco opositor, que trajinó por meses con la consigna del “fracaso de la campaña de vacunación”.

No sucedió, y todo indica que a mediados de septiembre cerca de la mitad de los argentinos tendrán las dos dosis puestas, y arriba del 70 por ciento, al menos una. Dentro de los niveles que hoy exhibe un pequeño puñado de países ricos del mundo, que se cuentan con los dedos de una mano.

Las visitas a Olivos

Sin embargo, la oposición consigue imponer, por ahora, los temas de “conversación” social y política de los argentinos. Así fue por las visitas a la Quinta de Olivos, durante la pandemia.

El discutido “Chino” novio de una colaboradora de la primera dama, la actriz Florencia Peña, y así de seguido, al infinito. El que busca ¿encuentra?, como la pareja celosa y desconfiada que rastrea el celular y las redes sociales de su compañero/a, y sospecha de (casi) todo, por las dudas.

“No hay nada peor que tener que explicar lo que no hice”, sintetizó Alberto Fernández. La “conversación” sobre las visitas a Olivos —salvo que se expresan en presunciones concretas de delitos y vayan a la justicia— llevan el debate de la campaña electoral a un barrial donde la propia democracia sale sucia.

Mientras tanto, en el gobierno nacional buscan revertir su falencia más gravosa que pone un gran interrogante sobre la suerte electoral del FdT en septiembre y noviembre: la recuperación de ingresos de los asalariados y desocupados, en su carrera siempre desde atrás a los precios. “El FdT es el punto más alto de la unidad de campo popular en la historia argentina, y como alternativa al neoliberalismo”, expresó Daniel Menéndez, líder de “Barrios de Pie”, referente de los movimientos sociales —que protagonizaron una movilización importante a Plaza de Mayo, para el día de San Cayetano—, y precandidato a diputado nacional del FdT por la provincia de Buenos Aires.

La unidad política del campo nacional y popular que celebra Menéndez, y que se expresa en el Frente de Todos, apenas contuvo, pero no revirtió, el deterioro de las condiciones de ingresos de millones de argentinos.

¿Cómo se expresará esa carencia (y dolor no menor en los ánimos y en las almas) en las urnas en septiembre? Es la pregunta que más inquieta en la Casa Rosada y también en el Instituto Patria.

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