“Pedí 2x1”, “Meriendas hasta 45% off”, “Panaderías con 30% de descuento”, “Ahorrá en tu compra”. Las promociones se multiplican en las aplicaciones de delivery y supermercados. El objetivo es sostener la demanda en un contexto donde el consumo cae y cada pedido cuenta, pero la estrategia comercial esconde un escenario aún más preocupante: mientras los pedidos bajan, la cantidad de repartidores no deja de crecer.
En Rosario, el auge del trabajo en plataformas ya no responde solo a un mercado en expansión, sino a la falta de empleo. Así lo advierten desde el Sindicato de Trabajadores, Cadetes y Repartidores de Santa Fe. Según estimaciones del sector, actualmente hay alrededor de 9 mil repartidores en la ciudad, de los cuales unos 2.500 trabajan con la plataforma PedidosYa, aunque no existen cifras oficiales por el alto nivel de informalidad.
“El boom de nuestra actividad fue en 2001. En ese momento el que tenía un auto hacía remis trucho; hoy es Uber. El que tenía una moto era motoquero; hoy es repartidor”, comparó Nicolás Martínez.
Sin embargo, a diferencia de otros momentos, el aumento de trabajadores no viene acompañado por una mayor demanda. “No hay más trabajo porque haya más personas haciéndolo, sino todo lo contrario: hay menos consumo, los comercios venden menos y hay muchas más personas en la calle”, advirtió.
Un repartidor necesita hacer más de 450 pedidos por mes
Ese desequilibrio impacta directamente en los ingresos. Según describen, el valor promedio por pedido ronda los $3.000 pesos, lo que obliga a extender las jornadas para alcanzar un ingreso básico.
Un informe de la Fundación Encuentro calculó que a nivel nacional un repartidor necesitó completar 454 pedidos mensuales para cubrir gastos básicos como alquiler, crianza de un hijo, salario mínimo y monotributo.
El ingreso promedio por pedido ronda los $3.033, aunque puede variar entre $1.200 y $3.000 según el día. En promedio, los repartidores realizan unos dos pedidos por hora, lo que obliga a extender la jornada laboral.
Jornadas extensas y pluriempleo
En ese contexto, cada vez es más frecuente que el reparto funcione como complemento de otros trabajos. “Hay trabajadores formales que necesitan un segundo o tercer empleo para llegar a fin de mes”, señaló Cáceres.
Pero incluso quienes dependen exclusivamente de la actividad enfrentan condiciones exigentes. “Vemos compañeros trabajando 12, 13, 14 o hasta 15 horas por día, en la vía pública, arriba de un vehículo. Eso no es sano”, remarcó y agrego: “Basta recorrer las paradas en shoppings, plazas o zonas gastronómicas para ver la cantidad de gente esperando pedidos que cada vez llegan menos”.
Falta de regulación
Uno de los puntos centrales del reclamo es la ausencia de regulación. “No hay control de nada, el Estado está totalmente ausente”, cuestionaron.
En ese marco, el sindicato volvió a presentar un proyecto de ley provincial para crear un registro de trabajadores del sector en el Ministerio de Trabajo, con el objetivo de ordenar la actividad. “Cada vez hay más personas y no hay ningún registro. Ya lo presentamos hace dos años y nunca se trató. Ahora lo volvimos a impulsar”, indicaron.
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Además, denunciaron que el gremio no cuenta con reconocimiento formal, lo que impide avanzar en un convenio colectivo. “Si no hay regulación, esto no es una salida laboral: termina siendo trabajo de hambre, flexibilización y precarización”, afirmaron.
Aunque el trabajo en plataformas crece en cantidad, desde el sector insisten en que eso no implica una mejora en las condiciones. Por el contrario, advierten que la actividad se vuelve cada vez más competitiva y menos rentable. “La situación es muy alarmante. Siempre fue un rubro golpeado, pero hoy está en un nivel crítico”, concluyeron.
Conductores: pluriempleo y costos ocultos
El fenómeno también se replica en el transporte de pasajeros. Un estudio de investigadores del Conicet y distintas universidades señala que más del 60% de los conductores de apps tiene otro trabajo en simultáneo.
La jornada promedio ronda las 7,5 horas diarias, entre cinco y siete días por semana. Los ingresos, estimados en $1,2 millones mensuales (a valores de agosto de 2024), se ubican en niveles similares a los salarios formales, pero sin contemplar gastos operativos como combustible, reparaciones o alquiler del vehículo.
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El perfil del sector también muestra cambios: el promedio de edad es de 36 años, más del 30% son mujeres, muy por encima del transporte tradicional, y casi la mitad tiene estudios superiores.