La cuestión de la inseguridad metió la cola en el tramo final de la campaña. El crimen del kiosquero de Ramos Mejía, Roberto Sabo, quien fue ultimado de cuatro disparos en el pecho en un asalto a su negocio, volvió a poner el tema sobe la mesa de debate y obligó a los políticos a dar definiciones fuertes para intentar convencer a los votantes que el próximo domingo irán a las urnas en las elecciones legislativas 2021.
Este jueves por la noche el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, que quedó en el ojo del huracán por el homicidio en La Martanza, volvió a plantear las diferencias que tiene con el gobierno de Alberto Fernández sobre cómo se debe combatir el delito, y fue más allá, planteó una cuestión que siempre ha despertado polémica y en la Agentina ha sido rechazada por todo el arco político: la pena de muerte.
“Tengo dos responsabilidades, una como ministro y otra política”, advirtió Berni al reflexionar sobre la ola de delito que sufre la provincia de Buenos Aires, y señaló: “En esta situación, como está la provincia, y con la lealtad que le debo a un gobernador que puso todo lo que había que poner para que ese plan integral (de seguridad) funcione, no puedo dejarlo en el momento más difícil, con un diciembre que le puedo garantizar que va a haber que hamacarse”.
Fiel a su estilo, Berni no dudó en plantear la confrontación franca y abierta contra Juntos por el Cambio. “Durante los cuatro años de (Mauricio) Macri hubo pena de muerte”, disparó provocativo, y argumentó su afirmación con el hecho de que el ex presidente firmó “un decreto para aplicar la Ley de Derribo”. La decisión del ex jefe de Estado, que contó con un fuerte apoyo de la entonces ministra de Seguridad Patricia Bullrich, causó controversia.
“En ese marketing de la lucha contra el narcotráfico, la Ley de Derribo es una pena de muerte peor que la tradicional que conocemos de países como Estados Unidos donde hay un juicio previo y la posibilidad defensa, en esta caso no”, agregó el funcionario del gobierno de Axel Kicillof, y cuestionó: “¿Cuántos aviones derribaron? Ninguno”. “En Argentina hubo pena de muerte, la inventó Macri como parte del marketing pero hubo cero derribos”.
Consultado sobre su opinión acerca de la pena de muerte, Berni dijo que no le “asusta” discutirla pero hizo varias puntualizaciones. “Soy católico, la vida solo la puede sacar aquél que la da, desde lo técnico y lo moral no me temblaría el pulso en aplicar la pena de muerte, no me asustaría aplicarla”, aclaró. Sin embargo, señaló que “técnicamente uno corre el riesgo de ejecutar a un inocente” por “la imperfección del sistema judicial”.
“Es imperfecta y constitucionalmente inviable, pero si me tengo que sentar a discutirla no le saco el culo a la jeringa”, disparó polémico el delfín en el área de seguridad de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Y apoyó su determinación en el hecho de que “la provincia tiene tres homicidios por día”, aunque indicó que en comparación con 2019 se bajaron los delitos “en promedio 25%”.
Con respecto a la conmoción que causó el crimen del kiosquero Roberto Sabo, Berni no ocultó su enojo con los políticos que tienen responsabilidad directa en el árae de seguridad y no se hacen cargo de su fracaso. “Hay una larga fila de funcionarios públicos que deben la cara... debemos dar explicaciones”, reconoció, aunque cargó contra el sistema judicial por la liberación de presos.
Finalmente, Berni admitió que los policías a cargo del operativo montado el lunes pasado durante la manifestación para pedir justicia en Ramos Mejía usaron gases lacrimógenos y denunció la presencia de infiltrados en la manifestación. “Yo di la orden, la comisaría no se toca, lamentablemente el 99% de la gente que estaba en la marcha estaba en paz, pero siempre hay grupos de infiltrados que van por el lío”, concluyó.